martes, 29 de diciembre de 2009

Modest Mouse

Parece que ya solo escribo en este blog para ella. Eso está bien. Quiero correr una sansilvestre en Nochevieja y estoy fondón. Así que el domingo me propuse recuperar la forma aunque esto fuera imposible. Para animarme, me abrí una lista de reproducción nueva en el ipod y la llamé, siempre he estado orgulloso de mi creatividad (y siempre he sido muy irónico con mi orgullo), running. Viejas canciones que hacía mucho tiempo que no oía, para tararear y eso, para olvidarme de que me canso corriendo y disfrutar de la música. Sobre el kilómetro dos, cuando ya había llegado al puente, sonó Oceans Breathes Salty de Modest Mouse, y no dejé de cansarme pero durante casi cuatro minutos me seguí cansando, pero sin ser consciente, seguí dando zancadas pero lo mismo avancé en el espacio como retrocedí en el tiempo:
Hacía frío. Acababa de ver a una ardilla enredando en el cenicero del balcón. Había dicho algo desde su habitación pero no la hice caso. Lo gritó otra vez, y seguí sin prestarle atención, pero dije que sí mientras intentaba convencer al puto gato que se llamaba Maverick de que me dejara sentarme en el sofá. No lo conseguí y me fui al frigorífico. Cuscus por todas partes y muchas ganas de devolver. Las bolas de carne picada seguían en los tuppers del Spaghetti Works. Ni tan siquiera sé qué ostias comer, joder. Volví a la sala de estar y me senté en el otro sofá mientras el gato me miraba ufano. Más de setenta canales y empecé a viajar de uno a otro. El último era un canal de videos musicales. Me atrajo un video de My Chemical Romance, de la música no me acuerdo. Justo el siguiente fue Oceans Breathes Salty de The Modest Mouse. Apareció por la habitación y me preguntó: ¿me has oído? Pero no la hice caso. Oye, dijo. Y dije que sí con la cabeza. ¿Vamos entonces? Y dije que sí sin dejar de mirar el televisor. Movía los labios, mi pierna derecha temblaba ligeramente. Vi como el hijoputa del gato se levantaba para dejar que ella se sentara en el sofá. Cabrón. ¿Quiénes son?, preguntó. Y me encogí de hombros mientras mi pierna derecha temblaba y mis labios se movían sin saber qué decir.
Fuimos al puto bar y nos encontramos con esta puta gente. Supongo que el puto gato volvió a subirse al sofá. Tenía hambre y mientras ellas hablaban yo miraba un partido de fútbol americano en el televisor del bar. Mi pierna derecha aún temblaba. Volvimos a su casa, ella se acostó en su cama y yo dormí en el sofá. Sin noticias del puto gato. A las cinco de la mañana un ruido me despertó. La ardilla había vuelta al cenicero. El gato, de espaldas, me dio un susto de muerte. Cabrón, le susurré. Me vestí, me lavé los dientes sin hacer ruido, hice la mochila y me fui de allí dejando una nota en el frigorífico: me voy, tengo prisa, te llamo, por cierto, no me gusta el cuscus. Eran las seis de la mañana y me metí en una gasolinera: una lata de mountain dew, una chocolatina hershey y un paquete de lucky. Leí el periódico, vi las noticias en el televisor. A las siete en punto cogí el coche y conduje hasta el downtown. Todo cerrado. Busqué la cafetería que sabía que estaría abierta y me tomé seis cafés con leche mientras leía a Sam Shepard y miraba el reloj cada veinte minutos. A las nueve me di una vuelta por el Old Market. Un policía receloso me siguió de lejos durante unos minutos. Me senté en la puerta de la tienda de discos, saqué el libro de Sam Shepard y el paquete de lucky e intenté no quedarme dormido. Al cabo de una hora, un tío de barbas con una camisa de cuadros y unos vaqueros raídos me despertó con el ruido de las llaves. Hey, man. Hey you. Can I help you? I was just waiting for you to open the fucking cat, door, sorry. Just wait a couple of minutes more, dude. Y los esperé. Después entré, y me sonrió como si no acabara de hablar conmigo. Tenía puesto un chaleco y en el chaleco tenía clavada una chapa muy guay: Can I help you? Modest Mouse. What? Oceans Breathes Salty and lalala, le contesté. Y me guiñó un ojo, se excusó y volvió en un par de minutos: Here You Are. El resto de las dos horas de vuelta a casa escuché aquella canción como unas treinta veces seguidas.

Así que todo el tiempo que me ha costado escribir toda esta historia que no cuenta nada sobre la canción de Modest Mouse no es más que una metáfora de lo que me duró la energía mientras corría. Después sonó alguna otra canción, pero ya no fue lo mismo. No puede retroceder en el tiempo, tal y como cada vez avanzaba en el espacio más lento y desfondado.
Al día siguiente la canción sonó en el coche. Ella me miró y dijo: ummm, Modest Mouse, cuanto tiempo. Y solo fui capaz de decir que sí con la cabeza. Pero sí, Modest Mouse, mucho tiempo, pero nunca ha dejado de avanzar en el tiempo, de retroceder en el espacio, tal y como retrocede la marea cuando el oceano respira agua salada.

martes, 1 de diciembre de 2009

The Wave Pictures

Como ya hace mucho tiempo, no tiene sentido. Si lo habría hecho entonces, quedaría mejor, podría contaros lo que leí sobre ellos, aunque no habría mejorado mucho la entrada. El video es cojonudo, ¿o no? Es poesía de andar por casa, pura y sencilla, irónica y huidiza, lo mejor es el humor, claro, como pasa con sus canciones, con las letras de las canciones que en realidad son coherentes con la pinta que tienen, la voz del cantante y la música que hacen. Ésta canción, "I Love You Like a Madman", sin parecerse en nada, es la mejor canción de amor desde "There is No Ending", the Arab Strap, de la que por alusiones, quizás hable en la próxima entrada. Ambas son una demostración de la poesía que contienen las cosas que se dicen sin querer ser poéticos, por decirlo de una manera tan torpe como ellos confiensan su amor. Ya no sé cuántos discos llevan porque no es solo que haya perdido la cuenta, es que no distingo uno de otro, escucho indistintamente sus canciones sin pararme a pensar si están en uno o en el otro, porque se parecen y porque todas me producen un sentimiento parecido. Quizás eso sea algo bueno o algo malo, no lo sé, pero por lo menos, si no me río, al menos me hacen esbozar una sonrisa, y espero que esto no se tome como un cumplido reduccionista. A lo que iba, el vídeo me parece cojonudo.

martes, 24 de noviembre de 2009

Sufjan Stevens

Porque empieza como una película ñoña en blanco y negro, sigue como un espiritual demasiado entusiasmado y se desarrolla como una entrañable canción de esperanza sosegada, de íntima redención, con coros femeninos y un emotivo violín. Por una parte, por eso, por otra parte porque la carrera que comenzó Pitchfork ha terminado antes de llegar a meta y tanta lista conmemorativa me lo ha traído de vuelta. Y, tercero, también porque el otro día ella dijo algo así como: tienes el blog de música olvidado, y como es cierto, pues he vuelto. Y he elegido "Chicago" de Sufjan Stevens porque es la canción que he empezado a escuchar hoy mientras corregía unos ejercicios sobre tiempos verbales. Y no he podido evitar levantar la mirada, alejarla de los blanks being filled para mirar lejos, más allá del patio de hormigón al que da mi ventana, más allá de las copas de los árboles y del cielo azul, tan alto, tan lejos que no sé a dónde miraba, tan alto, tan lejos que cuando he vuelto al escritorio, me he fijado en que, tío, ¡hay una sony hf60 encima de la mesa! Y esas cosas. El disco del señor Stevens lo tengo en casa desde vete tú a saber cuándo y no le había hecho mucho caso. Entre otras cosas, porque recelo. Pero bueno, qué se le va a hacer, yo siempre cometo muchos errores, en mi mente, en mi mente... La canción es muy buena, o, al menos, a mí me lo parece, contemporánea y probablemente inmortal. Y la letra, digo yo, da lugar a muchas lecturas aunque puede que solo tenga una porque no sabemos muy bien qué le pasó en New York, pero yo hoy he tenido mi propia lectura, quizás influenciado por las circunstancias de esta semana, y estoy seguro de que tendré otra completamente distinta en un mes, pero la que he tenido hoy, lo que he visto mientras la oía y miraba, ya sabéis, más allá del patio de hormigón, más allá de la sony hf60, ha merecido la pena. Pero no os la voy a contar. Solo digo, que merece la pena darte cuenta de que has sido un imbécil.

jueves, 29 de octubre de 2009

Richmond Fontaine

Hoy he dicho Richmond Fontaine dos veces. Primero, a la camarera del Antzoki. Mientras ponía un café, le he dicho que venía a comprar entradas. En euskera me ha preguntado para cuál. Y en castellano le he dicho en inglés: Richmond Fontaine. Poco después, me he metido en el Fnac. Ahora llevan unas camisetas amarillas que pone no sé qué. Como no lo encontraba, le he preguntado a un pelirrojo de barba: ¿os ha llegado el último disco de Richmond Fontaine? Dos veces. Y esta es la segunda vez que hablo en este blog de Richmond Fontaine, aunque antes me centré en Willy Vlautin y en sus dos novelas y en la música de fondo que había compuesto con Paul Brainard para la segunda, la que contaba la historia de Allyson. Mañana veré a Richmond Fontaine, por primera vez. Antes, tendré la oportunidad de disfrutar de Bravo Johnson, que son algo así como un grupo paralelo de la gente de Los Deltonos, Hendrik Roever está que no para. En fin, que mañana es día de buenas guitarras, probablemente pedal steel, armónicas, viajes gratuitos al oeste de carreteras más que de cañones, camisas de cuadros, acentos acerados por la cerveza fría y mucho ambiente de sombras y luces, de lucidez y pesadumbre. Ya no recuerdo cómo descubrí a Richmond Fontaine pero recuerdo el eco de los de Oregón cuando el polvoriento capó del Taurus brillaba bajo el sol. Polvo y carreteras secundarias, un horizonte pardo y un cielo inmenso (at least you'll have the Western Sky) bajo el que todas las cosas parecían posible: la soledad y la libertad, la derrota y la victoria, la aventura y el sopor. Solo Lambchop, Calexico y/o Richmond Fontaine consiguen traducir eso en el lenguaje de la música. Mañana, tocará escuchar como suena el cielo del oeste americano.
Posdata: se me olvidaba. Hay que proponer una canción. A mí me gusta la vieja "Montgomery Park", pero vamos a colgar el video donde dice Vlautin lo de at least you'll have the Western Sky, que seguro que sonará mañana: "You Can Move Back Here"

domingo, 25 de octubre de 2009

El Cabrero

Las raíces nos delatan. Más tarde o más temprano, volvemos al sitio donde todo empezó y encontramos algo distinto. Yo soy del norte. Por parte de madre, de un valle angosto y húmedo, de verdes llosas y cumbres de piedra. Yo soy del sur. Por parte de padre, de una tierra seca, magullada, que brilla cuando el día es mantecoso.
Hoy, en el viaje de vuelta, veníamos escuchando a El Cabrero. Creo que lo que llevamos de blog, deja bien a las claras de qué pie cojeo, y el fandango y la bulería, en principio, no entraban en la lista. Están en mis venas, sin embargo, supongo, arrinconados y a la expectativa. También están en mis venas políticas, que empiezan a ser de pura sangre.
Tengo más en común con El Cabrero de lo que creo, y si miro para atrás, hasta tenemos amigos en común, amigos de los que hacía mucho tiempo que no veías. La música es aire y no tiene forma. Como la poesía.
Al llegar a casa, he enredado en internet. He visto que El Kebran ya colgó el video de Luz de Luna en su blog hace más de dos años. A mí me gusta otra, de la que no hay video, pero sí puedo colgar la letra que, por si sola, forma un poema, sin forma, como el aire, lleno de huecos vacíos inaprensibles, ecos, silencios que ni El Cabrero puede llenar con su voz de tierra y tiempo. Se titula "El Pare y el hijo" y yo se la he oído en directo a otro gran cantaor, más humilde y desconocido, con la misma voz de tierra y tiempo, con los mismos huecos que llena el aire sin convencimiento, Bernardo de Badajoz. No hay guitarras, ni baterías, ni historias de chicas que bailan en el dancefloor, pero a nosotros dos, que hemos saltado escuchando a los Pixies, hemos cruzado miradas comprometidas delante de Jeff Tweedy y abrimos la boca todo lo que pudimos al ritmo de la pierna de Edwyn Collins, nos suena igual que la mejor canción de rock and roll de la historia.

De un pare y un hijo cuentan
que se ganaban la vía
por campiñas y olivares
trabajando noche y día.

Sin haber hecho motivos
a los dos los amarraron
a un viejo tronco de olivo
y a balazos los mataron.

Nadie se atrevió en el pueblo
a pedir explicación ...
La muerte de aquellos hombres
sirvió p'a sembrar terror.

De aquel padre y aquel hijo
solo se acuerda la tierra
Allí donde los mataron
crece mas verde la yerba...
Crece mas verde la yerba
allí donde lo enterraron.



martes, 20 de octubre de 2009

Friska Viljor

Tengo un amigo al que si le hablas de Bjork, te dice: esos islandeses están como una puta chota, es por la falta de sol. Ese amigo era seguidor del FC Barcelona y su jugador preferido era Jari Litmanen. Decía: los finlandeses son los mejores, es por la falta de sol. Mi amigo se pirra por la serie del Josebas y el Borja, lo de Turbonegro le mola, dice: Turbonegro, Gluecifer son noruegos, la colcha, las camisetas del Borja está claro: la falta de sol. Vimos una vez en directo a The Raveonettes. Vaya freakes, murmuró. ¿De dónde son? Daneses, le digo. Tres segundos de silencio, y yo lo rompo: no me lo digas, la falta de sol. Así que cuando lea lo de Friska Viljor, dirá, suecos... y yo lo escribo: la falta de sol.
De París para arriba, la falta de sol, ya sabéis. Las grandes preguntas sin resolver, siempre tienen respuestas sencillas, supongo. Como dice Murders, a esta altura, yo también estoy de vuelta, y me refiero a que los suecos de Friska Viljor digan cosas como que nunca han compuesto una canción sin estar borrachos. Y eso que me lo trago como explicación exagerada del origen de su música. Me gusta "Shotgun Sister" y yo me traduzco shotgun no como escopeta, si no como se traduce shotgun marriage, matrimonio forzoso. Y me traduzco la canción como si no estuviera hablando de amor, como si she no fuera una persona, aunque no tengo muy claro de qué habla entonces: el éxito, algo más trascendental, lo analizamos psicoanalíticamente. No sé, me quedo con la sensación general sin significado verbalizado. Me gusta la canción, la voz rota, el estribillo lalalalala que no parece un estribillo lalalalala, la falta de implosión, explosión, quizás es por la falta de sol. No sé qué significa Friska Viljor ni si es cierto que si no es ebrios los suecos no componen. ¿Será casualidad? ¿Existen las casualidades? I ha cambiado de canal: españoles por el mundo en la primera, ¿dónde están? En Estocolmo, y no es un día soleado. Puff, que dispare la hermana.

sábado, 10 de octubre de 2009

The Broken Family Band

Otra lección fuera de tiempo. Se acabó: Adams, Williams, y toda la familia, rota. Se piran. Hicieron un par de discos magníficos y ahora anuncian que, de manera amistosa, lo dejan. All I Want from You Is Some Effort, The Booze and the Drugs, Michelle, Love Your Man Love Your Woman, I See How You Are, Hey Captain, Diamonds in the Mine, Leaps, I'm Thirsty y ahora It's All Over. Se acabó. Y da igual. Adams y Williams seguirán haciendo lo que hagan por Cambridge o por Londres y a mí me dará exactamente igual. You're Like a Woman siempre estará ahí. No desaparecerá. Lo único que desaparecerá es lo que aún no había aparecido, y ahí está la lección, fuera de tiempo. Quizás ahora yo soy el crío y ellas son ya toda una mujer, quizás es así como escuché esa canción la primera vez, cuando ni tan siquiera sabía lo que decía. Y ese descenso placentero, cuando la batería y la guitarra esconden la cabeza debajo del agua, y todo se detiene sin detenerse, hasta que explota treinta segundos antes de que todo se detenga inexorablemente, ha sido uno de los agujeros negros más placenteros que he descubierto gracias a la música. The Broken Family Band ha escrito sus mejores canciones a base de interludios, diminutos pasajes inesperados que mantenían un suspense elevador, sugerente, complejo y yo qué sé. Siempre nos quedará el booze y los cigarettes y la estúpida convicción de que si no es en familia, al menos seguirán escribiendo canciones por separado. O, si no, qué más da, las canciones siempre seguirán en el mismo sitio. Fuera de tiempo.

martes, 29 de septiembre de 2009

Jay Reatard

Pues a mí esta canción me suena un poco a The New Pornographers. Ya me lo has dicho. Que sí, desde los quince años. Ya lo sé, el tío de Oblivians y tal y cual, pero a mí me suena a The New Pornographers. Pues sería muy punk, o garajero, o como quieras, y ruido y todo lo que tú me digas. A veces parece hasta inglés. ¿Memphis? ¡Cómo que no, tío! Se nota cuando un grupo es inglés o americano, a no ser que seas The Broken Family Band. Por cierto, tengo que... A lo que iba, melodía. Aquí hay melodia, sí, grita y tal, powerpop, tío, powerpop. Ya lo sé, no tengo ni puta idea de lo que digo, pero sé lo que me digo, tío. Pásame. Y eso. Ya, pues lo que te digo, sí encima lo ha dicho él, pues más mejor, que dice tu abuelo. Yo a tu abuelo lo respeto mucho, tío. Y a Jay Reatard. Si yo no te digo que sea malo, coño, ¿cómo va a ser malo que algo te recuerde a The New Pornographers? No me jodas hombre. Como mucho será una gilipollez. Me recuerdan cuando dice eso de enenenaneninoné. Sí, enenenaneninoné. Bueno, que me gusta, sí. Eso sí, me quedo con Neko Case, claro. ¿No crees que ya debería cortarse el pelo? Jay, coño, toma. En fin, ¿qué partido de la Champions televisan hoy?

lunes, 21 de septiembre de 2009

Eskorbuto

Hace poco vi a Yo Soy Julio César en el Bilborock. Tanto tiempo después. La misma gente, cuánto tiempo, era lo único que conseguía decir. Algunos aún saludaban. Nadie me quiso acompañar a ver a Zarama. En el Cuervo estuvimos hablando con J del bunker. I y E no lo conocían. Nos dejó hojear la punk-rocker: Pleonakis Plektos saca disco. Encontré el viejo vinilo de Putakaska: bajando por la ría... Me acordé de la canción de Distorsión. Y hablamos de la Nochevieja en la que vimos a Mentes Enfermas en la Katrena. Katrena donde le dimos unas monedas a Carlos Tarque para que nos dejara entrar a ver si estaba G dentro cuando los murcianos no salían tanto en televisión. Estaba leyendo el libro sobre Eskorbuto de Diego Cerdán. Me acordé de aquella fiesta de despedida en Navidad. El día del pollo: el municipal que se resbala, los machacados sin pagar, la vieja que tira agua desde el balcón, el barro de la franco-belga y lo que pesaba LM mientras íbamos cantando aquello de ya no quedan más cojones eskorbuto a las elecciones, para vivir alegre y contento, eskorbuto al parlamento. Llovía. Hoy llueve. Parace que siempre tiene que llover cuando hablas del punk. Algún día tengo que ponerme serio, mirar para atrás, hablar con la gente, recordar. No soy la persona más indicada, pero también me pertenece, también yo estuve allí. A mi manera, que no es la más objetiva ni la más adecuada. Pero, cantábamos Eskorbuto. Y sé lo que significa Eskorbuto, porque nunca los vi en directo, pero me ha dado tiempo a mirar atrás y verlos y escucharlos con perspectiva, como mucha gente los mira, los ve y los escucha ahora. Tengo que sacar mi camiseta descolorida de Pretty Vacant. Ya vi a los Sex Pistols en directo, desgraciadamente. Y a Iggy Pop, y a The Undertones, y no pude volver a ver a la Banda Trapera del Río. Y todo es distinto, pero Eskorbuto sigue estando ahí, sin necesidad de que los mitifiquen. La Lola de Cicatriz, el concierto de Piperrak con el bajista pasado, el saludo de Manolo Cabeza Bolo, la historia de la maqueta de RIP, la baqueta de Boikot, la camiseta de A Palo Seko, el espectáculo de Juicio Final, el irlandés de MCD, la lluvia de Gris Perla, las letras de Motorsex, Charly y los Porretas, el himno de Reincidentes, los recreos con Siniestro, los futbolines con el batería de Parabellum... Un día me tengo que poner en serio, de verdad. Miro atrás, y no me reconozco. No lo entiendo.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Jenny Lewis

A la señorita Kraeger le encantaba la música country. Me lo dijo Alan el día que me despedían, en aquella habitación horrorosa, enmoquetada. Me regalaron un libro con fotografías de los mejores parajes de Iowa. Me sentía irónico. Alan me dijo: ¿sabes?, a la señorita Kraeger le encanta el country, tiene como tres mil vinilos en su casa. Puse cara de asombro. Y la miré: ajena, aguantando la taza de café como si fuera el santo grial, más de sesenta, con el pelo cardado, cano, tan delgada que parecía que si la soplaba el pelo, se lo iba a arrancar como de pequeño soplábamos abuelitos. Después de unos segundos, me sentía irónico, le pregunté: ¿Y conoce a Coyote Dax?
Jenny Lewis estaba agazapada. No sé quién la ha puesto ahí. Hoy la ha sacado el shuffle, a la fuerza. Estaba escondida, la he puesto de fondo, y se ha puesto a brillar tanto que hasta me he acordado de la señorita Kraeger. Y Jenny Lewis no hace country, o solo country. Ni tampoco copia lo que hacía en Rilo Kiley. Ya ni se acordará de cuando era una estrella infantil de televisión. Puede que también me la tropezara en Omaha, quién sabe. No me habría fijado. De verdad, no me habría fijado. Jenny Lewis estaba agazapada y hoy ha brillado, ha sacado el sol que ve Fernando, el que tienen encadenado y a mí me ha iluminado un día de lo más gris. Seguro que a la señorita Kraeger no le gustaba del todo, pero bueno.

Jenny Lewis "See Fernando" from Team G on Vimeo.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Buffalo Tom

Las canciones no pertenecen a nadie, ni tienen edad, ni lugar de origen. Me compro un par de revistas en el aeropuerto de Dublín. Viajo de vuelta a casa. Es muy temprano, bostezo y me entretengo mirando las baldas e intentando adivinar de qué van las novelas con solo leer los títulos del lomo. La cola avanza despacio y empiezo a hojear la revista. Uncut o cualquier cosa de ésas. Solo miro las fotos, me da pereza leer en inglés. Miro el reloj. Recuerdo el número de mi puerta de embarque. Ha llegado mi turno: esto y cojo una chocolatina. Otra cola para embarcar. Ni hojeo la revista, me fijo en los protagonistas. Un grupo de adolescentes irlandeses que hablan a gritos y van decorando el aeropuerto con latas de cerveza vacías. Dos parece que se pegan y me van a animar la espera, pero terminan haciéndose arrumacos. En el avión, tengo suerte: nadie al lado y casi atrás, me veo capaz de dormir tranquilo. Abro la revista, leo un par de artículos y sobrevolando el mar me pongo a soñar con que el Spire se cae en medio de O'Connell mientras los scumbugs corren despavoridos. Los irlandeses adolescentes han desparecido cuando salgo por la puerta y el frío de Bilbao me recibe con un sopapo masoca. Bostezo. Enciendo un cigarrillo y me encamino hacia la parada del autobús. También me quedo dormido. Cuando llego a casa, no hay nadie. Dejo la maleta en la cocina, me quito las zapatillas y enciendo el ordenador. Abro el emule y tecleo: primero, Buffalo Tom. Segundo, Cherry Ghost. Tercero, Ghosts. Y me empiezo a desnudar para pegarme una ducha.
Desde entonces, para mí, "Good Girl" de Buffalo Tom es una canción sobre reencuentros entre la muchedumbre del centro de Dublín. El estribillo me recuerda a las urracas de Tallaght y las guitarras son como el ruido que hacíamos al brindar con las jarras de guinness. Los Buffalo Tom son de Boston y llevan tocando desde 1980. Yo no los conocía hasta que no me fui a Dublín y, su nombre, como el de Ghosts o Cherry Ghost aparecía en negrita en algún artículo. Toda la información da igual, la letra da igual, da igual que no haya ninguna entrada con "good girl" en youtube y tenga que colgar otro vídeo cualquiera de Buffalo Tom, para mí, aquella era la chica buena, y mientras veía la estatua de Óscar Wilde bajo la lluvia, Buffalo Tom era la banda sonora, aunque no pegue ni con cola, aunque en aquel momento estuviera escuchando a The Frank and Walters, que pegan más.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Tapes 'n Tapes

Cintas y cintas de TDK y una BASF naranja y te pegabas por ser el primero que le pidiera a tu amigo que te la grabara con su cadena de doble pletina. Los veranos de conciertos gratuitos, siempre en el tren de cercanías, de pueblo en pueblo, de barrio en barrio, de pogo en pogo. En el Casco había una tienda que, por un precio razonable, te imprimía la portada de tus discos preferidos, y en menos de dos horas. Los locales de ensayo, las visitas a Vellido, a Passé Compossé... Las conversaciones infatigables sobre riffs de guitarras y solos de batería y pedaleras y peveys y perversiones musicales que ni tan siquiera llegaron a sueño. Y yo me pregunto ¿Por qué, de repente, hoy, "Le Ruse" de Tapes n' Tapes me ha recordado todo eso? Quizás porque hay que escucharla corriendo, con el corazón a trote, pero sin dirección, como si te estuvieras cayendo por un barranco, como si estuvieras excitado pero dormido, como si te hubieras fumado un porro y el único efecto fuera un sueño profundo, con una guitarra chirriante que te despierta a bayonazos. Como si no fueras capaz de acostumbrarte a quién has sido, por qué, pero corres, y estás excitado, y crees que vas a ser feliz mientras te fumas un porro y duermes, pero no lo entiendes, no eres capaz de entender quién has sido y por qué. Nunca cazas el ritmo, nunca pescas la energía, pero está ahí, en línea. Porque "Le Ruse" no está en ningún sitio, cuelgo el primer enlace que he encontrado en youtube, "Insistor", y hago el chiste fácil, insisto: cintas TDK y una BASF naranja.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Kubers

Yo trabajé en la única empresa con sede en el País Vasco incluida en la lista de las cincuenta mejores empresas para trabajar del estado según el Instituto Great Place to Work. Era becario. Un día de agosto nos fuimos de marcha y volvimos de gaupasa al curro, me quedé dormido en la sala de reuniones. Según el Instituto Great Place to Sleep era uno de las cincueta mejores salas de reuniones para dormir. Cuando desperté, fuimos a desayunar al Complot. El viernes vuelvo, a las diez, para ver a Kubers.
I se fue un mes a Irlanda hace dos años. Love is in the air... ella seguro que se acuerda. Allí conoció a M. M, un día, lo hizo mejor que la propia Lucie Silvas. Después, cada una volvió a casa. Ya sabes, el tiempo pasa. Una enseña literatura, la otra se pone a cantar. El viernes vuelven a verse, a las diez, en el Complot.
Kubers son:
Entrevista a kubers
Kubers también son:









Kubers son de Vitoria, más o menos, y no acaban de empezar en esto, también más o menos. Kubers me gustan, más o menos, siempre hay que ser sinceros. Lo que más me gusta es que sé que, al menos, al más, aman lo que hacen. El viernes en el Complot M e I se reencontrarán, y yo volveré al Complot, ¡sin resaca! Sin que me ataña, me tomo la libertad de invitar a todo el mundo. Love is in the air... ellas seguro que lo entienden.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Bishop Allen

Aún a riesgo de que a alguien le pueda parecer que soy un gilipollas, voy a confesarlo: me he puesto la canción "Dimmer" de Bishop Allen como sintonía del móvil. Tengo un móvil nuevo. Que yo sepa, fui una de las últimas personas en agenciarme uno de estos aparatos. En cada país, en cada ciudad, en cada barrio, en cada grupo de amigos seguro que hay un sujeto que va de ajeno a la tecnología y se arroga el abolengo intelectual que parece aportar la resistencia a modernizarse. En mi país, en mi ciudad, en mi barrio, en mi grupo de amigos yo soy el sujeto gilipollas que se agenció el último un móvil pero ahora va por el tercero y se ha puesto de melodía el "Dimmer" de Bishop Allen.
Bishop Allen son americanos, creo que de New York, aunque se llaman así porque Bishop Allen Drive era el nombre de la calle donde los dos protagonistas del grupo vivían juntos mientras asistían a clase en la Universidad de Harvard, lo que dicho sea de paso, me hace a mí más gilipollas todavía.
He escuchado cinco canciones de su disco de 2007 y una del último que sacaron, en 2009. Se titula algo así como Grrrr (no sé el número exacto de erres). "Click Click Click Click" (no sé el número exacto de clicks) me enamoró, que suena gilipollas y es por lo tanto digno de mí, pero a mí me enamoró, con arrebato y todo, tanto que la silbaba en la ducha y cuando estaba contento le cantaba a mi novia: "take another picture with your click click click click camera." Fíjate, postmodernismo bloggero: mientras escribo y busco la canción en youtube, mi hermano me dice, cómo te gusta esa puta canción, y yo digo que sí con la cabeza. Postmodernismo bloggero. No hay sujeto, ni predicado, ni derecho a que tenga que elegir entre la sintonía de mi móvil y la canción fotográfica. Elegid vosotros. ¿Esto es pop, no? Supongo, pero no sé el número exacto de pops. Cuelgo los dos vídeos a falta de uno, y porque rima, propongo que la próxima sintonía de mi móvil sea "La vida que mala es" de 091. Gilipollas perdido.

domingo, 30 de agosto de 2009

Songs by Songs

Esto es como cuando, pasado el verano, la televisión se llena de anuncios sobre colecciones por fascículos. Todo el mundo vuelve de vacaciones y hace su particular promesa: dejar de fumar, igual que en año nuevo, practicar una dieta sana, ir al gimnasio, abandonar la cerveza. La mayoría no se cumplen, por supuesto. Pues pasado el verano, tomo una decisión sobre este blog. Visto que el proyecto que comenzó con aquella conversación en el Panorama, tiene visos de no cumplirse nunca, lo abandonamos. Siempre queda abierta la posibilidad de que se retome algún día, pero, en principio, yo desisto. Quedaba por resolver la segunda parte, ¿qué hacía entonces? Y, en fin, finalmente, optaremos por seguir. A partir de ahora, escribiré cuando me plazca siguiendo un esquema parecido al de hasta ahora, proponer una canción cuando me apetezca hacerlo. De vez en cuando, quizás hable de otra cosa, siempre relacionado con la música: conciertos, discos, bares, proyectos, ficción, cualquier cosa. Soy consciente de que la oferta de blogs sobre música es exagerada y supera a la demanda. Éste, además, no ofrece nada nuevo ni especialmente atractivo, así que, como cuando empezamos, las ambiciones son mínimas y los objetivos caprichosos. Me apetece, de vez en cuando, hablar sobre música, y ya está, eso es lo que seguiré haciendo hasta que me aburra de hacerlo. No hago daño a nadie, porque el que quiera tiene todas las facilidades para ignorarme. Visto el número de visitas, ésa ha sido la reacción más común, y me parece normal y cojonuda. Así que, lo dicho. He quitado del título del blog lo de "tres canciones a la semana y por qué" pero mantengo el título por no comerme la cabeza pensando otro. Nos vemos la próxima vez, y que sea lo que Jarvis Cocker quiera.

viernes, 28 de agosto de 2009

Absentee

Definitivamente, Dan Michaelson tiene una voz especial, ¿verdad? No tanto como el tío de Manos de Topo, pero se puede saber quién es Dan. Dan da la sensación de que está impostando a alguien, que ha cogido el micrófono en el karaoke y no piensa soltarlo porque ayer le dejó su novia de los últimos ocho años y ésa noche sus amigos y él van a recuperar el tiempo perdido. Pero, claro, entre el público hay una rubia desconocida que le guiña el ojo, y, ¡bingo!, la peli la está grabando Stephen Frears. No, en serio. La primera vez fue por "Weasel" y alguna otra, no me acuerdo del título del disco ni de las demás canciones que deboré durante meses. Ahora no tengo ni idea de cómo se titula el nuevo disco. Salió el año pasado, y sé que Dan y sus colegas son británicos, y que tienen una canción que se titula: "Boy, Did She Teach You Nothing?" y el título ya es lo suficientemente sugerente como para recomendarla, ¿verdad? A mí me lo parece, ejem. No sé nada más y qué más da saber más, Dan. La canción es cojonuda, te imagino poniendo caretos con el micrófono en la mano, tan hierático que apenas puedes dar la impresión de que te resistes a perder el control de tu pierna izquierda, chiscando los dedos como Frank Sinatra, con cara de tío, ¿no te enseñó nada o qué? Por supuesto, todo esto pertenece a mi fantasía, ni idea de quién coño es ni cómo coño es Dan Michaelson, pero a mí me funciona.

Efectivamente, no se parece en nada, ¿habrá sido la absenta?

sábado, 22 de agosto de 2009

Edward Sharpe & The Magnetic Zeros

Bueno, pues sí, este tío, ¿cómo se llama?, ¿Edward Sharpe? Si este tío, Edward, escupe la rabia de perder un amor mágico así, no sé, seguro que si se levanta por la mañana y no hay café, se lo toma más a pecho, joder. ¿Qué hacen tantos tíos en el escenario? Hay dos baterías, ¿no? No veo al pianista por ningún lado, así, ¿cómo voy a dispararlo? Yo creo que es la clave de la canción. ¿Al final, no recuerda ligeramente la voz de Ed a la voz de Antony? ¿Es como Antony si fumara hierba? Tienen un aire a lo de siempre, Arcade Fire, Fanfarlo, Noah and the Whale, incluso Herman Dune, aunque sea por las barbas, y cada vez me preocupa más que me estén gustando tanto estos grupos. ¿Para que te dejas patillas de rocker entonces? Te agenciaste todos los discos de Drive-by Truckers y todavía no los has escuchado. Y eso que dijo el lehendakari que le encantaban. Ya ves tú. Tanto ver conciertos de La Polla, de Kortatu, de SA, de Etsaiak, de Su ta Gar, ¿paqué? Paná. La canción se titula "Day Dream" y aunque no sé si es ésta la que él me recomendó, la culpa de todo la tiene JaviPano. Edward Sharpe y el resto son una banda de LA a la que les gusta mucho la música de hace treinta años, claro. Un tío en internet ha escrito esto acerca de la canción: "is like Arcade Fire taking on something from Devendra Banhart's Smokey Rolls Down Thunder Canyon, while elsewhere tracks like 'Om Nashi Me' goes a bit Polyphonic Spree in its epic hippie evocations." Y yo lo traduzco libremente por si acaso: "suena a Arcade Fire tocando Smokey Rolls Down Thunder Canyon de Devendra Banhart, mientras que 'Om Nashi Me' recuerda por sus épicas evocaciones hippies a Polyphonic Spree." Me ha gustado, así que lo he copiado y traducido y pongo el punto y final. Ahí va,
Edward Sharpe and The Magnetic Zeros - "40 Day Dream"

lunes, 27 de julio de 2009

The Duke Spirit

“The Lion’s Rip”. ¿Alguien es capaz de no enamorarse de esas guitarras? Parece que están talando un bosque frondoso. Parece que aporrean la batería con esas mismas guitarras en lugar de usar baquetas. No sé quién es el duque, pero me gusta su espíritu. Que sí, que todo tiene un origen, y si les conozco es porque me leí el libro de Nick Hornby, ¿qué puedo decir? Pero voy a decir algo más: todos sabemos de qué va esto, hoy tengo boda. Me he comprado unos zapatos, me voy a meter la camisa por dentro, llevo corbatín y una americana que compré en el Corte Inglés. Voy a decir más: cuando esté en el ayuntamiento, cuando el concejal empiece a hablar, voy a cerrar los ojos, y lo único que escucharé serán las guitarras de Lion’s Rip. Como si estuvieran cortándole los dedos a los contrayentes. Después de la cena, ya en la barra libre, descamisado, borracho, no voy a parar hasta que el dj me mande a tomar por culo. En ese estado, ni me importará: le encontraré atractivo a Raffaella Carrá. Y digo más: alguien le encontrará atractivo a verme bailar Raffaella Carrá.




Posdata: ya pasó. Sinceridad ante todo: en la boda no me acordé de The Duke Spirits. Tampoco nadie encontró atractivas mis contorsiones. ¿Lo mejor del dj?: Platero y Tú, Los Suaves, Barricada, la italiana y la colección de pasodobles, claro.

Spoon

¿Soy yo o alguien más le parece un nombre horroroso? Entonces, pensaréis, qué no le parecerá Lovin’ Spoonful. Yeah, buag. Pero me duele más lo de Spoon. ¿Spoon? Sí, coño, ya sé que ellos dicen que se llaman a sí por una canción de Can. ¿Can? Joder, vamos de mal en peor. Pero me duele más lo de Spoon. A mí me suena al nombre de la mascota de una típica familia en una tópica película americana. ¿No se llamaba Spoon el perro que camelaban con chicle los exploradores para colarse en la chatarrería? Spoon, el mejor amigo de Lassie. Lassie y Spoon puede que fueran más que amigos. Perros... Por cierto, ya que estamos, la canción que elijo es “The Underdog”. Y eso que iba a elegir “Don’t Make Me a Target” que tiene un final que no puedes dejar de escuchar sin mover la cabeza y sin decirte, sí, mereció la pena llegar hasta aquí. Me recuerda a una de Lori Meyers, por cierto, de los Lori Meyers más maduros. Pero la guitarra acústica de “The Underdog” promete desde el principio, y no se esconden las trompetas, y aparece pronto la voz del cantante que no sé cómo se llama pero siempre parece que acaba de levantarse de resaca pero aún tiene ganas de beber más. Esta canción sería perfecta para contar la historia de un Spoon viejo, cansado, que se levanta una mañana después de haber soñado con Lassie. Tantos años intentando quitársela de la cabeza, incluso cuando la veía tan guapa en televisión. Sentado en el sofá, con su mujer, una fox terrier de gesto huraño, y los pequeños en la alfombra, mirando a Lassie en el televisor. Siempre guardando ese secreto. Y ahora que ya falta su mujer, sus hijos se emanciparon, se siente viejo, cansado pero Spoon se levanta con una extraña alegría ajena pero poderosa que le hace ser feliz tan tan feliz que quiere volver atrás, y volar hacia adelante, y gritar, ladrar y suenan las trompetas pero al final, ¡pum!, explotan. En serio, no se pierde el tiempo a pesar del nombre: buenos estribillos, canciones llenas de sorpresas, un sabor a comida rápida de pop pegadizo con la tranquilidad de cocinar y componer con buen aceite de oliva y una copa de vino rioja para acompañar.

domingo, 12 de julio de 2009

Placebo

Brian Molko tiene un hijo, ¿lo sabias? Ni idea. Ayer estuvimos viéndoles en Cobeta. ¿Ah sí? ¿Y qué tal? Bien, yo ya les dije a estos: a mí Depeche Mode ni me va ni me viene, el cartel no me llama una mierda. Pero, ha merecido la pena. Así que mi topzri es Placebo, Placebo, Placebo. ¿Para tanto fue? Pues no, tampoco para tanto, sea lo que sea para tanto, pero no estuvo mal. Son buenos. Sí. Son buenos. Es algo difícil de explicar: son ellos. Ya, ¿verdad? Tienen un sonido especial, la voz... Y el bajo. Pero no me refiero a eso. Sí, tienen un sonido particular, reconocible. Pero también Los Piratas y hasta las Nancy Rubias. Es una... no sé. Energía. ¿Energía? Sí, es como si infundieran una energía particular, una energía que solo puede infundir Placebo, ni mejor ni peor, pero ésa, y, cuando les escuchas, sientes esa energía y si coincide que quieres sentirla, pues... ¿Suena a gilipollez? Quizás. Además, tocaron "The Bitter End", que no sé por qué, pero es la que más me gusta. ¿Cuál es ésa? Ésta:

miércoles, 8 de julio de 2009

Leonard Cohen

Es nuevo. Nadie le conoce, ¿verdad? Tú sales de copas con unos amigos. Hay más gente, amigos de amigos. Intentas socializarte. Tu exnovia siempre te decía: no te socializas. Así que intentas socializarte. Hablas con los amigos de tus amigos, pero ya es tarde, solo piensas en tu exnovia y pasas de que era una puta a imaginarte de rodillas, rogándola que no te deje solo. Todo mientras hablas con un amigo de tu amigo. Rechoncho, grave, estirado, con gafas de pasta, el pelo perfectamente revuelto. Te sonríe. Habláis de música. De buena música, y tú asientes. Coincidis en Belle & Sebastian. Por lo demás, él se decanta por The Last Shadow Puppets y Hercules and Love Affair. Tú por Fucked Up y The Gun Club. Ni tan siquiera sabes por qué. Por fin, coincidís en uno: Leonard Cohen. A él, le encanta. A ti también. ¿Por qué? Ni puta idea. No conoces ni una puta de sus canciones. Pero ninguno le pregunta al otro. Solo movéis la cabeza en señal de afirmación, decís que sí, el puto amo, qué letras. Y ya está, se acabó la conversación. Tres días después, vas al trabajo en metro escuchando otra vez el disco de The Blakes. No puedes evitar que te guste, joder. Necesito escuchar otra cosa, piensas. Y, en la oficina, mientras tecleas, te pones The Broken Family Band. Hace mucho que no los oía, murmuras. Me encantan, dices, y hasta eres capaz de tararear las canciones con tu inglés de Opening con denuncia incluida. Suena Diamonds in The Mine, y dices, ostias, esta es buenísima. Me encanta. ¿Qué dirá la letra? Así que cierras el excel y abres el google y te cercioras de que el jefe no anda cerca. Pones en google: diamons mine lyrics. Y, ¡boalá!, el primer nombre que aparece es Leonard Cohen. Descubres toda la trama. La primera imagen que te viene a la cabeza: rechoncho, grave, estirado, con gafas de pasta y el pelo perfectamente revuelto. Te sientes imbécil, así que, sin poder evitarlo, vuelves a acordarte de tu exnovia. Y colín colorado.

viernes, 12 de junio de 2009

Jolie Holland

Suena igual pero diferente. Sus canciones suenan distintas pero repetidas. No puedo explicarlo. Muchas veces, la música que hace, las canciones que compone, que canta son perfectas para cerrar los ojos y reflexionar, aprovecharlas como se aprovecha en los poemas el rumor del mar. Sin embargo, esa utilidad se desvanece sin que puedas ser consciente. De repente, la canción se apodera de ti, y sus efectos sugerentes, evocadores, se pierden. Necesitas paladear su voz, necesitas descubrir sus palabras, necesitas atender a los mensajes que esconden las notas. Todo el mundo lo dice: es un poco de jazz, un poco de folk, un poco de country y un poco de blues. Con unas gotitas de soul. Aún así, es auténtica, distinta, única, personal, embriagadora y subyugante, estos dos últimos adjetivos hablan más del efecto que su música produce en mí que de otra cosa. Y sobrio. Luego, apuntemos esos detalles: que le gusta a Tom Waits, que fue una de las fundadoras de The Be Good Tanyas y bla bla bla. Yo propongo la canción, como siempre, y ya cada uno a su pingüi que decía el otro. La canción que propongo es "Mexico City" y hasta he tenido suerte y el video está en el youtube.

lunes, 25 de mayo de 2009

Nouvelle Cuisine

Galicia está de moda. La vida postmoderna: este sábado nos fuimos a ver a Cooper en el Antzoki. Antes de entrar, tomando una cerveza, le conté a ella como tenía pensado escribir esta entrada y nos reímos por el secreto inconfesable que confesaré más tarde. El disco de Nouvelle Cuisine me ha sorprendido a lo grande. Tengo una extraña relación amor-odio con el pop o el indie... o lo que sea, como dicen ellos en su web. Hay canciones que me atrapan, otras me obligan a darle a toda prisa al botón de stop. En el mismo disco, con el mismo grupo. No sé por qué. El disco de Nouvelle Cuisine me ha sorprendido desde el principio hasta el final. No conocía su anterior disco, ni sus muchas maquetas, no sabía nada de ellos. Por tercera vez: sorprendido. A ella le dije que empezaría la entrada hablando de las dificultades somáticas que padezco para que me guste una canción con tempo lento. Le decía el sábado que pensaba escribir que creía que la culpa de ello la tenía los años en los que pasé mi adolescencia, que la culpa la tenían Rick Astley, Alejandro Sanz y Richard Marx. Ellos tienen la culpa. Después el secreto inconfesable: otro culpable: Kylie Minogue y el "Tears on My Pillow." ¡Me compré! ¡O quizás robé! No me acuerdo, pero tenía una postal de Kylie Minogue con leotardos a rayas negros y blancos que me agencié durante el viaje de estudios de fin de curso en Palma de Mallorca. ¡Tears on My Pillow! Ella se reía y preguntaba: ¿por qué? Yo me encogía de hombros. En el disco de Nouvelle Cuisine hay una canción digamos que lenta, de letra inconexa pero íntima, con una melodía que mece y rapta y que he escuchado más de veinte veces esta semana: "A las cuatro de la tarde." Supongo que en el mismo disco tienen canciones mejores, pero a mí me ha engatusado ésta. ¿Por qué? Quizás porque necesitaba dejar de llorar sobre la almohada. Quién sabe: cosas de la vida postmoderna. El que quiera comer bien, que se de un banquete con Nouvelle Cuisine. Cuelgo el único vídeo que he encontrado en youtube y que debe de ser una vieja canción del grupo gallego:

martes, 19 de mayo de 2009

Micah P. Hinson

Hace un par de años tuve la oportunidad de verle en directo. Una sala pequeña donde los domingos los cuarentones divorciados buscan una segunda oportunidad: las cervezas a cuatro euros, paredes de espejo, machacas en la puerta y mucha gente guapa que se deja llevar por el boca a boca de las revistas de tendencias. Mi amigo y yo nos enocgíamos de hombros cuando la pareja que teníamos delante, al parecer recién enamorados a ratos, nos hacía ver a Hinson como si estuviera jugando al tenis. Fue un concierto extraño. Y extraño no es gratuito. Siempre sonriente, siempre fumando, siempre ausente aunque no dejara de hablar. Sus canciones perdieron cierto valor por el runrún de algunos de los guapos y guapas que habían venido solo a hacer presencia. Delicado, ambiguo, con esa voz tan personal que obliga a cerrar los ojos. Mi amigo solo tenía ganas de música. Le gustó cuando el banjo tomó protagonismo. Yo estoy atrapado. Las canciones de Hinson tienen algo magnético que tienen una sola clave para discernir su misterio: depende de ti. Son música en esencia, letras reducidas a unas pocas frases expresivas, una voz desamparada y frágil y el esqueleto de una melodía repetida que, si no consiguen atraparte, te harán el mismo ruido que el motor de un frigorífico. Todo depende de ti, por eso son mágicas, por eso son música en esencia pura: una suerte de lenguaje que comunica misteriosamente cuando el que canta y el que escucha descubren de repente que hablan el mismo idioma y no lo sabían. Las canciones de Hinson son magnéticas. Al menos, para mí. Aunque le lleve seis años, aunque él naciera en Memphis y yo mucho más lejos, aunque él sepa tocar la guitarra y yo no, aunque su vida y la mía no se parezcan en nada, aunque yo no me parezca en nada a él, hay algo en su forma de componer que atrae a mi forma de escuchar. Y eso, en sí mismo, una vez más, es música en esencia pura. Sigo reflexionando. Estas son mis favoritas, la última, la primera y, por lo tanto, para seguir con la tradición, la que recomiendo (y eso que hay versiones o grabaciones mejores).


lunes, 11 de mayo de 2009

The Right Ons

Sigue el período de reflexión, que seguirá eternamente mientras no encuentre las fuerzas y el valor para tomar una decisión contundente: o sí o no. Las decisiones así siempre son difíciles pero siempre son así y así son todas, aunque sean complejas y parezcan sencillas. Como decía el padre de Rodney Falk en aquella novela de Javier Cercas siempre nos parece que cuando hay una sola razón siempre son mejores las decisiones, pero nunca es tan fácil. Otro trabalenguas. Me estoy aficionando. Mientras tanto, me apetece escribir de The Right Ons y voy a colgar el vídeo de "That's New York" que he encontrado en youtube, pero la canción que, por ahora, más me ha gustado de su último discos es "Frontline", así que, siguiendo con lo que siempre fue el espíritu de este blog, "Frontline" es la canción que propongo hoy.
Vimos a The Right Ons en directo allá por el 2007 como teloneros de Marah. Y estábamos superexcitados por ver a Marah. Era la primera vez, pero no la última. Apenas se había llenado el aforo cuando salieron los gallegos, que también son madrileños, ¿no? No les conocíamos. Les seguimos atentos. No nos llamaron la atención, pero nos gustaron. Le pusieron mucho interés y demostraron que sabían lo que hacían, pero fue una de esas ocasiones en las que tienes la cabeza, definitivamente, en otro sitio. Desde entonces, no les he vuelto a ver, pero les he escuchado, cosa que antes de aquel concierto, no había hecho. Hace poco fueron portada del Mondosonoro. La crónica de su experiencia en Austin era significativa. Hasta hoy, no había podido escuchar el disco desde el principio hasta el final y todo lo que he leído, se confirma. ¿Me atreveré a decir que hasta me han recordado a Guns'n'Roses? No, no me atrevo. Ya la he cagado. Como decía, al principio, me quedo con "Frontline," pero la que abre el disco, la del vídeo, y prácticamente todas las canciones que han grabado para "Look Inside, Now" te obligan a hacer lo que George Clinton dijo sobre la mente y el culo y que alguien antes que yo usó para abrir un artículo sobre The Right Ons. ¿Por qué "Frontline"? Porque me gusta como empieza, con la batería amenazando por detrás y las guitarras vacilándole a una voz que lleva todo el peso de la canción, con coros y estribillo clásico, hasta que, como mandan los cánones, la canción termina rápido, como si no quiere la cosa, pero dejando la joya contenida de los teclados psicodélicos. No sé, a mí me atrapa desde el principio hasta el final, porque, además, es sólida y maciza como solo se puede hacer una canción solida y maciza en dos minutos y cuarenta segundos aprovechados de principio a fin. Y, bueno, pues si no es "Frontline", cualquiera otra, pero, ya sabes: libera tu mente... y tu culo la seguirá.
Sigo reflexionando.

miércoles, 29 de abril de 2009

Songs by Songs

No creo que haya nadie ahí fuera a quien le interese esto realmente, ¿verdad? Pero, bueno, yo lo voy a decir. Inicio un periodo de reflexión para decidir si acabo con este blog o no. Éste era un proyecto a tres bandas, que, como ya expliqué, empezó como una especie de broma un sábado por la noche. Por múltiples razones, nunca hemos conseguido coordinarnos para llevarlo a cabo. Durante un tiempo, he venido intentando llenar el hueco, a la espera de que pudiéramos, de una vez por todas, reunirnos los tres y comenzar el proyecto, que a mí me parecía divertido y entrañable (por usar una palabra un poco ñoña), he intentado llenar el hueco, decía, con entradas sobre canciones recientes, y alguna antigua, que se encontraban entre mis favoritas. Al principio, me gustaba y no me costaba escribir. Ahora, empieza a cansarme un poco. Primero, porque ésta no era la idea original. Segundo, porque no hay prácticamente nadie ahí fuera, cosa que veo normal. Tercera, porque yo también tengo "múltiples razones" para olvidarme de esto. Así que, una vez más, y sin que espere respuestas (de hecho, esto no es una pregunta ni una llamada de auxilio ni un toque de atención ni nada por el estilo), hacerlo sería una gilipollez enorme, empiezo un periodo de reflexión, como decía, para ver qué hago con este blog: ¿seguir igual?, ¿esperar aún al proyecto original?, ¿cambiarle la fachada al edificio?, ¿tirar el edificio abajo?, ¿cogerme vacaciones? Ya veremos. Mientras tanto, y hasta que tome una decisión definitiva, aún me acercaré algún día por aquí, quizás hoy mismo, a colgar algún video y proponer alguna canción si es que el cuerpo me lo pide. Sin más.

martes, 28 de abril de 2009

The New Raemon

La una de la mañana. Todavía delante del ordenador. Hoy no voy a leer. Me levanto y busco en los bolsillos de la chamarra: en el de la izquierda, el reproductor. En el de la derecha, los cascos. La busco. La encuentro. Ahora no puedo, pero en cuanto termine de escribir, me acostaré, apagaré la luz y volveré a dar a ese botón mágico que regresa al principio de la canción. Y así, mientras Ramón me canta la canción para acostarme, cerraré los ojos, como "Elena-na" y, mañana será mejor todavía.

jueves, 16 de abril de 2009

Ezra Furman & The Harpoons

Cosas de hoy en día que dirían Carmen Conesa y Diana Peñalver. No me ha dado tiempo ni a escuchar todas las canciones que tienen colgadas en el myspace. Su nombre aparecía en una página web porque, al parecer, son la última incorporación para el Primavera Sound de este año. Uno se llama Ezra Furman y los otros dos son The Harpoons. Tienen, al parecer, un cuarto componente que responde al nombre de Mortimer, The Goose (en la foto). Según parece son de Boston y mezclan punk con folk, que es como mezclar pan con fuagrás, una idea genial. Las influencias las han puesto en su correspondiente lista de su correspondiente myspace y sí, claro: si por un lado están The Beatles, Bob Dylan, Lucinda Williams o Dan Bern, por el otro están The Who y Green Day. Me gusta cuando cuenta su historia y dicen que el grupo nació por culpa de las canciones, de las canciones urgentes y desesperadas que estaba escribiendo Ezra Furman y que necesitaban ser cantadas con urgencia y desesperación. Quizás eso es lo que me gusta hoy que tengo prisa. Lo dicho, ni tiempo he tenido para escucharlos con paciencia, y tienen ya dos discos, pero, cosas de hoy en día, "Take Off Your Sunglasses" ha sido como un jarro de agua fría a las tres de la tarde junto a la charca chica de la era en Zarza La Mayor, Cáceres.

Tienen un video de esta canción más reciente y filmado por otro director, pero como, probablemente porque soy torpe y algo estaba haciendo mal, no he podido insertar ése, inserto éste, que, al fin y al cabo, la canción suena igual. Amén.

miércoles, 15 de abril de 2009

Tilly and the Wall

Es lo que tiene enredar en la red mientras el resto de los ocupantes de la casa se divierten viendo los hombres de Paco. Es lo que tiene, que buscas y encuentras algo, ¡ostias!, ¿si? y sigues buscando, tiras de otro hilo y al final no sabes por dónde empezaste. Yo solo quería escribir una entrada más del blog y se me ocurrió hablar de Tilly and the Wall porque cuando íbamos en el coche de camino al Carrefour, me ha tocado elegir a mí y E atrás la silbaba mientras I delante la escuchaba atentamente moviendo ligeramente la pierna izquierda. E silbaba e I se movía al ritmo de "Pot Kettle Black," que creo que al menos en los EU es un, ¿relativo?, éxito. Seguro que en Omaha lo es. ¿Y no escribí yo ya sobre Omaha en este blog? Y entonces no tenía ni idea de que Tilly and the Wall eran de allí. Quién sabe, quizás a quien me encontré en Homer's no era a Conor Oberst si no al tap dancer de los Tilliandegüol. Porque mira que he leído que estos tipos no tienen batería y en lugar de ello tienen a un tipo que baila claqué, aunque también le da a las baquetas en algún momento. Quizás era aquel tipo serio que bebía pepsi mientras leía la prensa cuando yo entré a la gasolinera a las cinco de la mañana para comprar una botella de Mountain Dew y una tableta de chocolate Hershey. Fuera hacía frío y en lugar de volver, me senté cerca de él y me fumé un cigarrillo mientras miraba el tráfico en dirección a la 29. ¿Dónde estarían entonces Tilly? ¿Subido al muro? Si escucho "Pot Kettle Black" pues no me entero de nada, mucho slang, llaman hipócrita a alguien, le acusan de andar insultando, ¿de quién estarán hablando? Y enredas y enredas en Internet mientras los demás siguen viendo los hombres de Paco. Yo solo quería contar como E silbaba e I taconeaba porque la canción es pegadiza y o bien te pones a silbar o bien te da por el taconeo. Ahora viene cuando digo a quien se parece, y vuelvo a hablar del chico de Bright Eyes y quizás cierro con otra anécdota sin chicha de mi gris experiencia en el Medio Oeste Americano. Pero, ¡no!, ah, ¡nop ketel blac ketle blac! Ahora soy yo el que silba y taconea al mismo tiempo, y eso, y solo eso, era lo que quería decir.

lunes, 13 de abril de 2009

Tom Cary

Que son de Málaga, que son un cuarteto, que si tienen influencias tan recomendables como The Velvet Underground, Bob Dylan, los Stooges... y solo quieren hacer rock and roll. Un rápido vistazo a Internet y hasta consigues nombre y apellidos de los componentes. Un crítico dice que la canción que les define es "The Ballad of Tom Tom Cary" y otros se remontan a "Energy Never Disappears, Only Gets Transformed." Y se debe transformar en Tom Cary, porque enérgicos son, y bastante enérgicos además. Pero lo mismo que la energía no desaparece, cuando se transforma, hay que saber aprovecharla, y ellos lo hacen. Borracho, excitado, desinhibido y feliz, probablemente eligiría a Tom Cary como banda sonora de circunstancias. Yo no elijo ninguna de las dos anteriores y apunto una más: "0h! Hairdresser". La guitarra y las baquetas, desde el principio, te atrapan para jugar contigo. Te montas en la noria y ya no bajas hasta que echas la pota: borracho, excitado, desinhibido y feliz. Lo sé, hace años que me olvidé de cómo se escribe en un fanzine rockanrollero. En el medio de la canción, la noria ya no da vueltas, es tu cabeza la que gira como los primeros pedos de crío dando vueltas sobre ti mismo. Y caes al suelo: de golpe, como termina la canción. Recuperando la respiración y limpiando tu alma.
La primera vez que oí hablar de ellos, me jodió. Ganaron el Proyecto Demo 2005 por delante de Bandini y The Sinclairs. The Sinclairs son ahora The Brand New Sinclairs y son del pueblo. Y bla bla bla sobre a quién de ellos conozco y por qué, pero me jodió que no ganaran ellos y ganaran otros. Sin embargo, ahora, y con todo respeto a The (Brand New) Sinclairs, lo entiendo.
En fin, que hay que escuchar That's Right! Clean Your Soul por cojones. Por dios, lo siento, nunca tendré un fanzine, lo sé. Hoy no es un día inspirado y nunca lo fue. Vva, voy a ver si encuentro algo en el youtube para que veamos tocar a Tom Cary, sea quien sea ese señor:

martes, 7 de abril de 2009

Willy Vlautin




Willy Vlautin y no Richmond Fontaine porque la canción para recomendar es "Northline Main Theme" que se incluye en un disco que acompaña a su segunda novela Northline. Vlautin publicó hace no mucho tiempo la primera, The Motel Life, la historia de Jerry Lee y Frank. Los hermanos Flannigan me acompañaron durante un par de meses, y no tardé en leer la novela ni dos días. Si iba en el metro, me parecía verlos sentado dos filas más adelante, con Jerry Lee, cansado, apoyando la cabeza en el hombro de su hermano. Pensé que la novela no iba a tener mucha repercusión, pero al poco tiempo se tradujo al castellano y se empezó a hablar de la adaptación al cine. La segunda ya se vendía en amazon antes incluso de que Willy Vlautin la hubiera terminado. La estoy leyendo ahora, me faltan veinte páginas, anoche me quedé dormido justo cuando Allyson se la volvía a pillar y alguien tenía que llevarla a casa. Antes de quedarme dormido, cerré los ojos y escuché "Northline Main Theme" sin leer. Willy Vlautin, junto con Paul Brainard, tuvo la idea de adjuntar un disco instrumental al libro para que aquellos que quieran puedan tener una banda sonora con la que acompañar a las imágenes que las palabras les ayuden a construir en su cabeza. Metí las canciones en el reproductor, y siempre leo con ellas de fondo. Es como si en cuanto suena la guitarra, Allyson asomara por la puerta para guiñarme un ojo. Anoché, después de cerrar el libro, "Northline Main Theme" resonaba en mi cabeza. Al principio, durante la mitad de la canción, esa guitarra ajena, sin prisa, sin anclaje, me hacía sentir que Allyson intentaba manejar su tristeza, su dolor, su falta de horizonte, toda la amargura que la obliga a callar y escribir notas en las que se insulta a sí misma, y lo hacía con una contención testadura, con una determinación sosegada que a los 56 segundos se desvarata, la canción y la determinación de Allyson amenazan con hacerse trizas, con estallar, los platos se sacuden con delicadeza, el piano clava puñales que no sabes si hieren o sanan y Allyson abre los ojos y aprieta los puños y parece temer y esperanzarse con la misma desesperación, pero en el último minuto y medio, vuelve la calma, y se mezcla aún con la excitación, y todo se convierte en una energía limpia, mitad tristeza y mitad fuerza, la sabiduría de el día después, el elemento que equilibra la vida de los que saben que se sufre lo mismo que se disfruta y Allyson puede mirar hacia adelante sin tener que dar la espalda a lo de atrás, capaz de no perder la última esperanza sin empeñarse en maldecirse contínuamente a sí misma.
Y, ¿el final?, pues no creo que lo encuentre ni cuando termine de leer el libro, pero espero que en la próxima novela, Allyson encuentre a un chico muy parecido a Frank con el que poder pasear por los casinos de Reno sin tener que andar buscando un fantasma a la vuelta de la esquina.


martes, 31 de marzo de 2009

Dan Auerbach

Fíjate si es atrevida la ignorancia. Iba a empezar hablando de Dan Auerbach y su disco "Keep It Hid" haciendo mención de lo parecida que es su voz a la del vocalista de The Black Keys. Pero... lo mismo que la ignorancia es atrevida, la prudencia es sabia: antes de escribirlo, aunque al final lo haya dicho (siempre poniéndome en evidencia para curar futuras heridas), me he cerciorado. Y, efectivamente, Dan Auerbach, para aquellos como yo que hasta ahora eran muy atrevidos, es el vocalista de The Black Keys y acaba de sacar un disco en solitario: "Keep It Hid". Por lo tanto, claro que se parecía, claro.
Ayer escuche el disco entero dos veces, en el viaje de ida y en el de vuelta y con algunas canciones me paré otras dos. Ya era fanático de The Black Keys y ahora lo soy a tiempo completo de Dan Auerbach. El disco es magnífico: lleno de rincones, de riffs y reverbs (hay un bar en mi pueblo que se llama así) que te hacen volver al principio de la canción otra vez. Creo, en mi modesta opinión, que es más intenso y diverso que lo que hace con su grupo. Hay guitarras, o hay una guitarra, la suya, que a veces suena más psicodélica, más folky, pero siempre franca e impulsiva. El disco tiene toques gospel, soul, bluegrass y demás etiquetas que usaría un periodista musical con oficio y más conocimiento que yo y que nos llevarían a la eterna discusión sobre si lo que hace Auerbach es original o se le ven mucho las costuras, es decir las raíces, del traje, es decir de la tradición. A mí nunca se me ha dado bien discutir, y siempre me ha gustado Eskorbuto, y no es que sea un anti-todo, pero me la trae floja este debate: yo disfruto de esta música sea pura o demasiado pura, sea un ribaibal o no lo sea. Suena apasionante, sugerente, sucia y cuando canta Jessica Lee Mayfield hasta triste, pero disfrutable siempre.
Creo que la canción que suena ahora, no sé si es single o no, es "Trouble Weighs a Ton" con el otro Quine a la guitarra, dulce, acogedora, una de esas lecciones sencillas sobre la vida y el dolor connatural. Sin embargo, yo voy a proponer "Heartbroken in Disrepair" porque me gusta como suena la guitarra del principio, como si alguien encendiera el motor de un viejo Cadillac destartalado hasta que la voz de Dan anuncia una tormenta que parece amenazarle solo a él.

domingo, 29 de marzo de 2009

Love of Lesbian

Yo, personalmente, le recomendaría este grupo a cualquiera, entienda castellano o no lo entienda, le guste la música o no le guste, tenga o no tenga sentido del humor. Escuchar a Love of Lesbian debería ser asignatura obligatoria en muchas carreras tanto de letras como de ciencias. Aún andaba maniobrando para escapar de los niños del Japón cuando vuelven para enseñarme como generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna. ¿Qué tendrán con el espacio exterior? Quizás es que para los que nunca podremos crear una compañía aeronáutica low-cost y luego comprarnos un equipo de formula 1 y un billete de ida y vuelta la estratosfera, nos queda seguir escuchando a Love of Lesbian para confundirnos con las coordenadas y decir aquello de ¡vecino, la luna te hubiera encantado! ¿Qué? Pues eso, que 1999 aún tengo que digerirlo. Es evidente que hay algo distinto. Cada una de las canciones parecen tener personalidad propia, son primos, primos cercanos, pero no hermanos siameses como en los anteriores discos. Echo de menos a Marlene y al cuñado Fernando, pero Santi Balmés no ha bajado tanto el pistón como he leído ya por ahí. A veces, no parecen ellos, o parecen ellos jugando a impostar a otros. Pero no suena a pastiche. Suena bien. Suena a yo también, pero a mi manera. Todavía hay que digerirlo y aunque creo que hay otras que por ahora prometen más, vamos a proponer la del concierto de John Boy que hace poco vi el vídeo colgado en la red, el video que pincho aquí y fin:

Y añado, porque no lo había visto y merecen la pena, un vídeo de un disco anterior:

lunes, 23 de marzo de 2009

Nacho Vegas

Hoy no ha sido un buen día. No lo ha sido desde que me levanté. Pones un pie en el suelo y antes incluso de bostezar, ya lo sabes. Siempre acertamos cuando el premio no merece, ¿verdad? Así que cuando hace unos minutos he vuelto a casa, cansado, con dolor de cabeza y ganas de que mañana, al poner el pie en el suelo y antes incluso de bostezar, intuya que el día va a ser mejor, solo me apetecía una cosa: escuchar música. No podría, ahora, así, de golpe, resumir en una línea lo que ahora mismo me gustaría decir sobre la música, pero hoy no me apetecía nada más, después de un mal día, no me apetecía nada más que escuchar música, igual que cuando tengo algo que celebrar lo que más me apetece es bailar o tararear o mover el pie y golpearme los muslos con la mano y cerrar los ojos en el metro y sentir que el vagón se mueve al compás de la música. He llegado a casa y he pillado lo primero que tenía a mano, el disco, aún plastificado, que regalaba una conocida revista musical con una colección de canciones de lo mejor de la música española del año que se fue. La primera de la lista, la primera que he oído, con la que he cerrado los ojos sin estar en el metro para que me llevara donde le diera la gana pero lejos de este día tan poco propicio, ha sido "Morir o matar" de Nacho Vegas. No he escuchado la letra, no he atendido a la historia, no he oído una sola palabra. La voz de Nacho Vegas era líquido que desde los tímpanos ha caído hasta la punta de los dedos de mis pies para obligarme a apretar los puños y sentir lo mismo las ganas de llorar, que de reír, que de permanecer impasible para después volver a llorar lo mismo que a reír. Si pudiera, resumiría todo eso en una frase y sería todo lo que querría decir.
Hace unos días tuve la ocasión de escuchar a Nacho Vegas por primera vez en directo. Tengo mis favoritas entre sus canciones más antiguas y algunas que me gustan más que "Morir o matar" dentro de su último disco. Algunas veces, me acuerdo de Miss Carrusel, de Baby Cat face, del tío que te recibe en batín por no decir lo que ya todo el mundo sabe sobre su relación con Panero, del hombre con monomanía, de la humedad de las paredes, de los ángeles con nombre propio, me acuerdo de todos ellos y de otros más como si fueran personas que un día tuve la oportunidad de conocer, como me ocurrió con los hermanos Frank y Jerry Lee que se inventó Willy Vlautin. Hace unos días, algunos de ellos estuvieron en el concierto de Bilbao, y me encantó conocerlos en persona. Quizás en mi vida tenga la oportunidad de devolvérsela, pero desde ese fin de semana, me siento en deuda con Nacho Vegas. Solo con escuchar en directo una frase como esta: "ahora escribo mis canciones y me refugio en, unas veces, cosas puras y, otras, las drogas más duras" uno puede sentir que las palabras siempre serán juguetes que hieren y curan en manos torpemente humanas, como cuando alguien como yo juega a ser Nacho Vegas, ¿verdad?
El disco sigue adelante. Hemos pasado de Nacho a Lourdes de Lourdes a José Juan de José Juan a Ramón de Ramón a José Ignacio de José Ignacio a Josele y de Josele a Christina porque no voy a seguir más lejos y no es porque no prometa. Más y mejor la próxima, pero gracias a todos ellos porque, sin saberlo o sin quererlo o sin que les importe una mierda, consiguen que a veces un día complicado termine con un sereno y dulce momento de paz y sosiego (o de rabia y arrebato, que a veces es lo mismo pero en una dósis distinta).

jueves, 12 de marzo de 2009

Blitzen Trapper

La canción es "Fur" porque me gusta la historia que no entiendo muy bien pero me recuerda a la historia de Christopher McCandless y eso me recuerda a la película de Sean Penn y ésta me recuerda a la banda sonora de Eddie Vedder que me recuerda que hace mucho que no voy al monte un sábado y no es que eche de menos el sudor y el dolor de gemelos, pero merece la pena estar allí arriba y mirar hacia abajo. Leí una entrevista al cantante de Blitzen Trapper cuando sacaron aquel disco en el que estaba la canción "Devil's A Go-Go" o algo así. Recuerdo que decía que no tenía discos en casa y que solo escuchaba música en la de sus amigos. Había una foto en la que aparecían todos ellos, algunos de pie, otros sentados, en una especie de prado con una casa de tablas al fondo. Medio oeste o oeste, camisas de cuadras y chamarras vaqueras, desaliñados. No sé por qué me interesé por ellos porque el nombre del grupo me echaba para atrás, y tampoco sé por qué, algo irracional. Creo que he escuchado unas cien veces ese disco del que no recuerdo el nombre pero debe ser el anterior a este último que publicaron el año pasado y en el que viene "Fur" y que tantas buenas críticas ha debido recibir, porque yo no tenía ni idea, pero el otro día en un blog del que ya he hablado aquí, creo que en la anterior entrada, explicaban que había sido uno de los discos más elogiados del año y sí, ahora sí, voy a ponerle el punto a la frase porque vaya frase más larga joder. A mí me gusta más el anterior, o me gustaba. Las canciones de aquel, entre ellas "Devil's A Go-Go," "Wild Mountain Nation," "Sci-Fi Kid"... me fliparon que diría la vecina del segundo. Eran desordenadas, estaban llenas de sorpresas, inesperadas, abruptas, cuando encontraban la melodía, la abandonaban, juguetonas, betleanas y de repente sureñas, de San Francisco a Manchester, de los sesenta a los noventa, sucias y relucientes, extravagantes, divertidas. No tengo hoy cuerpo de sinónimos. El último disco, el que dicen que ha tenido más éxito, se titula como la canción que propongo y tiene otros éxitos como "Gold for Bread" donde se puede distinguir el cambio del anterior a éste, es como si se hubieran domado, como si en lugar de pedo escribieran de resaca, pero el caso es que, después de escucharlo ayer otra vez mientras conducía de vuelta a casa (y no creo que me esté haciendo viejo aunque me esté haciendo viejo), apuesto más por la resaca que por el pedo, con tiempo y atención, creo que han ganado con la doma. ¿Quién me lleva la contraria?
Posdata: no había casa de tablas en el fondo de la foto y no estaban sentados, solo uno tirado. Había caballos. Y supongo que será Oregón. El lejano lejano Oeste. La memoria siempre es juguetona, ¿verdad?

sábado, 7 de marzo de 2009

The Arcade Fire

No tenía ninguna intención de hacer un entrada de The Arcade Fire. Aunque no sería difícil. Así como hace poco me flagelé por hablar de Vic Chesnutt sin conocimiento de causa, no es que sea un gran entendido de los canadienses, pero, al menos, sus discos los tengo bien rayados. No será difícil, si algún día, como queríamos, conseguimos llevar a la práctica el proyecto con el que nació este blog, no será dificíl, decía, que las canciones de Arcade Fire estén entre las elegidas. Sin embargo, hoy, Arcade Fire es solo una disculpa para encabezar la entrada y seguir con la costumbre. Y, por el mismo motivo, propondré una canción y propongo Wake Up, porque es tan buena elección como cualquier otra, pero más que nada porque es la primera que tocan en el concierto cuyo vídeo voy a colgar en cuanto termine de soltar la chapa. Y precisamente por este vídeo quería escribir la entrada. Porque Fabchannel se va al carajo. Ya la había visitado hace tiempo y de reojo, pero conocí de verdad Fabchannel gracias a un blog de música mucho mejor que éste y que se llama My Sweetheart the Drunk (supongo que porque les encanta Jeff Buckley). En esta web, Fabchannel, podías (y aún puedes) encontrar multitud de conciertos grabados con gran calidad y totalmente gratuitos. Solo en la página de inicio (después se puede enredar más) ofertan conciertos grabados de The Arcade Fire, Bloc Party, The War on Drugs (a mí este no me funciona), MGMT, Echo and the Bunnymen, Buzzcocks, Paul Weller, Damien Rice, Danko Jones, Frank Black o The Sunday Drivers. Perfectamente clasificados los conciertos por género y con un aire meritoriamente internacional, Fabchannel era (y es) un auténtico disfrute. Ahora va a desaparecer porque, al parecer, las discográficas se han puesto duras. La crisis. La crisis: ayer Rudi Protrudi de los Fuzztones dejó caer su propia perla cuando anunció en el concierto que no podían vender merchandising porque el club les cobraba un 25% de los beneficios. ¿La crisis? El caso es que el próximo viernes, 13 de Marzo, Fabchannel desaparecerá. Me recuerda a la pérdida de en-el-pais-de-los-ciegos-el-tuerto-es-el-rey Fly Music y cómo se rebotaron los de Euskaltel cuando quité el paquete digital dos días después. Así que una semana. Una semana para disfrutar, cuando tengáis un ratito, de los conciertos de grupos que no pudimos ver, algunos de ellos, grupos que incluso nos costará poder ver algún día. Y, quizás, cuando los veamos, ya sea tarde. Aprovechad pues (ostias, ni que fuera vasco de verdad). Cuelgo el de The Arcade Fire y, de regalo, el de Los Campesinos! que también son muchos y con pintas de freaki de instituto, quizás así podamos disfrutarlos mejor que en el Summercase del año pasado. Y, por cierto, muchas gracias y buena suerte para toda la peña que hizo posible Fabchannel.
<a href="http://www.fabchannel.com/es/thearcadefire2005_concierto/2005-03-11">Vídeo Concierto en Directo - The Arcade Fire</a>
<a href="http://www.fabchannel.com/es/los_campesinos_concierto/2008-02-25">Vídeo Concierto en Directo - Los Campesinos!</a>

jueves, 5 de marzo de 2009

The Drones

Shark Finn Blues. Por ahí empecé. No es el principio, pero tampoco el final. Y no me quedé en el dique viendo mi sombra desplegarse. Me metí en la boca del tiburón y acabé brindando con Jonah en el vientre de uno que era tan grande como un submarino. Y ahora he llegado a la tierra donde el libro dijo que encontraría oro. Pero esto es polvo, un polvo gris y grietas oscuras que laceran la tierra quemada. Oigo a Gareth gritar. Oigo a Gareth gritar mientras el cosmos le traga y grita que es mejor aprender a nadar. En lugar de llorar, he aprendido a beber y mear, le contesto, le grito, le veo hundirse mientras intento clavarme al suelo y no tener miedo. Nunca tener miedo: lo probaré todo, todo lo que crea que es bueno, haré cualquier cosa, cualquier cosa que crea conveniente. Nail It Down. Por ahí he terminado. No es el final, pero tampoco el principio. Gareth Liddiard y los demás, su pareja, el nuevo guitarrista que se apellida Luscombe o algo así y otro australiano que toca la batería acaban de sacar nuevo disco: Havilah. ¿En qué bar del pueblo he visto yo un póster de ellos, por cierto? Parecen tipos muy serios. Inquietantes. Si me preguntara un colega con la cerveza en la mano le diría que Gareth está como una puta chota. Dice que esta vez quería escribir letras más abiertas. Aquí todo el mundo se abre... Algunas frases son lacerantes porque me apetece usar esa palabra por segunda vez, las letras, en general, son desconcertantes, hipnóticas, me la sudan. Me la traen floja cuando Gareth grita y luego se ahoga y luego llora y luego susurra y grita otra vez como si se la acabara de morir un hijo de seis años y eso ya lo dijo Quico Alsedo, cuando estaba de resaca. Me la soplan cuando el nuevo estampa su guitarra contra los tímpanos del incauto que se deja atrapar, se deja llevar, como un cadáver flotando en el río (mira en la wikipedia y entiendes el chiste estúpido). Cuando me muera, si es que me muero antes de que cambie de opinión, quiero que toquen Shark Fin Blues en la capillita del tanatorio. Y, ahora, mientras tanto, voy despejándome con Nail It Down, The Minotaur o The Drifting Housewife. Como soy un tipo muy disciplinado, solo una: Nail It Down. ¿Cómo serán las batallas musicales entre los políticos australianos? Si me reencarno, si es que me reencarno antes de que cambie de opinión, quiero reencarnarme en australiano, aunque sea en un koala, pero australiano.

jueves, 26 de febrero de 2009

Vetusta Morla

Mira que ha llegado lejos la tortuga de la Historia Interminable con lo despacio que iba. Bien es cierto que le ha costado nueve años, pero, al final, ha llegado, y ha llegado muy lejos. ¿A dónde ha llegado? Pues espero que no le importe y siga caminando. No sé ni cómo se llaman los premios pero deben ser los premios más importantes de España, ¿no? Amaral, Nena Daconte, Serrat y Sabina... vamos, lo de siempre. Pero hoy he visto a Vetusta Morla en las noticias de Telecinco, Cuatro... La tortuga ha llegado al borde del abismo. Hasta Patxi López, algún día contaré la experiencia del concierto de Los Punsetes, elige su canción preferida: Copenhague. Nueve años llevaba la tortuga caminando pacientemente, sin prisa, inhalando experiencias y exhalando sabiduría. Lo nuestro (digo lo mío y lo de mi amigo E) fue un flechazo instantáneo: una pequeña reseña en una revista gratuita y las canciones suenan bien a la primera. Casualidad, a los pocos días, los programan en el Kafe Antzoki, entre semana, con media entrada larga. Y los de Tres Cantos nos acaban por convencer, por las canciones y por su naturalidad. Me gusta lo de Pequeño Salto Mortal, la autogestión, la humildad, la falta de prisa, las ambiciones justas y que sigan tocando en las fiestas de su barrio. Todo eso, lo unes a las canciones, y van sobrados. Yo no tengo favorita. Sus letras son buenas aunque no de mi gusto, prefiero las letras menos simbólicas y abiertas, pero aprecio la labor y la intención de dejarlas abiertas y sugerentes. Siempre he tenido predilección por el plano secuencia, desde Sed de Mal hasta Kill Bill pasando por El Juego de Hollywood (gracias Vickie por explicarnos todo esto en su día), así que los videos que voy a colgar, sobre todo el primero, son mi canción preferida de Vetusta Morla, así, tal y como fue cantada ese día.
En fin, quería escribir de ellos hoy y por si acaso. Me da menos miedo que con otros, pero tampoco me sorprendería. Ya que están casados, como dicen ellos, espero que el matrimonio sepa llevar bien el día después de la noche de bodas. Buff, no me gusta el simil, pero bueno: enhorabuena a la tortuga y que los premios os la traigan floja en su justa medida.


miércoles, 25 de febrero de 2009

Spiritualized

Sé que Jason Pierce y los demás se enfadaron y terminaron con Spacemen 3. No llegué a conocerlos. Sé que a Jason Pierce le convencieron para que se uniera a un nuevo grupo en 1990. Por entonces, no oí hablar de ellos. Sé que decidieron llamarse Spiritualized porque encontraron la palabra en la etiqueta de una botella de Pernod. Pero no sé si es cierto. Sé que han publicado seis discos y que el que publicaron en 1997, Ladies & Gentlemen We Are Floating In Space fue el que mejor críticas recibió. Sé que lo he oído, pero no sé muy bien cómo. También sé, porque viene en la Wikipedia, que Jason Pierce ha colaborado con mucha gente y, entre ellos, con Harmony Korine, para quien hizo la banda sonora de su última película Mister Lonely. Pero no la he visto. En su día vi Kids y me enamoré de Chloe Sevigny (Korine escribió el guión) y Gummo y no me enamoré de Gummo (Korine la dirigió). Todo eso sé. Creo saber también que Jason Pierce es una persona, si no religiosa, que quizás lo sea, con inquietudes y preocupaciones espirituales y no es difícil averiguarlo con solo echar un vistazo a los títulos de sus canciones. En Soul On Fire también hay ángeles, almas bendecidas y referencias al cielo pero como cualquier interpretación que sugiera un significado místico a mí se me escapa, me ciño a la simple y sencilla historia de amor. Y aún así me gusta. Y escucho a los ángeles cantar el estribillo aunque sean ángeles laicos. Me gusta cuando Jason Pierce, probablemente con los ojos cerrados y los puños prietos (difícil, tío, porque tiene que tocar la guitarra) canta eso de "sweetheart, it may not be easy / but we're trying hard to hold on / trying to make it better / sweetheart, you get so much freedom / but freedom is just another word / when you've no one left to hurt." Que, en traducción simultánea y gratuita para los que no saben ni quieren saber inglés, significa algo como "cariño, quizás no sea fácil pero estamos intentando resistir con todas nuestras fuerzas, estamos intentando hacerlo lo mejor que podemos, cariño, se consigue mucha libertad, pero libertad no es más que una palabra cuando no te queda nadie a quien hacerle daño." No creo que después de traducirlo, haga falta interpretarlo. Aunque el estribillo es mucho más trillado, esta parte dice mucho sin decir nada extraordinario, pero después de tantos años de poesía y de canciones, soy de los que opina que lo ordinario se merece más rimas y se presta a que sean mejores.
El vídeo no se puede colgar. Al menos de youtube y ya sabemos que yo no llego más lejos. Así que os lo dejo en directo, con entrevista incluída.