martes, 31 de marzo de 2009

Dan Auerbach

Fíjate si es atrevida la ignorancia. Iba a empezar hablando de Dan Auerbach y su disco "Keep It Hid" haciendo mención de lo parecida que es su voz a la del vocalista de The Black Keys. Pero... lo mismo que la ignorancia es atrevida, la prudencia es sabia: antes de escribirlo, aunque al final lo haya dicho (siempre poniéndome en evidencia para curar futuras heridas), me he cerciorado. Y, efectivamente, Dan Auerbach, para aquellos como yo que hasta ahora eran muy atrevidos, es el vocalista de The Black Keys y acaba de sacar un disco en solitario: "Keep It Hid". Por lo tanto, claro que se parecía, claro.
Ayer escuche el disco entero dos veces, en el viaje de ida y en el de vuelta y con algunas canciones me paré otras dos. Ya era fanático de The Black Keys y ahora lo soy a tiempo completo de Dan Auerbach. El disco es magnífico: lleno de rincones, de riffs y reverbs (hay un bar en mi pueblo que se llama así) que te hacen volver al principio de la canción otra vez. Creo, en mi modesta opinión, que es más intenso y diverso que lo que hace con su grupo. Hay guitarras, o hay una guitarra, la suya, que a veces suena más psicodélica, más folky, pero siempre franca e impulsiva. El disco tiene toques gospel, soul, bluegrass y demás etiquetas que usaría un periodista musical con oficio y más conocimiento que yo y que nos llevarían a la eterna discusión sobre si lo que hace Auerbach es original o se le ven mucho las costuras, es decir las raíces, del traje, es decir de la tradición. A mí nunca se me ha dado bien discutir, y siempre me ha gustado Eskorbuto, y no es que sea un anti-todo, pero me la trae floja este debate: yo disfruto de esta música sea pura o demasiado pura, sea un ribaibal o no lo sea. Suena apasionante, sugerente, sucia y cuando canta Jessica Lee Mayfield hasta triste, pero disfrutable siempre.
Creo que la canción que suena ahora, no sé si es single o no, es "Trouble Weighs a Ton" con el otro Quine a la guitarra, dulce, acogedora, una de esas lecciones sencillas sobre la vida y el dolor connatural. Sin embargo, yo voy a proponer "Heartbroken in Disrepair" porque me gusta como suena la guitarra del principio, como si alguien encendiera el motor de un viejo Cadillac destartalado hasta que la voz de Dan anuncia una tormenta que parece amenazarle solo a él.

domingo, 29 de marzo de 2009

Love of Lesbian

Yo, personalmente, le recomendaría este grupo a cualquiera, entienda castellano o no lo entienda, le guste la música o no le guste, tenga o no tenga sentido del humor. Escuchar a Love of Lesbian debería ser asignatura obligatoria en muchas carreras tanto de letras como de ciencias. Aún andaba maniobrando para escapar de los niños del Japón cuando vuelven para enseñarme como generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna. ¿Qué tendrán con el espacio exterior? Quizás es que para los que nunca podremos crear una compañía aeronáutica low-cost y luego comprarnos un equipo de formula 1 y un billete de ida y vuelta la estratosfera, nos queda seguir escuchando a Love of Lesbian para confundirnos con las coordenadas y decir aquello de ¡vecino, la luna te hubiera encantado! ¿Qué? Pues eso, que 1999 aún tengo que digerirlo. Es evidente que hay algo distinto. Cada una de las canciones parecen tener personalidad propia, son primos, primos cercanos, pero no hermanos siameses como en los anteriores discos. Echo de menos a Marlene y al cuñado Fernando, pero Santi Balmés no ha bajado tanto el pistón como he leído ya por ahí. A veces, no parecen ellos, o parecen ellos jugando a impostar a otros. Pero no suena a pastiche. Suena bien. Suena a yo también, pero a mi manera. Todavía hay que digerirlo y aunque creo que hay otras que por ahora prometen más, vamos a proponer la del concierto de John Boy que hace poco vi el vídeo colgado en la red, el video que pincho aquí y fin:

Y añado, porque no lo había visto y merecen la pena, un vídeo de un disco anterior:

lunes, 23 de marzo de 2009

Nacho Vegas

Hoy no ha sido un buen día. No lo ha sido desde que me levanté. Pones un pie en el suelo y antes incluso de bostezar, ya lo sabes. Siempre acertamos cuando el premio no merece, ¿verdad? Así que cuando hace unos minutos he vuelto a casa, cansado, con dolor de cabeza y ganas de que mañana, al poner el pie en el suelo y antes incluso de bostezar, intuya que el día va a ser mejor, solo me apetecía una cosa: escuchar música. No podría, ahora, así, de golpe, resumir en una línea lo que ahora mismo me gustaría decir sobre la música, pero hoy no me apetecía nada más, después de un mal día, no me apetecía nada más que escuchar música, igual que cuando tengo algo que celebrar lo que más me apetece es bailar o tararear o mover el pie y golpearme los muslos con la mano y cerrar los ojos en el metro y sentir que el vagón se mueve al compás de la música. He llegado a casa y he pillado lo primero que tenía a mano, el disco, aún plastificado, que regalaba una conocida revista musical con una colección de canciones de lo mejor de la música española del año que se fue. La primera de la lista, la primera que he oído, con la que he cerrado los ojos sin estar en el metro para que me llevara donde le diera la gana pero lejos de este día tan poco propicio, ha sido "Morir o matar" de Nacho Vegas. No he escuchado la letra, no he atendido a la historia, no he oído una sola palabra. La voz de Nacho Vegas era líquido que desde los tímpanos ha caído hasta la punta de los dedos de mis pies para obligarme a apretar los puños y sentir lo mismo las ganas de llorar, que de reír, que de permanecer impasible para después volver a llorar lo mismo que a reír. Si pudiera, resumiría todo eso en una frase y sería todo lo que querría decir.
Hace unos días tuve la ocasión de escuchar a Nacho Vegas por primera vez en directo. Tengo mis favoritas entre sus canciones más antiguas y algunas que me gustan más que "Morir o matar" dentro de su último disco. Algunas veces, me acuerdo de Miss Carrusel, de Baby Cat face, del tío que te recibe en batín por no decir lo que ya todo el mundo sabe sobre su relación con Panero, del hombre con monomanía, de la humedad de las paredes, de los ángeles con nombre propio, me acuerdo de todos ellos y de otros más como si fueran personas que un día tuve la oportunidad de conocer, como me ocurrió con los hermanos Frank y Jerry Lee que se inventó Willy Vlautin. Hace unos días, algunos de ellos estuvieron en el concierto de Bilbao, y me encantó conocerlos en persona. Quizás en mi vida tenga la oportunidad de devolvérsela, pero desde ese fin de semana, me siento en deuda con Nacho Vegas. Solo con escuchar en directo una frase como esta: "ahora escribo mis canciones y me refugio en, unas veces, cosas puras y, otras, las drogas más duras" uno puede sentir que las palabras siempre serán juguetes que hieren y curan en manos torpemente humanas, como cuando alguien como yo juega a ser Nacho Vegas, ¿verdad?
El disco sigue adelante. Hemos pasado de Nacho a Lourdes de Lourdes a José Juan de José Juan a Ramón de Ramón a José Ignacio de José Ignacio a Josele y de Josele a Christina porque no voy a seguir más lejos y no es porque no prometa. Más y mejor la próxima, pero gracias a todos ellos porque, sin saberlo o sin quererlo o sin que les importe una mierda, consiguen que a veces un día complicado termine con un sereno y dulce momento de paz y sosiego (o de rabia y arrebato, que a veces es lo mismo pero en una dósis distinta).

jueves, 12 de marzo de 2009

Blitzen Trapper

La canción es "Fur" porque me gusta la historia que no entiendo muy bien pero me recuerda a la historia de Christopher McCandless y eso me recuerda a la película de Sean Penn y ésta me recuerda a la banda sonora de Eddie Vedder que me recuerda que hace mucho que no voy al monte un sábado y no es que eche de menos el sudor y el dolor de gemelos, pero merece la pena estar allí arriba y mirar hacia abajo. Leí una entrevista al cantante de Blitzen Trapper cuando sacaron aquel disco en el que estaba la canción "Devil's A Go-Go" o algo así. Recuerdo que decía que no tenía discos en casa y que solo escuchaba música en la de sus amigos. Había una foto en la que aparecían todos ellos, algunos de pie, otros sentados, en una especie de prado con una casa de tablas al fondo. Medio oeste o oeste, camisas de cuadras y chamarras vaqueras, desaliñados. No sé por qué me interesé por ellos porque el nombre del grupo me echaba para atrás, y tampoco sé por qué, algo irracional. Creo que he escuchado unas cien veces ese disco del que no recuerdo el nombre pero debe ser el anterior a este último que publicaron el año pasado y en el que viene "Fur" y que tantas buenas críticas ha debido recibir, porque yo no tenía ni idea, pero el otro día en un blog del que ya he hablado aquí, creo que en la anterior entrada, explicaban que había sido uno de los discos más elogiados del año y sí, ahora sí, voy a ponerle el punto a la frase porque vaya frase más larga joder. A mí me gusta más el anterior, o me gustaba. Las canciones de aquel, entre ellas "Devil's A Go-Go," "Wild Mountain Nation," "Sci-Fi Kid"... me fliparon que diría la vecina del segundo. Eran desordenadas, estaban llenas de sorpresas, inesperadas, abruptas, cuando encontraban la melodía, la abandonaban, juguetonas, betleanas y de repente sureñas, de San Francisco a Manchester, de los sesenta a los noventa, sucias y relucientes, extravagantes, divertidas. No tengo hoy cuerpo de sinónimos. El último disco, el que dicen que ha tenido más éxito, se titula como la canción que propongo y tiene otros éxitos como "Gold for Bread" donde se puede distinguir el cambio del anterior a éste, es como si se hubieran domado, como si en lugar de pedo escribieran de resaca, pero el caso es que, después de escucharlo ayer otra vez mientras conducía de vuelta a casa (y no creo que me esté haciendo viejo aunque me esté haciendo viejo), apuesto más por la resaca que por el pedo, con tiempo y atención, creo que han ganado con la doma. ¿Quién me lleva la contraria?
Posdata: no había casa de tablas en el fondo de la foto y no estaban sentados, solo uno tirado. Había caballos. Y supongo que será Oregón. El lejano lejano Oeste. La memoria siempre es juguetona, ¿verdad?

sábado, 7 de marzo de 2009

The Arcade Fire

No tenía ninguna intención de hacer un entrada de The Arcade Fire. Aunque no sería difícil. Así como hace poco me flagelé por hablar de Vic Chesnutt sin conocimiento de causa, no es que sea un gran entendido de los canadienses, pero, al menos, sus discos los tengo bien rayados. No será difícil, si algún día, como queríamos, conseguimos llevar a la práctica el proyecto con el que nació este blog, no será dificíl, decía, que las canciones de Arcade Fire estén entre las elegidas. Sin embargo, hoy, Arcade Fire es solo una disculpa para encabezar la entrada y seguir con la costumbre. Y, por el mismo motivo, propondré una canción y propongo Wake Up, porque es tan buena elección como cualquier otra, pero más que nada porque es la primera que tocan en el concierto cuyo vídeo voy a colgar en cuanto termine de soltar la chapa. Y precisamente por este vídeo quería escribir la entrada. Porque Fabchannel se va al carajo. Ya la había visitado hace tiempo y de reojo, pero conocí de verdad Fabchannel gracias a un blog de música mucho mejor que éste y que se llama My Sweetheart the Drunk (supongo que porque les encanta Jeff Buckley). En esta web, Fabchannel, podías (y aún puedes) encontrar multitud de conciertos grabados con gran calidad y totalmente gratuitos. Solo en la página de inicio (después se puede enredar más) ofertan conciertos grabados de The Arcade Fire, Bloc Party, The War on Drugs (a mí este no me funciona), MGMT, Echo and the Bunnymen, Buzzcocks, Paul Weller, Damien Rice, Danko Jones, Frank Black o The Sunday Drivers. Perfectamente clasificados los conciertos por género y con un aire meritoriamente internacional, Fabchannel era (y es) un auténtico disfrute. Ahora va a desaparecer porque, al parecer, las discográficas se han puesto duras. La crisis. La crisis: ayer Rudi Protrudi de los Fuzztones dejó caer su propia perla cuando anunció en el concierto que no podían vender merchandising porque el club les cobraba un 25% de los beneficios. ¿La crisis? El caso es que el próximo viernes, 13 de Marzo, Fabchannel desaparecerá. Me recuerda a la pérdida de en-el-pais-de-los-ciegos-el-tuerto-es-el-rey Fly Music y cómo se rebotaron los de Euskaltel cuando quité el paquete digital dos días después. Así que una semana. Una semana para disfrutar, cuando tengáis un ratito, de los conciertos de grupos que no pudimos ver, algunos de ellos, grupos que incluso nos costará poder ver algún día. Y, quizás, cuando los veamos, ya sea tarde. Aprovechad pues (ostias, ni que fuera vasco de verdad). Cuelgo el de The Arcade Fire y, de regalo, el de Los Campesinos! que también son muchos y con pintas de freaki de instituto, quizás así podamos disfrutarlos mejor que en el Summercase del año pasado. Y, por cierto, muchas gracias y buena suerte para toda la peña que hizo posible Fabchannel.
<a href="http://www.fabchannel.com/es/thearcadefire2005_concierto/2005-03-11">Vídeo Concierto en Directo - The Arcade Fire</a>
<a href="http://www.fabchannel.com/es/los_campesinos_concierto/2008-02-25">Vídeo Concierto en Directo - Los Campesinos!</a>

jueves, 5 de marzo de 2009

The Drones

Shark Finn Blues. Por ahí empecé. No es el principio, pero tampoco el final. Y no me quedé en el dique viendo mi sombra desplegarse. Me metí en la boca del tiburón y acabé brindando con Jonah en el vientre de uno que era tan grande como un submarino. Y ahora he llegado a la tierra donde el libro dijo que encontraría oro. Pero esto es polvo, un polvo gris y grietas oscuras que laceran la tierra quemada. Oigo a Gareth gritar. Oigo a Gareth gritar mientras el cosmos le traga y grita que es mejor aprender a nadar. En lugar de llorar, he aprendido a beber y mear, le contesto, le grito, le veo hundirse mientras intento clavarme al suelo y no tener miedo. Nunca tener miedo: lo probaré todo, todo lo que crea que es bueno, haré cualquier cosa, cualquier cosa que crea conveniente. Nail It Down. Por ahí he terminado. No es el final, pero tampoco el principio. Gareth Liddiard y los demás, su pareja, el nuevo guitarrista que se apellida Luscombe o algo así y otro australiano que toca la batería acaban de sacar nuevo disco: Havilah. ¿En qué bar del pueblo he visto yo un póster de ellos, por cierto? Parecen tipos muy serios. Inquietantes. Si me preguntara un colega con la cerveza en la mano le diría que Gareth está como una puta chota. Dice que esta vez quería escribir letras más abiertas. Aquí todo el mundo se abre... Algunas frases son lacerantes porque me apetece usar esa palabra por segunda vez, las letras, en general, son desconcertantes, hipnóticas, me la sudan. Me la traen floja cuando Gareth grita y luego se ahoga y luego llora y luego susurra y grita otra vez como si se la acabara de morir un hijo de seis años y eso ya lo dijo Quico Alsedo, cuando estaba de resaca. Me la soplan cuando el nuevo estampa su guitarra contra los tímpanos del incauto que se deja atrapar, se deja llevar, como un cadáver flotando en el río (mira en la wikipedia y entiendes el chiste estúpido). Cuando me muera, si es que me muero antes de que cambie de opinión, quiero que toquen Shark Fin Blues en la capillita del tanatorio. Y, ahora, mientras tanto, voy despejándome con Nail It Down, The Minotaur o The Drifting Housewife. Como soy un tipo muy disciplinado, solo una: Nail It Down. ¿Cómo serán las batallas musicales entre los políticos australianos? Si me reencarno, si es que me reencarno antes de que cambie de opinión, quiero reencarnarme en australiano, aunque sea en un koala, pero australiano.