lunes, 25 de mayo de 2009

Nouvelle Cuisine

Galicia está de moda. La vida postmoderna: este sábado nos fuimos a ver a Cooper en el Antzoki. Antes de entrar, tomando una cerveza, le conté a ella como tenía pensado escribir esta entrada y nos reímos por el secreto inconfesable que confesaré más tarde. El disco de Nouvelle Cuisine me ha sorprendido a lo grande. Tengo una extraña relación amor-odio con el pop o el indie... o lo que sea, como dicen ellos en su web. Hay canciones que me atrapan, otras me obligan a darle a toda prisa al botón de stop. En el mismo disco, con el mismo grupo. No sé por qué. El disco de Nouvelle Cuisine me ha sorprendido desde el principio hasta el final. No conocía su anterior disco, ni sus muchas maquetas, no sabía nada de ellos. Por tercera vez: sorprendido. A ella le dije que empezaría la entrada hablando de las dificultades somáticas que padezco para que me guste una canción con tempo lento. Le decía el sábado que pensaba escribir que creía que la culpa de ello la tenía los años en los que pasé mi adolescencia, que la culpa la tenían Rick Astley, Alejandro Sanz y Richard Marx. Ellos tienen la culpa. Después el secreto inconfesable: otro culpable: Kylie Minogue y el "Tears on My Pillow." ¡Me compré! ¡O quizás robé! No me acuerdo, pero tenía una postal de Kylie Minogue con leotardos a rayas negros y blancos que me agencié durante el viaje de estudios de fin de curso en Palma de Mallorca. ¡Tears on My Pillow! Ella se reía y preguntaba: ¿por qué? Yo me encogía de hombros. En el disco de Nouvelle Cuisine hay una canción digamos que lenta, de letra inconexa pero íntima, con una melodía que mece y rapta y que he escuchado más de veinte veces esta semana: "A las cuatro de la tarde." Supongo que en el mismo disco tienen canciones mejores, pero a mí me ha engatusado ésta. ¿Por qué? Quizás porque necesitaba dejar de llorar sobre la almohada. Quién sabe: cosas de la vida postmoderna. El que quiera comer bien, que se de un banquete con Nouvelle Cuisine. Cuelgo el único vídeo que he encontrado en youtube y que debe de ser una vieja canción del grupo gallego:

martes, 19 de mayo de 2009

Micah P. Hinson

Hace un par de años tuve la oportunidad de verle en directo. Una sala pequeña donde los domingos los cuarentones divorciados buscan una segunda oportunidad: las cervezas a cuatro euros, paredes de espejo, machacas en la puerta y mucha gente guapa que se deja llevar por el boca a boca de las revistas de tendencias. Mi amigo y yo nos enocgíamos de hombros cuando la pareja que teníamos delante, al parecer recién enamorados a ratos, nos hacía ver a Hinson como si estuviera jugando al tenis. Fue un concierto extraño. Y extraño no es gratuito. Siempre sonriente, siempre fumando, siempre ausente aunque no dejara de hablar. Sus canciones perdieron cierto valor por el runrún de algunos de los guapos y guapas que habían venido solo a hacer presencia. Delicado, ambiguo, con esa voz tan personal que obliga a cerrar los ojos. Mi amigo solo tenía ganas de música. Le gustó cuando el banjo tomó protagonismo. Yo estoy atrapado. Las canciones de Hinson tienen algo magnético que tienen una sola clave para discernir su misterio: depende de ti. Son música en esencia, letras reducidas a unas pocas frases expresivas, una voz desamparada y frágil y el esqueleto de una melodía repetida que, si no consiguen atraparte, te harán el mismo ruido que el motor de un frigorífico. Todo depende de ti, por eso son mágicas, por eso son música en esencia pura: una suerte de lenguaje que comunica misteriosamente cuando el que canta y el que escucha descubren de repente que hablan el mismo idioma y no lo sabían. Las canciones de Hinson son magnéticas. Al menos, para mí. Aunque le lleve seis años, aunque él naciera en Memphis y yo mucho más lejos, aunque él sepa tocar la guitarra y yo no, aunque su vida y la mía no se parezcan en nada, aunque yo no me parezca en nada a él, hay algo en su forma de componer que atrae a mi forma de escuchar. Y eso, en sí mismo, una vez más, es música en esencia pura. Sigo reflexionando. Estas son mis favoritas, la última, la primera y, por lo tanto, para seguir con la tradición, la que recomiendo (y eso que hay versiones o grabaciones mejores).


lunes, 11 de mayo de 2009

The Right Ons

Sigue el período de reflexión, que seguirá eternamente mientras no encuentre las fuerzas y el valor para tomar una decisión contundente: o sí o no. Las decisiones así siempre son difíciles pero siempre son así y así son todas, aunque sean complejas y parezcan sencillas. Como decía el padre de Rodney Falk en aquella novela de Javier Cercas siempre nos parece que cuando hay una sola razón siempre son mejores las decisiones, pero nunca es tan fácil. Otro trabalenguas. Me estoy aficionando. Mientras tanto, me apetece escribir de The Right Ons y voy a colgar el vídeo de "That's New York" que he encontrado en youtube, pero la canción que, por ahora, más me ha gustado de su último discos es "Frontline", así que, siguiendo con lo que siempre fue el espíritu de este blog, "Frontline" es la canción que propongo hoy.
Vimos a The Right Ons en directo allá por el 2007 como teloneros de Marah. Y estábamos superexcitados por ver a Marah. Era la primera vez, pero no la última. Apenas se había llenado el aforo cuando salieron los gallegos, que también son madrileños, ¿no? No les conocíamos. Les seguimos atentos. No nos llamaron la atención, pero nos gustaron. Le pusieron mucho interés y demostraron que sabían lo que hacían, pero fue una de esas ocasiones en las que tienes la cabeza, definitivamente, en otro sitio. Desde entonces, no les he vuelto a ver, pero les he escuchado, cosa que antes de aquel concierto, no había hecho. Hace poco fueron portada del Mondosonoro. La crónica de su experiencia en Austin era significativa. Hasta hoy, no había podido escuchar el disco desde el principio hasta el final y todo lo que he leído, se confirma. ¿Me atreveré a decir que hasta me han recordado a Guns'n'Roses? No, no me atrevo. Ya la he cagado. Como decía, al principio, me quedo con "Frontline," pero la que abre el disco, la del vídeo, y prácticamente todas las canciones que han grabado para "Look Inside, Now" te obligan a hacer lo que George Clinton dijo sobre la mente y el culo y que alguien antes que yo usó para abrir un artículo sobre The Right Ons. ¿Por qué "Frontline"? Porque me gusta como empieza, con la batería amenazando por detrás y las guitarras vacilándole a una voz que lleva todo el peso de la canción, con coros y estribillo clásico, hasta que, como mandan los cánones, la canción termina rápido, como si no quiere la cosa, pero dejando la joya contenida de los teclados psicodélicos. No sé, a mí me atrapa desde el principio hasta el final, porque, además, es sólida y maciza como solo se puede hacer una canción solida y maciza en dos minutos y cuarenta segundos aprovechados de principio a fin. Y, bueno, pues si no es "Frontline", cualquiera otra, pero, ya sabes: libera tu mente... y tu culo la seguirá.
Sigo reflexionando.