lunes, 27 de julio de 2009

The Duke Spirit

“The Lion’s Rip”. ¿Alguien es capaz de no enamorarse de esas guitarras? Parece que están talando un bosque frondoso. Parece que aporrean la batería con esas mismas guitarras en lugar de usar baquetas. No sé quién es el duque, pero me gusta su espíritu. Que sí, que todo tiene un origen, y si les conozco es porque me leí el libro de Nick Hornby, ¿qué puedo decir? Pero voy a decir algo más: todos sabemos de qué va esto, hoy tengo boda. Me he comprado unos zapatos, me voy a meter la camisa por dentro, llevo corbatín y una americana que compré en el Corte Inglés. Voy a decir más: cuando esté en el ayuntamiento, cuando el concejal empiece a hablar, voy a cerrar los ojos, y lo único que escucharé serán las guitarras de Lion’s Rip. Como si estuvieran cortándole los dedos a los contrayentes. Después de la cena, ya en la barra libre, descamisado, borracho, no voy a parar hasta que el dj me mande a tomar por culo. En ese estado, ni me importará: le encontraré atractivo a Raffaella Carrá. Y digo más: alguien le encontrará atractivo a verme bailar Raffaella Carrá.




Posdata: ya pasó. Sinceridad ante todo: en la boda no me acordé de The Duke Spirits. Tampoco nadie encontró atractivas mis contorsiones. ¿Lo mejor del dj?: Platero y Tú, Los Suaves, Barricada, la italiana y la colección de pasodobles, claro.

Spoon

¿Soy yo o alguien más le parece un nombre horroroso? Entonces, pensaréis, qué no le parecerá Lovin’ Spoonful. Yeah, buag. Pero me duele más lo de Spoon. ¿Spoon? Sí, coño, ya sé que ellos dicen que se llaman a sí por una canción de Can. ¿Can? Joder, vamos de mal en peor. Pero me duele más lo de Spoon. A mí me suena al nombre de la mascota de una típica familia en una tópica película americana. ¿No se llamaba Spoon el perro que camelaban con chicle los exploradores para colarse en la chatarrería? Spoon, el mejor amigo de Lassie. Lassie y Spoon puede que fueran más que amigos. Perros... Por cierto, ya que estamos, la canción que elijo es “The Underdog”. Y eso que iba a elegir “Don’t Make Me a Target” que tiene un final que no puedes dejar de escuchar sin mover la cabeza y sin decirte, sí, mereció la pena llegar hasta aquí. Me recuerda a una de Lori Meyers, por cierto, de los Lori Meyers más maduros. Pero la guitarra acústica de “The Underdog” promete desde el principio, y no se esconden las trompetas, y aparece pronto la voz del cantante que no sé cómo se llama pero siempre parece que acaba de levantarse de resaca pero aún tiene ganas de beber más. Esta canción sería perfecta para contar la historia de un Spoon viejo, cansado, que se levanta una mañana después de haber soñado con Lassie. Tantos años intentando quitársela de la cabeza, incluso cuando la veía tan guapa en televisión. Sentado en el sofá, con su mujer, una fox terrier de gesto huraño, y los pequeños en la alfombra, mirando a Lassie en el televisor. Siempre guardando ese secreto. Y ahora que ya falta su mujer, sus hijos se emanciparon, se siente viejo, cansado pero Spoon se levanta con una extraña alegría ajena pero poderosa que le hace ser feliz tan tan feliz que quiere volver atrás, y volar hacia adelante, y gritar, ladrar y suenan las trompetas pero al final, ¡pum!, explotan. En serio, no se pierde el tiempo a pesar del nombre: buenos estribillos, canciones llenas de sorpresas, un sabor a comida rápida de pop pegadizo con la tranquilidad de cocinar y componer con buen aceite de oliva y una copa de vino rioja para acompañar.

domingo, 12 de julio de 2009

Placebo

Brian Molko tiene un hijo, ¿lo sabias? Ni idea. Ayer estuvimos viéndoles en Cobeta. ¿Ah sí? ¿Y qué tal? Bien, yo ya les dije a estos: a mí Depeche Mode ni me va ni me viene, el cartel no me llama una mierda. Pero, ha merecido la pena. Así que mi topzri es Placebo, Placebo, Placebo. ¿Para tanto fue? Pues no, tampoco para tanto, sea lo que sea para tanto, pero no estuvo mal. Son buenos. Sí. Son buenos. Es algo difícil de explicar: son ellos. Ya, ¿verdad? Tienen un sonido especial, la voz... Y el bajo. Pero no me refiero a eso. Sí, tienen un sonido particular, reconocible. Pero también Los Piratas y hasta las Nancy Rubias. Es una... no sé. Energía. ¿Energía? Sí, es como si infundieran una energía particular, una energía que solo puede infundir Placebo, ni mejor ni peor, pero ésa, y, cuando les escuchas, sientes esa energía y si coincide que quieres sentirla, pues... ¿Suena a gilipollez? Quizás. Además, tocaron "The Bitter End", que no sé por qué, pero es la que más me gusta. ¿Cuál es ésa? Ésta:

miércoles, 8 de julio de 2009

Leonard Cohen

Es nuevo. Nadie le conoce, ¿verdad? Tú sales de copas con unos amigos. Hay más gente, amigos de amigos. Intentas socializarte. Tu exnovia siempre te decía: no te socializas. Así que intentas socializarte. Hablas con los amigos de tus amigos, pero ya es tarde, solo piensas en tu exnovia y pasas de que era una puta a imaginarte de rodillas, rogándola que no te deje solo. Todo mientras hablas con un amigo de tu amigo. Rechoncho, grave, estirado, con gafas de pasta, el pelo perfectamente revuelto. Te sonríe. Habláis de música. De buena música, y tú asientes. Coincidis en Belle & Sebastian. Por lo demás, él se decanta por The Last Shadow Puppets y Hercules and Love Affair. Tú por Fucked Up y The Gun Club. Ni tan siquiera sabes por qué. Por fin, coincidís en uno: Leonard Cohen. A él, le encanta. A ti también. ¿Por qué? Ni puta idea. No conoces ni una puta de sus canciones. Pero ninguno le pregunta al otro. Solo movéis la cabeza en señal de afirmación, decís que sí, el puto amo, qué letras. Y ya está, se acabó la conversación. Tres días después, vas al trabajo en metro escuchando otra vez el disco de The Blakes. No puedes evitar que te guste, joder. Necesito escuchar otra cosa, piensas. Y, en la oficina, mientras tecleas, te pones The Broken Family Band. Hace mucho que no los oía, murmuras. Me encantan, dices, y hasta eres capaz de tararear las canciones con tu inglés de Opening con denuncia incluida. Suena Diamonds in The Mine, y dices, ostias, esta es buenísima. Me encanta. ¿Qué dirá la letra? Así que cierras el excel y abres el google y te cercioras de que el jefe no anda cerca. Pones en google: diamons mine lyrics. Y, ¡boalá!, el primer nombre que aparece es Leonard Cohen. Descubres toda la trama. La primera imagen que te viene a la cabeza: rechoncho, grave, estirado, con gafas de pasta y el pelo perfectamente revuelto. Te sientes imbécil, así que, sin poder evitarlo, vuelves a acordarte de tu exnovia. Y colín colorado.