martes, 30 de marzo de 2010

La bien querida

Joder si me ha costado entrar en este disco. Yo te lo cuento de primera mano, tengo una barbaridad de prejuicios. Y uno es que no me trago los grandes hallazgos de la prensa indie. Y luego lo cojonudo es que los busco, y los creo, y voy y me tiro por un puente, pero no me lo trago, tío, yo tengo mucho criterio. Nos rasgasmos las vestiduras con la eficacia de los ingleses para suministrarnos hypes pero luego todo aquel que sepa tocar la guitarra con gesto ausente y desafiante mientras masculla letras incomprensibles donde entren metáforas retorcidas lo convertimos en un hype castizo al que probablemente en dos meses tachemos de trasnochado y traidor. ¿De qué coño estoy hablando? ¿Con quién? ¿Qué? ¿Quién? Bien, la Bien querida, tío, tuve mi ración de Los Punsetes y ya hablaré en su día, y no me nombres a Los Carradine porque me río pero no voy más allá, y cuando la noche llega sobre la ciudad, a éste tampoco lo pillo, Joe, la Bien querida, pues sí. Pues no, la escucho el primer día en cinco minutos, zas, zas, zas, zas, de la manera más ridícula y patética, pero llego a una conclusión: no me gusta. Ya lo sabía. Joder si me ha costado, ¿no te iba a costar? ¿Pero quién coño eres? Ahora, eso sí, ahora ha entrado. Entra poquito a poco, como su voz susurra y sus palmas despiertan y las letras no hablan de nada distinto pero hablan distinto, no sé, limpio, sencillo, con una perfección en el verso, y sobre todo en la rima, que me parecen digna de elogio porque, sobre todo, no hay muchos que lo hayan hecho mejor que ella. Así que mi paisana que emigró, según dicen, pues "de momento" me está cautivando, y además, entramos en "abril", así que: "De momento abril"

miércoles, 24 de marzo de 2010

Nudozurdo

Creo sinceramente que la casualidad o el capricho tienen mucho que ver en cómo somos, o en quiénes somos. Esto igual suena más estúpido si cabe: si hubiese escuchado a Nudozurdo cuando tenía 20 años no les habría escuchado igual. De todas formas, "Mil espejos" llegó por casualidad, por capricho. Llegó ella, yo no hice nada. Ni tan siquiera la dejé entrar, pero la música de Nudozurdo es así: si no la dejas entrar, tira la puerta de una patada. Como los bomberos, pero en realidad, ellos vienen para incendiar la casa. Es una canción hipnótica. Sobrecogedora. La sección rítmica te aleja y la voz te recupera, toda la canción es como una marejada. Después siguieron tirando puertas y entraron otros títulos, "El hijo de Dios", "Ha sido divertido", "Ganar o perder" que tiene uno de los comienzos más sencillos pero más emotivos de la música reciente... Siguieron tirando puertas de una patada. Por casualidad, por capricho, pero así es cómo somos.

miércoles, 3 de marzo de 2010

The Cribs

Ya sé que Johnny Marr lleva tiempo colaborando con gente y conozco el disco de Modest Mouse, por supuesto. Por supuesto, lo de que tocaba la guitarra en The Smiths lo sabemos todos. De The Cribs también sé cosas, tío. Los conocí en un avión, volviendo de Dublín, creo, pero no estaban ellos, estaban en una revista que me compré, además de una chocolatina y el libro The Road de Cormac McCarthy que luego regalaría porque ya lo tenía pero acabaría por leerlo y adorarlo tanto que acabó por joderme la película el fin de semana pasado. Y aquí paro para respirar. Decía, sé cosas: que los hermanos Jarman grabaron ya tres discos y uno se lo produjo el elevado a la enésima potencia Alex Kapranos, por cierto, el sábado intente empezar a leer su libro pero me quedé dormido, lo que no quiere decir nada, y hago lo de escribir sin puntos y sin pensar dos veces lo que digo porque así es como escucho también la música de The Cribs aunque ellos probablemente la escriban de otra manera.
Y aquí paro para respirar: llevo tres días seguidos escuchando su último disco. Miento, llevaba tres semanas porque el domingo perdí el ipod y hoy lo he encontrado sin batería en la guantera del coche.
El disco es como lo que decía alguien en una revista sobre otro grupo, creo que Cymbals Eat Guitars, de los que ya escribiré: un recorrido por la historia de la música alternativa. Yo he sentido algo parecido con The Cribs. A veces son tan ingleses que preferiría seguir viendo al Sevilla bailar en Mira quién baila, pero eso ya es cosa mía. Y no tiene mucho sentido si luego me regocijo de escuchar a Johnny Marr con ellos, pero el mundo es así de complejo, así de paradójico, así como que ahora mientras escribo esto y los escucho de fondo, estoy viendo a Carmen Lomana (Lamona o Lamonda, como sea) bailando en el mismo programa una canción de Amy Winehouse, quien debe confesarse en misa con la misma falta de puntuación que llevo yo en esta entrada.
Yo habría elegido alguna otra canción, pero como es el festival de Reading, Marr sale con la camiseta que le robó a Liam y no tengo ganas de buscar más por el youtube, pongamos que propongo la del título comprometido con un ritmo clásico a medio camino entre la épica urbana y atemporal del pop británico y la capacidad fagocitadora y revisionista de la misma música pero al otro lado de los pirineos: "Victims of Mass Production"

The Soft Pack

Los Muslims cambiaron de nombre pero no de guitarras. Los de San Diego saben lo que hacen: canciones redondas, hipnóticas guitarras y las dosis justas para que la gente tenga que esperar a que a ellos les de la gana de dar más. Aún no los he visto en concierto, pero no me importaría hacerlo, que es una frase vacía de contenido pero expresiva de alguna manera. La canción que elijo es "Answer to Yourself". Una letra ni optimista ni pesimista, autocrítica, algo así como moriremos con las botas puestas intentando demostrar que no merece la pena ganar vuestro puñetero juego y es mejor hacer trampas y convencerme de que soy una persona maravillosa digais lo que digais. Y en el segundo estribillo, os dejo con ganas de más. La interpretación de la letra es libre y solo sugestionada por la rutina de mi día a día, pero eso es lo que Patricia Hampl llamaba un agujerito por el que entra la luz, y no hace falta distinguir a Patricia de Tomas para saber (o no tener ni puta idea pero que te de igual) lo que digo. Con la batería a su bola y las guitarras jugando a hacerla rodar por una cuesta abajo que termina, como los ríos de Manrique, justo justo en el mar. Aunque lo de The Soft Pack es más un gran océano de garaje rock.