jueves, 20 de mayo de 2010

Clinic

Alguien puede haber estado publicando discos durante más de diez años, y tú no te enteras. ¿Cómo coño te vas a enterar? No puedes leerlo todo, no puedes navegarlo todo, no puedes escucharlo todo. Aquí entra el azar, y cuando entra el azar, todo lo demás da igual. Da igual que no te hayas enterado en diez años, da igual que haya un contexto, y un lugar de nacimiento y un montón de etiquetas con las que categorizar las cosas. La canción se apodera de ti. El disco entero. Quizás es por el momento de tu vida en el que lo escuchas, por otros tantos años que ahora se concentran y que no tienen nada que ver con la vida de quien ha compuesto esa canción, ese disco. Dos cronologías distintas se unen para formar una sola cosmogonía, la de la música.
Yo no tengo el vocabulario necesario para explicaros qué me provocan sus teclados vintage, sus armonías progresivas, su base rítmica extendida entre la oscuridad y el amanecer. Clinic publicó Do It! hace ya un par de años, creo, pero yo lo he descubierto hoy, por azar, y bajo sus máscaras, las canciones han despertado un interés que se traduce en cierto desasosiego, mezclado con una energía efervescente y una fragilidad tan humana como el sonido de la noche urbana, ese murmullo misterioso que siempre se oye cuando abres la ventana en medio de la madrugada.
Voy a elegir la canción más sencilla, más canónica, más enérgica y garajera que tienen porque es la que me ha hecho levantarme del sillón y calzarme las zapatillas, y se llama "Shopping Bag" pero quizás otros encuentren en "Memories" o en "The Witch" el alimento que acaba con la gula de la molicie.
No sé qué más decir, solo escuchar... y moverme de una manera que, que se le va a hacer, yo llamo bailar:

viernes, 7 de mayo de 2010

Two Gallants

¿Qué más da lo que haya dentro de la caja? Todos tenemos una caja. Eso es lo que importa. Que todos tenemos una caja y hay algo dentro. Tenemos que encontrar la llave. Tenemos que encontrarla haciendo el payaso. Siendo payasos tristes. Nuestra vieja amiga siempre se acordará de nosotros, siempre nos esperará en casa y solo hay que ser valientes.
En este cuento, la batería suena como los segundos del reloj mientras comienza la cuenta atrás. La guitarra empieza como suena el goteo de un grifo mal cerrado y luego se convierte en el burbujeo efervescente de una herida que se intenta curar con alcohol. La voz es como un pozo húmedo. Como intentar describir una canción con comparaciones. Podemos ser quien nos de la gana. Solo hay que ser capaces de pagar el precio. Saber que nuestros errores son tan importantes como nuestros aciertos. Ponerte delante de un espejo, embadurnarte de mascarilla y saber aún ver al monstruo y al ángel que escondes en una caja sin llave. La vida es lo que sea y como sea y nosotros somos lo que seamos y como seamos y, de vez en cuando, escribimos o escriben canciones para que sepamos (o como sepamos) que no entendemos nada, pero que merece la pena intentarlo. Y, al final, la guitarra es la bailarina que no deja de dar vueltas en la caja de música.