martes, 29 de noviembre de 2011

Here Come The Sonics

Después del breve ágape de música que tuvimos el sábado, si nadie lo remedia, hoy llegan los Sonics a la ciudad y nos presentaremos allí para recibirlos.
Casi cincuenta años después de su fundación, estos tíos empezaron a tocar cuando nosotros aún no habíamos nacido, nos llegó el momento de verlos. Si ellos lo deciden así, esta noche escucharemos cosas como éstas:







Así que poneros guapos y chulos, yo no puedo porque vengo directo del curro, pero ya he hecho la rima y me doy por satisfecho. Ale, nos vemos esta noche que llegan los Sonics a la ciudad. Y el que no quiera ir, que se vaya a la sala BBK a ver a Rickie Lee Jones, lástima de don de la ubicuidad.

martes, 22 de noviembre de 2011

Independantza



Aunque ya veníamos cansados y con un par de bebidas encima, mi compañero conductor se empeñó en enseñarme donde caía la Razzmatazz. Eso fue lo último turístico que hice en Barcelona, si no contamos el regalo que compré en el aeropuerto. Camino de Montjuic, le señalé una publicidad de la susodicha discoteca y le pregunté: ¿y eso? ¿sabes dónde está? Lo mío nunca han sido las party disco, ni tan siquiera si son indies o rockeras. Prefiero que bajen la persiana del bar y me dejen pinchar al otro lado de la barra, aunque cuando mi amigo Javi me deja, luego nunca atino con el programa y no sé elegir las canciones, pero sigo agarrando fuerte los cubatas. Es lo que tiene.
Sin embargo, lo del Razzmatazz sonaba como un templo difuso que traía ecos de nombres que lees rotulados en las revistas y te dices, joder, quién pudiera. Así que tenía ganas de saber dónde caía y me llevaron hasta Pobla Nou, o como se escriba, para que lo averiguara.
Otra que me sonaba, aunque esté al otro lado del puente aéreo, es de la que quiero hablar ahora. La noticia no es mía, porque la leí en La Furgoneta Azul, una página recomendable si te gusta alguna de la música de la que suelo hablar aquí. Si pinchas sobre el nombre, te lleva a su garaje, donde la tienen aparcada. Por ahí, encontráis esta noticia.
Porque, ¿qué me diríais si os propongo cerrar la noche en una discoteca donde anuncian que solo se pincha pop, rock, indie, indiepop, indierock, indielectrónica, postpunk, mainstream, technopop, powerpop, britpop, madchester, punk... y los estilos más alternativos del panorama musical? Pues me dirías que vaya jodienda con las etiquetas, lo sé. Las ponen ellos, pero, al menos, a mí, me gustaría terminar la fiesta de la boda de mi primo el del pueblo en una discoteca así. En una discoteca donde han tocado o pinchado, entre otros, Mando Diao, Mystery Jets, The Big Pink, Ian McCulloch, We Are Standard, The Pains of Being Pure at Heart, Lori Meyers, Catpeople, The Sunday Drivers, Layabouts, Peluze... No es Helldorado, pero sirve, ¿que no?
Pues la noticia en sí, que ya había perdido el hilo, es que según se hacían eco los que conducen la colorida furgoneta, Independance, que así es como se llamaba la discoteca y que tiene sede en Madrid, pretende abrir una sucursal, o algo así, en Bilbao. Dónde no se sabe y cuándo tampoco. Si yo iré a menudo, tampoco lo sé, porque ya he dicho que soy un poco sieso y raro, pero no es una mala noticia se mire como se mire, o quizás, sí, porque todo depende del cristal con que se mire, y eso es mainstream, creo, pero, ya habéis visto la lista, también hay espacio para el mainstream, aunque sea un poquito, solo para quitar el gusanillo.
Lo dicho, si queréis más información, tenéis el link arriba.

Festival Rockaldia de Barakaldo


Este sábado habrá que ir a la sala Rockstar. Veremos los cuarenta y cinco minutos de Porco Bravo, que es a lo que vamos, más aún ahora que están que lo rompen con camisas en llamas que lucen en la fotografía principal del Zarata de Mondosonoro. Puede que si me apuras nos quedemos un rato a ver cómo cierra Hamlet, por aquello de que siempre te dejas llevar por la nostalgia. Al resto de los protagonistas, cuyos nombres, si no me confundo, son Dabelyu (metal), Quaoar (rock) y Shinova (¿pop?), les daremos una oportunidad que, no es que no se merezcan, si no que más bien ni les va ni les viene, porque solo somos dos y total no les va a cambiar la vida porque nos gusten o nos dejen de gustar. A nosotros tampoco, pero oiremos antes de hacernos una opinión, porque, como queda claro, poco sé de ellos.

Aún no tenemos invitaciones porque llegamos tarde, pero al parecer hay una lista escrita a mano donde aparecen nuestros nombres y, aunque suene a chiste, da no sé qué, como importancia, ¿que no?, ahí, en la lista, ya ves tú.

Te lo digo con el corazón en la mano: preferiría ver a los Porco en una pocilga, pero hay que aprovechar las oportunidades. Lo anterior, es un juego de palabras. Me da un poco de grima ver cómo se publicita este acontecimiento en la página web de nuestro ayuntamiento, no porque se publicita, y no quiero desmerecer la ocasión ni faltarle al respeto a los grupos que participan, pero no está de más aprovechar la ocasión para matizar que la visión que se da en ese artículo de la situación musical de nuestra localidad no se acerca ni en los mejores sueños a lo que ahí se hincha hasta que se forma un globo que no sé si vuela pero nadie se puede creer que vuele muy lejos. Ahora, si lo dejo aquí, me podrían tachar de soltarla y luego huír, y si me explayo explicando punto por punto cómo rebato lo que ahí se dice (que tampoco es que sea tanto, pero lo que duele es lo que se evita decir, no lo que se dice), se me va a hacer la entrada larga y anodina y huele a mandarina en esta habitación y me tengo que ir a trabajar. Así que me que supongo que la suelto y me largo, pero estaré presente el sábado en la sala Rockstar.

Por cierto, el cartel es el del año pasado que el de este año no acabo de encontrarlo y se me van los minutos. Así queda mejor el cierre de la entrada, con chapuza.

jueves, 10 de noviembre de 2011

The Delta Saints



Primero, escuché un par de canciones en la radio. A eso de las siete de la mañana, cuando Ángel Carmona parece competir consigo mismo por el récord mundial de velocidad en vocalización, la autopista se ve bastante oscura y el contorno tenebroso de las montañas asusta y reconforta al mismo tiempo. Así que descubrir a The Delta Saints conduciendo entre sombras es una buena manera de dejarse hipnotizar por su música.
A los pocos días, cuando mantenía su nombre en mi cabeza con pinzas, me encontré con un cartel en una esquina céntrica de una ciudad aburrida un viernes ventoso y sin alicientes. Le dije a ella mira, estos tíos son buenos, ella contestó quizás podamos ir a verlos, pero al final no fuimos.
Poco tiempo después, me acordé de ellos, cargué unas cuantas canciones en el ipod y empecé a escucharlos sin atención ni empeño, que, a menudo, es la mejor manera de escuchar a un grupo. Con "sin atención ni empeño" quiero decir que no reparé en si estaba escuchando una maqueta, un ep, un lp, un recopilatorio o más de uno o muchos a la vez. Me limité a darle al play y que la función del shuffle se hiciera dueña de la providencia. Así descubrí que todas las canciones tenían un apreciable punto en común pero había algo distinto en cada una de ellas que conseguía que la escucha no fuera monocorde o monótona y que, en su lugar, me quedara solo con el prefijo y me entrara el mono, mono de más The Delta Saints.
Son jóvenes, al parecer, y se conocieron en una pequeña universidad cristiana. Empezaron a tocar en su ciudad que no es una ciudad cualquiera si no que se llama Nashville y no hace falta que diga más. Han conseguido labrarse un buen puñado de fanáticos que adoran su música con origen en las raíces pero destino en un horizonte más volátil. A mí me recordaban a The Black Crowes a veces, pero la base rítmica tiene su propia personalidad. Otros nombran a los Allman Brothers o a Screamin' Cheetah Wheelies. Incluso hay quienes dicen que la voz de su cantante, Ben Rigel, les recuerda al Joe Cocker de los años setenta. A mí no me preguntes.
El caso es que, sí, la voz de Ben Rigel es una de las características principales de este grupo, igual que el dobro que toca él mismo o la armónica de Greg Hommert. Tienen un aire a lo que ya habréis podido anticipar: blues, funk, bluegrass, rock y hard rock, soul... Todo eso junto, digo yo que anima a cualquiera a escucharlos.
Como ya he dejado dicho que me aproximé a ellos abusando del shuffle, me daba igual ilustrar esta entrada con una canción u otra. Así que van dos. Las dos en directo. Una en el recomendable Nashville Sunday Night, al que recurriremos, vía youtube.com, en otras ocasiones. Y la otra, no sé muy bien dónde ocurre ni por qué.
Y, por cierto, los chavales andan recaudando pasta para grabar su primer largo. No hay nada más que visitar su página web y ahí encontraréis por qué os piden pasta y cómo dársela si os apetece u os convencen.