viernes, 30 de diciembre de 2011

Happy Birthday Ms. Smith

Porque mientras desayunaba me ha dicho: hoy cumple 65 años Patti Smith. Y yo tartamudeaba para encontrar la forma de pronunciar la palabra "relevante".


Así que le he contestado, elije una canción, y la felicito en el blog. Y ella ha elegido la canción y yo elijo la frase que le leí hace tiempo y no me dio "gloria", tampoco "paz", pero me alivió de alguna manera.


La frase: "I no longer have the need for angels—they have all been internalized. But old habits die hard."


La canción:






Y la felicitación: Happy Birthday Patti Smith!

viernes, 23 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

Y ya está. Mañana es Nochebuena, y, al siguiente, ya sabes, Navidad. Se acabó lo que se daba. Han pasado por aquí, Marah, Fountains of Wayne, Los Planetas, The Raveonettes, She & Him, Tom Waits, The Kinks, Florence + The Machine, Low, Billy Nighy aka Billy Mack, Lemmy Kilmister, Billy F. Gibbons y Dave Grohl haciéndose un trío, The Sonics, Soziedad Alkoholika, Amy Winehouse e Iggy Pop. El último invitado a nuestro cotillón particular son los Ramones con "Merry Christmas (I Don't Want to Fight Tonight)" que no es lo mejor de los de New York y ni tan siquiera lo mejor de esta caprichosa lista en la que, como dije, se ve más de donde cojea este blog que cualquier ánimo de ser sentencioso o hacer una de esas listas valorativas que tanto molan ahora que está apunto de finiquitarse un año más. Porque canciones de Navidad, ya sean villancicos o no hay muchas y de todos los colores. Éstas solo han sido unas pocas y espero que hayan entretenido lo justo para hacer más llevaderos los días de curro antes del parón invernal. Ahora, a escuchar otras canciones, más y mejores, y a prometerse que el año que viene, también más y mejor si se puede, pero seguiremos perdiendo el tiempo con esto de escribir blogs. Para todos aquellos que habéis visitado el blog, pocos y cobardes, pero entrañables, merry christmas ta urte berri on, felicidades y toda la parafernalia que procede y... ¿os imagináis cómo sería una cena navideña con todos esos que he nombrado ahí arriba como invitados? Yo me apuntaba, aunque solo fuera para escuchar, asentir y aguantar hasta que cayera comatoso. ¡Ale!


jueves, 22 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

Yo ya sé a unos cuantos que ni fu ni fa, pero yo, aunque no llevo, me quito el sombrero ante este tío y por eso lo he dejado casi para el final. Nos queda un día más, pero hoy le toca a Tom Waits. El de Pomona nos canta un villancico que no es villancico, a su estilo y solo con el título, a mí por lo menos, ya me ha ganado: "Christmas Card from a Hooker in Minneapolis". Si lo preferís, también podéis elegir la versión que hizo Neko Case. Por lo demás, nos queda solo un día y yo me regocijo y me refocilo porque he llegado al final, sin trombón, pero al final.

Como no me puedo resistir, copio y pego la letra de la canción por si alguien quiere disfrutarla así:


hey Charley I'm pregnant

and living on 9-th street

right above a dirty bookstore

off cuclid avenue

and I stopped taking dope

and I quit drinking whiskey

and my old man plays the trombone

and works out at the track.

and he says that he loves me

even though its not his baby

and he says that he'll raise him up

like he would his own son

and he gave me a ring

that was worn by his mother

and he takes me out dancin

every saturday nite.

and hey Charley I think about you

everytime I pass a fillin' station

on account of all the grease

you used to wear in your hair

and I still have that record

of little anthony & the imperials

but someone stole my record player

how do you like that?

hey Charley I almost went crazy

after mario got busted

so I went back to omaha to

live with my folks

but everyone I used to know

was either dead or in prison

so I came back in minneapolis

this time I think I'm gonna stay.

hey Charley I think I'm happy

for the first time since my accident

and I wish I had all the money

that we used to spend on dope

I'd buy me a used car lot

and I wouldn't sell any of em

I'd just drive a different car

every day dependin on how

I feel.

hey Charley

for chrissakes

do you want to know

the truth of it?

I don't have a husband

he don't play the trombone

and I need to borrow money

to pay this lawyer

and Charley, hey

I'll be eligible for parole

come valentines day.




miércoles, 21 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

My fault, que diría uno que yo me conozco. Poco ha sonado por aquí la lengua de Benito Pérez Galdós, por decir uno con apellidos acentuados. Again, my fault, que volvería a decir aquel. Pero bueno, aún estábamos a tiempo, y alguna tenía que caer de estos, cuál daba un poco igual, y por eso ha sido ésta, y no otra. Porque daba igual, y porque esta mañana, a mí también me ha apetecido celebrar "El Espíritu de la Navidad" jugando entre las sábanas, como proponen Los Planetas, y, te lo creas o no, ya solo quedan dos días para terminar.


martes, 20 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

Con ésta ya van... unas cuantas, y nos quedan otros tres. Miércoles, jueves y viernes, y, lo digo otra vez, estaré orgulloso de mí mismo. Y para celebrarlo anticipadamente, vamos con unos daneses que guardan esa apariencia perfecta, simétrica y dulce de las pastas autóctonas en su cajita azul con sus paisajes señoriales, pero la segunda capa, la que está oculta debajo, en este caso, esconde un espectáculo obsceno de repostería eléctrica y subersiva. Madre mía, viva el día de las metáforas chabacanas. Espero que funcione, que sirva para explicar cómo es capaz Sharin Foo de cantar eso de "come on santa, make me feel alright" después de unas campanitas muy navideñas y no sabes cómo imaginarte a ese Santa Claus. La canción se titula precisamente "Come on Santa" y ellos son The Raveonettes:





lunes, 19 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

La recta final y nos dejamos de espíritus navideños para disfrutar de las historias a pie de calle de The Kinks, aunque hayan pasado muchos años, aunque Ray Davies se vista de Papa Noel. Si os agenciáis las letras por internet, las leéis mientras escucháis la canción y lo entendéis, la disfrutareis más. Vamos, digo yo, si no, da igual, la canción también funciona en morse. La canción, como muchos ya habrán podido adivinar, se titula "Father Christmas" y cuenta, con cierto aire de celebración ácida, la anécdota del tío que curra vestido de Santa Claus en un centro comercial y los críos, en lugar de pedirle juguetes, le piden dinero, "the real mccoy", que viene a ser como una expresión antidiluviana de los anglosajones para hablar de lo verdadero, lo auténtico. En este caso, el parné, mejor que los ositos de peluche o los disfraces de Steve Austin, aunque no creo que se refieran al luchador actual.


domingo, 18 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

Tenía que ser hoy el día de The Yeah Yeah Yeahs pero he cambiado de opinión. Después he pensado en Belle & Sebastian, y nos íbamos acercando, pero también he acabado por decir que no. Y, al final, ganaron Florence + The Machine. Ajeno al éxito que han ido alcanzando en Inglaterra, gracias en parte a la BBC, ajeno incluso a que esta canción la compuso George Michael para su duo Wham!, un grupo al que muchas veces se recurre como símbolo de los pecados veniales de juventud, me he decidido, quizás porque hoy llueve, aún me pinchan las sienes y no tengo el cuerpo para zambombas por esta versión de "Last Christmas".

Ya mañana, si eso, nos calzamos la chupa de cuero, aunque en lugar de tachuelas, lleve bolas de purpurina.


sábado, 17 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

Ya he perdido la cuenta de las canciones que llevo, pero a estas alturas da un poco igual. Me siento orgulloso de mí mismo, porque lo mío nunca ha sido ser perseverante y, me lo propuse y lo estoy haciendo. Perdón por la chapa, pero ayer llegué tarde a casa y hoy tengo una pequeña resaca y encima me he levantado temprano y me he puesto a leer no sé muy bien el qué, pero guardaba cierta relación con Alan Sparhawk, así que me he dicho: ahí lo tienes, no sabías cuál elegir entre Low y Snow Patrol, pues gana Mimi Parker y la próxima canción es "Just Like Christmas" y la cantan Low. Mañana, más y mejor, o quizás no, porque es imposible, ¿o no?


viernes, 16 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

Es una mierda, ya lo dice él. No era la primera vez que Bill Nighy hacía de rockero pasado de vueltas porque en 1998 Brian Gibson ya le había elegido para liderar a Strange Fruit (nada que ver, supongo, con la canción de Billie Holiday de la que hablaremos aquí algún otro día) que se reunía después de muchos años de retiro. Una comedia en la que Bill Nighy interpretaba a Ray Simms, personaje del que, sin duda, sacaría elementos que luego pudo utilizar para su interpretación de Bill Mack que, después de muchos años de hacer teatro, cine y televisión, le dio fama mundial cuando ya iba por los 54 años. Así que no sé si decir que esta canción es de Bill Nighy o de Bill Mack, pero, lo que está claro, es que es una versión cáustica e hilarante del "Love Is All Around" que cantaron The Troggs y pusieron de moda Wet Wet Wet en otra película. Aquí, como bien dice el sarcástico y curtido Bill Mack, le cambian una palabra y ya está: "Christmas Is All Around". El resto del vídeo tiene ese carácter exagerado e histriónico propio de una película que pretendía lo que pretendía y llegó donde llegó. No sé si muy cerca del sitio al que llega Bill Mack en la película, un sitio tan revelador y balsámico, como doloroso y perturbador.

Así que celebremos la Navidad con Bill Nighy o Bill Mack sin dejar de reírnos pero sin olvidar el contenido de su ironía. Después del vídeo, seguro que merece la pena participar en un cotillón del que Bill Mack es el anfitrión; Bill Mack, o el bueno y regordete de Joe que suelta una de las mejores frases de la película: "Ten minutes at Elton John's, you're as gay as a maypole."


jueves, 15 de diciembre de 2011

Yeah, Whole Lotta Losin'



Mierda, estas cosas hay que contarlas aunque te den vergüenza. Dicen que esta noche habrá vientos huracanados, pero ya soplaba por la tarde, mientras subía a casa con las solapas bien alzadas y la mirada por los suelos. Me pesaba el día y la manía de darle vueltas a las cosas. Iba pensando en aquello que alguien dijo alguna otra vez antes: nuestro punto flaco es la familia. La gente que te quiere, la gente que quieres es a veces la razón de tus pesares, de tus preocupaciones, de los dolores más profundos y menos físicos. Es una verdad como un templo. Como un templo en llamas. Pero, sin levantar la mirada del suelo, seguía pensando: ¿y lo contrario? ¿Y no querer a nadie y no tener familia y no contar con nadie a quien perder? No le he dicho, pero iba escuchando música. No sabía ni lo que iba escuchando pero justo con mi última pregunta, una nueva canción salta y la voz del cantante, sus palabras se han hecho tan rotundas, tan evidentes, tan punzantes, que he tenido que levantar la mirada y buscar a alguien que asintiera, que me dijera, sí, es así, M Ward te lo está diciendo: "Well, I got a lot / Lord, I got a lotta losin' friends and heroes..."
Que mejor que me vaya acostumbrando. Lo sé. "Flowers peepin' up through the crack in the concrete." ¿No es una imagen preciosa? ¿Es que estoy hoy tonto? Pero las flores crecen y aparecen entre las grietas de los edificios, sin esperar a que nadie les de permiso y escuchar eso en mis oídos hace que me sienta mejor, más fuerte, no me preguntes por qué. Sé que tengo mucho que perder, pero si no lo tendría, estaría perdido. ¿Tiene sentido?
La canción supongo que ya sabéis de quién es o cuál es. "Whole Lotta Losin'" de Monsters of Folk. Hace ya unos años que sacaron su primer disco este enorme conjunto que forman dos Bright Eyes, Conor Oberst y uno de los hermanos Mogis, Mike, más Jim James de My Morning Jacket y el susodicho M Ward. Hace poco le dieron su bendición a Will Johnson, de Centro-matic y South San Gabriel, quien tocaba la batería en directo con ellos, como el quinto miembro del grupo. Cuando escuché que existían, corrí a hacerme con sus canciones, pero luego me pasaron desapercibidas. Hace un mes que intenté recuperarlos, pero, por una cosa u otra, no encontraba el momento adecuado. Y hoy, al menos una canción, ha ganado un hueco sin pedir permiso. De aquí al fin de año, me parece que voy a cansarme de escucharla. Quién sabe, igual alguien hasta me hace un regalo y me la pincha el último día del año.


Xmas: 16 canciones con espumillón

Unos que estaban cantados, dado que si alguien tiene el valor de seguir este blog, ya sabría que el que escribe los tiene en su lista de favoritos, y, por supuesto, si no ha sido este mismo año fue el anterior, Zooey y Matt, Matt y Zooey se sacaron un disco que se titulaba "A Very She & Him Christmas", así que más claro no podía estar. Tan claro como la nieve recién.... Elijo "Rockin' Around the Christmas Tree" porque alguna tengo que elegir y porque el árbol de navidad aún no había aparecido en esta lista, ¿no? Con todos ustedes, She & Him con mazapanes en la boca.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

Y una más y otro clásico para el zurrón, o para el calcetín colgado junto a la chimenea. Cuando vivía en Estados Unidos, me volví por Navidad, como el turrón del almendro, pero me obligaron a dejar un calcetín colgado junto a la chimenea, por si acaso. No recuerdo si cayó algo, que seguro que sí, pero, por supuesto, no me regalaron este disco de metal xmas. No sé de quién fue la idea, pero alguien tuvo la genial ocurrencia de reunir a estrellas del metal y el hard rock para hacer un disco de versiones de canciones navideñas. El disco se titulaba "We Wish You a Metal Xmas and a Headbanging New Year" y contaba con un elenco de lujo. Nombremos solo a unos pocos: Jeff Scott Soto, antiguo vocalista de Yngwie Malmsteen y Talisman, Chrys Wise de The Cult, Ray Luzier de Korn, Alice Cooper, Billy Sheehan, entre otros, de Mr.Big, Ronnie James Dio, Tony Iommi de Black Sabbath, el bajista Rudy Sarzo que últimamente andaba con Blue Öyster Club, George Lynch de Dokken, el batería John Tempesta, Tim "Ripper" Owens, que pasó por Judas Priest, Steve Morse de Dixie Dregs y Deep Purple, Tommy Shaw de Styx, Steve Lukather de Toto o Geoff Tate de Queensrÿsche. Y los tres que colaboraron para dejarnos la versión que aquí proponemos, el "Run Rudolph Run" que popularizó Chuck Berry y han llegado a versionar cientos de artistas, desde Brian Setzer hasta Keith Richards, pasando por Sheryl Crow, Bryan Adams, Grateful Dead, Lynyrd Skynyrd, Hanson o Reverend Horton Heat. Los que escuchamos aquí son un potente trío formado por Lenny Kilmister, vocalista y bajista de Motörhead, cuya voz en esta canción obliga a Rudolph a ponerse a correr como un loco, el dueño de Pearly Gates, la Gibson Les Paul que acaricia Billy Gibbons, guitarrista de ZZ Top y Dave Grohl, batería en Nirvana y cantante y guitarrista en The Foo Fighters. Un trío que convierte este clásico en una de las mejores versiones navideñas de la historia, y eso que no dejan de hablar de un reno que corre.


martes, 13 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

Aún lucen en la foto del último concierto al que hemos ido, así que también se merecían su sitio en este juego invernal. The Sonics nos cuentan que si le brilla la nariz a Santa Claus es porque le dio al botellón. La canción se titula "Don't Believe in Christmas" y, además de los Sonics, entre otros, la cantaron también Eddie Vedder y los suyos a los que, al final, no voy a meter en la lista, y tenían muchos boletos.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

Me sorprende que siga rigurosamente haciendo esto, de verdad. Confiaba en que acabara por aburrirme o se me olvidará. Pero aquí seguimos, igual me invade el espíritu navideño y por eso soy mejor persona de lo que suelo ser. Se aceptan mofas. De hecho, aún añoro los tiempos cuando mi espíritu navideño de veinteañero amargado disfrutaba con este villacinco que, de verdad, aún me sé de memoria y no puedo evitar tararear cada vez que lo escucho. Llegan desde muy cerca y hace poco pregunté por ellos a un amigo porque hace tiempo que dejé de saber de ellos: Soziedad Alkoholika, más conocidos como S.A. Y la canción, yo creo que no hacen falta presentaciones, pero bueno: "Feliz falsedad".


sábado, 10 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

Seguimos con otro clásico que invita a una nueva lista porque esta canción, incluída una versión más picante para el regocijo privado de Spike Jones, la han cantado, entre otros, The Ronettes, John Mellencamp, The Jackson 5 o la ex de Tony Romo, Jessica Simpson. Aquí nos quedamos con la versión de Amy Winehouse y, de paso, que sirva de homenaje en el año que acaba y que vio el fallecimiento de la cantante británica. La canción, por cierto, fue grabado por primera vez por un adolescente de 13 años, Jimmy Boyd, que la colocó en el número uno del Billboard y tuvo que explicarle el sentido de la canción a la iglesia católica que reprobó que la canción invitara a unir el santísimo espíritu de la navidad con algo tan conspicuo como un beso. Luego, les dio hasta para una película, fíjate tú. Amy Winehouse con su propia interpretación de "I Saw Mommy Kissing Santa Claus"



Xmas: 16 canciones con espumillón

Vamos con un clásico, un clásico filón, porque desde que Bing Crosby cantara esta canción el single ha vendido más de cincuenta millones de copias por todo el mundo. Ni me voy a poner ahora a hablar de Irving Berlin y sus gafas de pasta (que igual ni eran de pasta) ni de Bing Crosby y su gorrito de Navidad, como mucho, dejo una breve lista de unos pocos de los muchos músicos que han cantado o grabado este villancico tan popular: desde Frank Sinatra hasta Lady Gaga, pasando por Perry Como, The Drifters, Elvis Presley, Alvin y las ardillas, Andy Williams, Smokey Robinson, Doris Day, The Supremes, Bob Marley, Dean Martin, Otis Redding, Stiff Little Fingers, Kenny Rogers y Dolly Parton, New Kids on the Block, Michael Bolton, Kenny G, Bette Midler, Westlife, Neil Sedaka, Al Jarreau, Rick Astley, Andrea Bocelli, Boy George, Patti Smith... Y, el que elijo yo, la iguana, Iggy Pop con su propia versión del "White Christmas".


viernes, 9 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

Pongámosle un poco de humor. Que a todos nos regalarón carbón alguna vez, que fuimos críos que pedían una bicicleta y le traían un juego de mesa, que nuestros padres nos hablaban de sus juguetes de madera, que aún hoy recibimos la publicidad del toisarás en casa, que si no bajan de la montaña, vienen a caballo desde oriente o vuelan en trineo desde el polo norte, que quien más quien menos se ha sentido estúpido intentando envolver en papel de regalo una cesta de productos cosméticos. Déjalo para última hora, un día antes, y no puedes evadirte de la obligación social de participar en esta celebración y te coges el coche y te tragas media hora de largas colas para acceder al centro comercial que sea, buscas donde aparcar, te picas con el de adelante, acabas por dejarlo en el vado de minusválidos y luego subes al pasillo repleto de gente anónima que sacude bolsas anónimas de tienda en tienda anónima en búsqueda de un regalo anónimo para un familiar anónimo. Pues pongámosle humor: yo, este año, de regalo de navidad, me pido un extraterrestre que sepa volar. Fountains of Wayne con "I Want an Alien for Christmas" son nuestros próximos invitados:



jueves, 8 de diciembre de 2011

Xmas: 16 canciones con espumillón

Con espíritu o sin espíritu. Santa Claus, Papa Noel, el Olentzero, los Reyes Magos, el Corte Inglés, las reuniones familiares, el pedo de Nochevieja, la lotería de Navidad, los polvorones, la nieve, el aguinaldo, las películas sobre la vida de Jesucristo o la paga extra. Da igual como te sienten las fiestas, las celebres o las maldigas. De aquí al 23 de Diciembre, una por día, dieciséis canciones con alguna referencia navideña. Eso será lo que tengan en común, porque lo que las diferencie será más, a pesar de que todas hayan acabado invitadas a este cotillón caprichoso donde lo único que subyace es el gusto musical (mejor o peor) del que escribe, que soy yo, un tío que es al mismo tiempo Ebenezer Scrooge y Jacob Marley.


Empezamos con unos que sacaron disco a propósito de la época y que no podían faltar. Desde Philadelphia, pasando por New York y llegando hasta el mismísimo Polo Norte: MARAH con "New York Is a Christmas Kind of Town"


miércoles, 7 de diciembre de 2011

Willy Vlautin Is to Blame

Esta vez, si me preguntas por qué, sí voy a saber contestarte.
Bajaba por la Diagonal y venía escuchando a un grupo que se llama Big Talk. Leí algo sobre ellos; alguno de sus miembros es miembro de otro grupo conocido, pero no recuerdo quién.
Parecía caminar sin rumbo, pero estaba buscando algo y lo encontré: a pocos metros, aún lejos, aparecieron las ocho puntas de la Sagrada Familia. Una mañana tímidamente soleada en Barcelona y, a pocos metros de la obra inacabada de Gaudí, me detuve en un paso de peatones. Tenía que cambiar de música. Después de muchos años de espera, no quería volver a ver la Sagrada Familia escuchando a Big Talk. Sabía lo que quería escuchar.
Así que busqué hasta que encontré el nombre de Richmond Fontaine y pinché una canción cualquiera. Había cruzado la calle y ya estaba en frente de la fachada principal.
Turistas.
Tráfico.
Metí las manos en los bolsillos como si quisiera pasar desapercibido.
Ahora, pregúntame por qué.
Y te reirás.
Pero la noche anterior me quedé dormido releyendo el primer libro de Willy Vlautin. Y no es la primera vez.
¿Me preguntas por qué? Te respondo:
Quería que Jerry Lee y Frank pudieran visitar la Sagrada Familia y Barcelona.
Sé que suena estúpido, pero esto te sonará aún más ridículo.
Di la vuelta a la manzana mirando hacia arriba. Ajeno, quizás; como si yo no tuviera lugar entre aquellas corrientes de turistas japoneses. Volví a detenerme frente a la fachada de atrás y me tomé mi tiempo, buscando huecos entre los detalles, acariciando la piedra con mi mirada, fijándome en cosas que no tienen nada que ver con el arte, ni tan siquiera con la realidad; pensando que no era yo quien miraba o que, si era yo, no era yo solo. Alguien me acompañaba, y ya sabes quién: Frank a mi derecha, Jerry Lee a la izquierda. En silencio, mirando hacia arriba como yo, como si todo esto fuera cierto.
Jerry Lee se sentó en el suelo, a pocos metros de un quiosco que olía a café recién hecho. Sacó un cuaderno de su bolsa y empezó a dibujar.
Frank se mantuvo a mi lado, pero me fijé en que se fijaba en lo que yo me estaba fijando: en la gente.
Se fijaba en el conductor de autobús con una espesa barba blanca y sé que se imaginaba una historia para él: le gustaba coleccionar piedras del río, de todos los ríos que cruzaba, hasta de los arroyos turbios que bordeaban los centros comerciales del extrarradio. Luego las apilaba en el balcón de su casa. Estaba construyendo un muro y Gusti, su mujer, se enfadaba con él. Pero llevaban demasiado tiempo juntos como para que mereciera la pena.
Se fijaba en la turista japonesa extraviada. Se había apartado del grupo para sacar una foto cualquiera que luego nunca revelaría. Ahora, miraba a izquierda y derecha, buscando a sus compañeros, pero no parecía asustada. Casi podía decirse que le gustaba. Frank también tenía una historia para ella: aún no se lo había dicho a su madre, pero había abandonado la universidad. Aquel chico de la mirada triste que la esperó tres veces en la parada del autobús no había vuelto a aparecer. Recordó cómo su padre desayunó en silencio cada una de las mañanas de su vida, y entonces lo decidió. No volvería de aquel viaje por Europa, pero no había sido capaz de decírselo a su madre. Aquella foto era para ella.
Se fijó en la chica menuda que paseaba al perro en el parque. Sabía que no miraba hacia arriba, porque había visto aquellas ocho puntas tantas veces que ya no significaban nada para ella. Miraba al suelo, atenta a si Ràpid, su perro, decidía que había encontrado un buen sitio para hacer sus necesidades. Frank pensaba que estaba sola y triste, pero yo no estaba de acuerdo: le decía que Ràpid y ella hacían buena pareja.
Después nos fijamos en el peón que se descolgaba con el arnés por la fachada. Tenía un cubo colgando en el vacío, junto a él, pero no parecía acabar de encontrar el equilibrio. Según Frank se llamaba Frank y tenía treinta y cinco años. Había nacido en Lockwood, Nevada, pero hacía ya diez años que vivía en Barcelona. Viajó por primera vez para hacer un máster en grafología, se enamoró de una chica catalana de nombre Esmeralda, y Frank repitió el nombre porque le gustaba, Esmeralda, y se casaron a los pocos meses. Tenían tres hijos, dos gemelos y una niña a la que le encantaba el fútbol. Todos los domingos bajaban al bar de la esquina para ver juntos el partido del Barcelona. Le dije a Frank que a Frank le gustaba su trabajo, que creía que, por las noches, podía hablar con el mismísimo Gaudí y que éste le explicaba cómo debía cuidar las piedras de la fachada.
Jerry Lee ya había terminado su dibujo. Nos lo enseñó. La Sagrada Familia ardía en llamas. Junto al pórtico ondulado, una mujer desnuda, de largos cabellos rizados, intentaba escalar para alcanzar a la virgen de piedra y rescatarla.
- ¿Es Marge?
Le pregunté.
Jerry Lee asintió.
- ¿Con el pelo rizado?
Frank frunció el ceño de manera graciosa al preguntarlo.
- Es por la humedad.
Después, Jerry Lee le pidió a Frank que contara una historia, mientras sacaba unas cervezas de su bolsa y se disculpaba por si estaban calientes antes de ofrecernos una a cada uno.
Frank estaba de buen humor. Aquella iglesia le daba un poco igual, pero, en un día soleado, se había despertado tarde y había desayunado pan con jamón y tomate y un vaso de vino tinto. No tenía ninguna prisa por volver al libro. Sonrió y empezó a contar una historia que, dijo, aún no tenía título.
Gaudí, empezó a contar, no era del planeta Tierra. Había sido capaz de engañar a todo el mundo, pero si lo piensas bien, y me miró a mí, no era difícil imaginarlo. Nadie lo sabía pero, el 19 de Junio de 2016, ya estaba programado, aquel inmenso edificio de piedra se transformaría en una nave nodriza y las cuatro puntas de la fachada principal se retorcerían, igual que se retorcerían, al mismo tiempo, las cuatro puntas de la fachada de atrás, para convertirse en ocho anclajes amortiguados que levantarían la base de la catedral del suelo; de la base, a unos pocos metros del suelo, surgirían dos motores de propulsión que hasta entonces habían estado ocultos bajo el altar. Un enorme haz de luz nacería del árbol que decoraba el centro de la fachada más antigua y apuntaría hacia un infinito en el que, según Frank, se encontraba Gaudipiter, el verdadero planeta natal de Gaudí. Entonces, Esmeralda le confesaría la verdad a Frank, el albañil, que aún estaría con la boca abierta viendo como sus amadas piedras se convertían en un fuselaje marciano. Poniéndole la mano sobre el hombro, Esmeralda le contaría que él había sido elegido para navegar aquella nave. Además, tendría que elegir a 101 mujeres fértiles, entre ellas Esmeralda, porque el plantea Gaudipiter languidecía desde que todos los miembros con funcionalidad reproductiva habían fallecido durante una epidemia de origen desconocido. Cuando aún era niña, Esmeralda le explicaría a Frank, su padre la trajo a la Sagrada Familia a pasar una mañana de domingo. No era la primera vez y a Esmeralda no le había sorprendido. Su padre, tras el fallecimiento de su madre durante el parto, siempre había sido un hombre taciturno que parecía despertar las mañanas soleadas de domingo y aquel era su rincón preferido de Barcelona. Compraron unos helados y pasearon alrededor de la iglesia, mientras su padre le contaba historias llenas de nombres que no entendía pero intentaba memorizar. Aquella mañana, sin embargo, estaba más extraño que nunca. Entraron dentro, cosa que normalmente nunca hacían y el padre le agarró fuerte de la mano. Le susurró que esperara allí, junto a la puerta y él se perdió entre las sombras hasta que Esmeralda ya no pudo verlo y se asustó y se concentró en perseguir los nervios de aquel monstruo de piedra que parecían enredarse sobre su cabeza como los árboles que esperaban fuera, en el parque. Su padre volvió con una extraña sonrisa que parecía tan preocupada como aliviada. Llevó a Esmeralda al parque y le pidió que se sentaran en un banco. Entonces la miró a los ojos y le dijo: “cariño, un día tendrás que saber algo que quizás no quisieras saber, pero tienes que prometerme una cosa, prométemelo por mamá, prométeme que serás fuerte y confiarás en tu padre.” Y Esmeralda se lo prometió por su mamá, a la que nunca conoció, pero aprendió a quererla solo con mirar sus fotografías. Doce años más tarde, en el lecho de muerte, su padre le contó toda la historia y le dejó escrito en una carta manuscrita qué tenía que hacer. Unos domingos después de su muerte, volvió a la Sagrada Familia, esperó a que la gente ocupara el interior, buscó los nervios adecuados y se perdió entre las sombras. Cuando volvió a salir fuera, sabía, aunque no lo veía, que tenía una sonrisa extraña que parecía tan aliviada como preocupada. Frank escucharía con atención.
Y Jerry Lee y yo escuchamos con atención a Frank. Y cuando terminó describiendo la soleada mañana de domingo del 19 de Junio de 2016 y el vuelo colorido de la Sagrada Familia sobre el ensanche barcelonés, camino de un planeta llamado Gaudipiter, mientras Esmeralda ponía la mano sobre el hombro de un Frank convencido de su papel de héroe, nos echamos a reír los dos al unísono.
¿Una botella de vino blanco bien fría y unas buenas rebanadas de pan con sobreasada?
Propuse.
Y ambos dijeron que sí con la cabeza.
Si no queríais haberlo oído, no haberme preguntado.
El sol de la mañana seguía sin querer asomar del todo. Miré a mi izquierda, a mi derecha, y, por supuesto, ya se habían ido, ya habían vuelto al libro. Mientras encendía un cigarrillo y observaba las sombras húmedas del tiempo pasado sobre las piedras de la fachada, saqué el reproductor del bolsillo y le di al botón de stop. Busqué el nombre de Big Talk; elegí una canción cualquiera, y volví a guardarlo.
Sin mirar atrás una última vez, empecé a caminar con una extraña sonrisa que tardé en ser capaz de borrar, mitad aliviada, y, ya sabes, mitad preocupada. Antes de llegar a Casp, empezó a llover ligeramente, pero ya poco importaba. Al final, pensé, me va a acabar gustando Big Talk.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Cambiemos de pola



Que mañana vamos a la Azoka.
A ver si Sarri salió ya del bafle.
Si Porco Bravo colabora en un disco de homenaje a Jonny Cash...
¿por qué no?
Por qué no va a ser Ataque Escampe banda sonora de la fiesta del libro en euskera.
Todos lo saben: la cultura gallega invitada al jai alai que no le gusta a Fernando Aramburu. Y allí vamos nousotros.
¿Para qué vamos a hablar del amor?
Os cuento una historia: ayer fuimos al fútbol, nuestro fútbol de Tercera División. Frío frío frío frío y ningún gol. A falta de gol, contamos todos, cada uno de los insultos que dejan roncos a nuestros compañeros de tribuna, con sus venas hinchadas, con sus puños prietos, con su poesía becerril, en fin, mejor que el club de la comedia, comedidos, como somos, no pegamos en aquel conato de homenaje a la inteligencia dilapidada. Pero aún hay más. Hubo más. Porque como somos tontos, de nacimiento, de crecimiento y de defunción, después nos fuimos a ver otros noventa minutos de fútbol de tercera división, primera división, enlatada en televisión de pago, pagamos cuatro heinekens en la barra de un bar del barrio. Y aquí viene la historia: entre jubilados despistados, cuadrillas reconocidas y familias que dejaban, a pesar del frío, que los críos jugaran en el patio, dos gallegos borrachos se hacían los dueños del espectáculo. Borrachos a ciencia cierta y con noción de que el alcohol solo saca lo que ya estaba dentro. Borrachos cariñosos, que los hay, graciosos, que lo llevaban dentro, resueltos y aficionados del Athletic de Bilbao por devoción monetaria: un gol más y se llevaban una porra que con cada minuto que pasaba subía el fondo. ¡Porteiro, porteiro!, gritaba uno. El otro, incapaz de colocarse dentro del espacio-tiempo, celebraba goles anulados y goles contrarios sin darle tiempo a despreciar el disgusto. A falta de un gol, se quedaron. Y uno dijo de ellos: la felicidad gallega, siempre a falta de un paso. ¿Es una frase hecha? ¿Es poesía barata? ¿Es una gilipollez? Probablemente las tres, pero no se llevaron la porra.
Y mañana cambiamos de pola, nos vamos a la azoka, y si no suena en los bafles de Sarri que reverberarán en Durango, por lo menos que suene aquí:

Yo también soy un holograma


Y además plano.

A veces, me miro en el espejo y me veo lejano, como cuando mirabas espejos de colores, cristales trozeados en un tubo mágico. ¿Qué quieren decir estos? No lo sé, pero yo me he sentido últimamente como un holograma borroso de mi mismo. Así que me identifico con esta canción y con su aire de taberna llena de humo y jarras de cerveza medio vacías.

Por cierto, si Joe Plummer fuera futbolista, su currículum vitae sería de relumbrón: batería de Modest Mouse, The Shins, The Black Heart Procession, The Magic Magicians y Mister Heavenly. Supongo que solo Clarence Seedorf ha jugado en mejores equipos.

Yo también soy un holograma:

jueves, 1 de diciembre de 2011

¿Una crónica del concierto de The Sonics?

Más de un mes sin encerrarte en una sala oscura con gente sudorosa para que te revienten los tímpanos es mucho tiempo.

Por eso, ya el sábado cogimos con ansias los conciertos patrocinados por el ayuntamiento, aunque lo mejor estaba por llegar el martes, es decir, antes de ayer, cuando los Sonics visitaban la ciudad.

Lo del sábado fue rápido. Llegamos cuando Dabelyu terminaba su concierto, así que nos perdimos dos. Desde una esquina, asistimos al espectáculo porco y después aguantamos tres o cuatro canciones de Hamlet antes de bajar a comprar una porción de pizza y pillar camino hacia el downtown. De Dabelyu, poco puedo decir. De Hamlet, poco más. De Porco Bravo, podría decir algo más, pero hace calor en esta habitación y tengo ganas de terminar y bajar a fumar. En breve, diré que mi apreciación personal es que están más conjuntados que nunca, tienen más forma de grupo, las canciones suenan macizas, completas, Manu el Gallego se maneja sobre el escenario con una suficiencia mayúscula (a pesar de que se las tenga con el público) y que me van a tener que acabar pagando por dorarles tanto la píldora. O el píloro. Nota a pie de página, opinión muy personal: el grupo ha mejorado tanto, que podrían empezar a dosificar el uso de espectáculos secundarios. Hace tiempo que el espectáculo son las canciones y la música. Aún así, tampoco es que importe mucho: todo es rock y el rock lo es todo que decía no sé quién no sé dónde ni sé cuándo pero sé que le he puesto la tilde a todos los pronombres de interrogativo.

Digo.

Que luego llegó el martes.

Y había que currar. Directo desde la ciudad donde se hace la ley, recogí a la última estrella del celuloide en casa y nos fuimos a buscar al tercero en discordia que, con su larga cabellera, nos esperaba en eso que hemos dado por llamar el Koikili. Aparcamiento gratuito en los bajos de la sala, oh bella estampa la de la noche fría cerniéndose sobre los símbolos fálicos de hormigón, y al rincón de la comida rápida. En un costado del pasillo del ocio comprometido con el negocio, nos zampamos, entre los tres, una pizza barbacoa, una pizza napolitana y una ración de nachodoritos. Luego, cualquiera distinguía la culpabilidad de los ardores de estómago. Subimos al segundo piso, y una larga cola para que te timbraran la palma de la mano. Era el concierto de las hipotecas BBK. Dentro, pillamos sitio, charlamos con las estrellas locales, y cuando salen los Sonics, nos tomamos nuestro tiempo.

De verdad te lo digo, yo creo que lleva un tiempo. No es broma, hace tiempo que nos lavaron el cerebro y el rock and roll acabó por diseñarse como un asunto para tipos delgaduchos con aspecto angelical pero perturbado o traumatizado que apenas han superado la mayoría de edad. Encontrarse, de golpe, con cinco tíos a los que harías jugando a las cartas a las cuatro de la tarde en el bar de la esquina, te obliga a un proceso de asimilación inconsciente que lleva su tiempo. Al principio, todo te chirría, se ve raro, y tienes que aprovechar tu olvidadiza determinación para ahuyentar los prejuicios más exógenos (exógeno de ella, endógeno de ti, ¿sabes?) y dejarte llevar por la liberación mística y espiritual de la música en estado puro, que suena todo a burda palabrería presuntuosa, pero yo creo que es algo así si lo lees obviando mi ombliguismo.

El concierto fue corto, aunque no como para sentirse atracado. Quizás si en el bis. Pero mereció la pena. No voy a usar sus nombres de pila, me limitaré a nombrar sus funciones instrumentales, porque tendría que mirarlo en la wikipedia y sigue haciendo calor y sigo con ganas de fumarme un cigarrillo. El guitarrista se marcó algunos solos que demuestran que la agilidad en las manos tarda en perderse si es que se pierde. Las voces del teclados y del bajista (con quien jugamos a los parecidos razonables demostrando nuestra falta de humor) dejaron sensaciones parecidas y ganas de abusar de la manida frase de ya me gustaría a mí a su edad... Empezaron fuerte, fuertísimo, se dejaron llevar con la inercia de tantos años de profesionalidad y acabaron con poco pero por mucho. No me pidas mucho más. Te diré una cosa. Durante todo el concierto, me dolió la espalda y bostecé por la falta de sueño, pero no dejaba de preguntarme:

a) ¿Qué les llevará a estos tíos a venirse hasta este pueblo para tocar en directo después de tantos años tocando?

b) ¿Cómo hubiera sido verlos en directo en los años 60 o 70?

c) ¿Por qué me habré puesto hoy estas putas botas?

Luego, durante unos instantes, sin dejar de disfrutar de las partes instrumentales, me aprovechaba de ellas para jugar a recopilar mentalmente todos los grupos veteranos que he visto en directo: The Who, Edwyn Collins, Sex Pistols, The Godfathers, The Go-Betweens, Chuck Berry, Brian Wilson, lo que queda de The Doors, Morrissey y Nick Cave que igual se enfadan si les preocupara algo leer esta lista... De todos ellos, los más patéticos fueron los Sex Pistols, el mejor Edwyn Collins... Pero estaba en el concierto de The Sonics, así que me dejaba de imaginarme historias, y volví al concierto.

¿Esto es una crónica?

Es lo que sea.

Pero ahora sí, me voy de aquí que tengo las mejillas rojas y me apetece fumarme un cigarrillo. Punto.