lunes, 25 de junio de 2012

The Alvin Brothers



Esto no va de bandos, pero siempre fui más de Dave que de Phil, de qué cantaban que de cómo lo cantaban. La carrera en solitario del hermano pequeño ha dejado un buen puñado de canciones que darían para una cojonuda antología de cuentos cortos. Me enteré de que The Blasters visitaban la península, pero hoy me he enterado de que la gira se ha suspendido porque Phil sufrió un grave percance tras su concierto en Valencia. El hermano pequeño, Dave, que no giraba con ellos (ya solo toca con ellos en contadas ocasiones) se ha apresurado a desmentir que su hermano haya sufrido un ataque al corazón. Al parecer, Phil tuvo problemas para respirar después del concierto y tuvieron que practicarle una traqueotomía que no ha afectado a sus cuerdas vocales. Según anuncia Dave, su hermano se recupera favorablemente. Buenas noticias para los aficionados a The Blasters, entre los que mi incluyo, y para celebrarlo, elijo una canción que de Little Willie John que hace no mucho colgó el propio Dave Alvin en su facebook (dios, cómo me estoy modernizando) para justificar que su hermano versioneaba mejor esta canción que Jack White. Y, que me perdone el de Detroit, pero aquí coincido con Alvin. Cada uno que elija, eso sí, y que Phil no deje de mejorar. 



Enredando en el yutuf



Antes que Wilco fue Uncle Tupelo y antes que Uncle Tupelo fue Jason and The Scorchers. Y Jason and The Scorchers aún siguen siendo. No sé si el cowpunk fue algo o algo antes que algo. Si primero fue el cowpunk y luego el alt.country y ahora podemos llamarlo a todo Americana. No sé qué fue del cowpunk pero el concepto en sí mismo tiene algo de actual y subversivo incluso hoy en día. Punkies con stenson, cowboys con cresta. Cojonudo. Música country mezclada con música punk. Hardcow o farmcore. Hacer kalimotxo con bourbon. Juntar a Merle Haggard con Keith Morris, a Richard Hell con Hank Williams, Emmylou Harris y Tom Verlaine marcándose un dueto. Aquí lo hizo Kiko Veneno, allí lo hizo Gram Parsons con el rock and roll. ¿Te podrías imaginar a Josu Expósito con la boina calada y albarcas? Pues no, pero ¿Aterkings era algo así como punk rural con euskolabel? Igual no, no lo sé, pero Jason Ringenberg sí que vive en una granja con sus animales y todo y vestía su stenson y sus cowboy boots y si no sabes mucho más hasta puedes compararlo con Garth Brooks. Y ahora van y me parten la cara. Pero yo voy y cuelgo su versión de Bob Dylan y su otro gran éxito y todos en paz. No sé si habrá una ocasión, pero si la tienes, no la desaproveches, verlos en directo merece la pena. Te lo digo yo que no lo he hecho.



jueves, 21 de junio de 2012

El día de la no-música

Falta menos de media hora para que celebremos el día de la no-música. ¿Por qué cantamos cuando celebramos nuestros cumpleaños? Yo, mañana, como ayer, como todos los días que faltan y los que ya han pasado, voy a celebrar con ganas el día de la no-música. El de hoy, 21 de Junio, se me ha olvidado celebrarlo, qué desfachatez, es de mala educación, muy, muy mala educación, ¿no?

lunes, 18 de junio de 2012

Los hornos mohosos y los ardientes melocotones

Excepto porque una vez vi en directo a Kimya Dawson y después iba diciendo que había visto en concierto a la tía de The Fiery Furnaces. Y no era así, claro. La tía de The Fiery Furnaces se llama Eleanor Friedberger y su hermano Matthew que es con quien forma el grupo. Los otros, los de los melocotones, son Kimya Dawson, ya sabes, la tía cuyo merchandising es de lo más alternativo, y el Adam Green que le dedicó una canción a Jessica Simpson. 
Todo esto porque hoy he estado escuchando el disco en solitario de Friedberger y ha habido una canción que me ha gustado y he dicho vamos a ver de dónde viene esto y de Roma he pasado a Santiago sin hacer trasbordo. Qué coñazo: si a Proust le pasaba con una magdalena, lo mío es un bizcocho bien bañado en cointreau. 
Pero mira tú por dónde, de todos esos nombres, la única que censuro es a la Jessi. De los demás, cuelgo canciones y así me hago una playlist de música alternativa americana, casi más alternativa que americana. Las canciones son las que le gustan a moi, así que hay libertad para juzgarme de manera mu cruel.





domingo, 17 de junio de 2012

Enséñame las tetes!



Hubo más, que no solo de porco vive el hombre, aunque se viva mejor.

Empieza aquí un relato costumbrista de un día en la vida de un festivalero vulgar y dormido. Porque las cosas como son, dormido estuve desde el principio. Me levanté a las 5:30 de la mañana porque tengo investigado el flujo de coches en el aparcamiento contiguo a mi lugar de trabajo (sí, por cierto, trabajo en la GrinKapital) y sabía que si no iba antes, me quedaba sin plaza. Encima, cuando llegué, era tan temprano que aún no habían abierto la cafetería. Tuve que sobrevivir media hora sin mi chute vital de cafeína. Medianías de la tragedia humana, lo sé. Aún así, sobreviví a esa media hora y al resto de un día que pasó con una lentitud tediosa. A eso de las cinco de la tarde recibí visita y todo empezó a acelerarse. Dejamos los bártulos en mi coche bien aparcado y, a paso lento, al cobijo de las mansiones burguesas que terminan junto a la oficina de Patxi López (el otro Patxi López, del que no volveré a hablar en esta entrada), caminamos bajo el sol como Gregory Peck y Jennifer Jones. Al llegar a la rotonda de Mendizorroza, se sentía el ambiente en barbecho. Ahí vi yo entrenar a Velimir Perasovic, quise decirle, pero en lugar de eso, hablamos del tiempo.

Al ver la cola, recogimos nuestras invitaciones (una experiencia vital como otra cualquiera, aunque fuera la primera vez) y nos sentamos en el verde a ver como la subcultura se transforma en coloridos códigos de vestimenta ritual. Aburridos, nos unimos a la fila justo a la altura del garito de los chavales de Laminados Arregui que, ya de madrugada, tendrían su merecida porción de protagonismo. Una vez dentro, seguimos los pasos tal y como vienen en el manual: cambiar dinero por fichas para apostar a la ruleta, buscar la barra para refrescarte con una cerveza, dar una vuelta para ver que nada ha cambiado y todo sigue en su sitio, y, después de hacer todo esto, ya puedes empezar.

De hecho, Si Cranstoun ya había empezado. El de Londres ya estaba subido al escenario. Nosotros lo llamamos el escenario grande, pero tiene nombre. Y el menos grande, como llamamos al otro, también tiene nombre. Y el pequeño, lo mismo. Los tres han sido bautizados con un nombre. Algo de lo que no me había enterado. Los tres llevan nombres de músicos fallecidos este año: el de uno de los mejores baterías de la historia, el de uno de los mejores falsetes de la historia y el de uno de los mejores raperos de la historia. Para nosotros, siguen siendo el grande, el menos grande y el pequeño.

Si Cranstoun sin su hermano ha cambiado el ska por el r&b. Elegantemente vestidos, sección de viento, voz de conservatorio y la gente con ganas de bailar. En lugar de bailar doo-wop, nos fuimos para las tiendas. Mientras ella miraba camisetas, yo repasaba los libros de Anti-. Nos quedamos revoloteando por el escenario pequeño, esperando a ver en directo a Dr. Maha’s Miracle Tonic.

Al entrar al festival, ya nos habíamos encontrado con el otro Patxi López, el que en lugar de oficina, tiene un bar, el que en lugar de recitar a Kirmen Uribe, toca la batería. Nos animó a que fuéramos a verles, pero ya lo teníamos decidido. Los Maha son ya una institución en el ambiente musical del botxo, pero la llegada de John Bolduan para tocar el banjo les ha animado a darle un giro a su propuesta y apuntarse a una revisión de la música de raíces americana. Con acompañamiento teatral y todo, se montan un espectáculo en el que se visten para la ocasión, aunque la violinista parece más tirolesa que tenesiana (no es una crítica, es un comentario chorra, más bien). Los Maha van de los solos de banjo a los de violín recorriendo el medioeste para vender un tónico milagroso que, si es que se lo han tomado, parece que sirve para hacer buena música. No es cuestión de barrer para casa, pero fueron de lo mejor de nuestro jueves festivalero.

Reconfortados, nos dimos media vuelta y volvimos al principio. Ya no estaba Cranstoun porque hacía ya unos minutos que habían empezado los Blue Öyster Cult y robaron público a los vendedores del tónico milagroso. Poco tiempo les dedicamos a los de Eric Bloom y acabamos por sentarnos casi al fondo, justo cuando sonaba el “Don’t Fear the Reaper” y, a la parca, no, pero al cansancio ya estábamos empezando a temerle.

Arrastrando los pasos, nos pasamos por el otro (a partir de aquí los escenarios serán éste y el otro, no me voy a volver loco) para ver de lejos y sin mucha paciencia a un Israel Nash Gripka que ya parecía chirriar en el festival hasta nominalmente. Su propuesta folky con algún arrebato rockero de factura clásica (cómo domino la terminología, amén) sirvió de descanso para muchos, aunque, como siempre, fanáticos en primera fila haber ya hubo. Le dejamos a medias y nos marchamos para ver a Twisted Sister, uno de los grupos más esperados de la noche, que, a nosotros, nos dejó igual que llegamos.

Sonaron contundentes y eficaces y le sacaron brillo al librillo de normas del género que practican. Quizás por eso, a nosotros, nos pasaron desapercibidos, pero, como hay que tener perspectiva, me fiaré de lo que dijeron los expertos, y se les puede poner buena nota. Nos sacaron el hambre, eso sí, quizás por tanta lengua al aire, y nos piramos a que nos engañaran con un kebab capaz de hacerte adelgazar. Nos quedamos en la ¿terraza? un rato, recuperando fuerzas para ponernos de pie y bajar a ver a Graveyard, que no sonaron mal. Con sus pintas de heavies psicodélicos, los suecos rozaron la gran fumada pero los abandonamos para apuntarnos a la gran mayoría y volver a subir la cuesta para ver a Status Quo, cómo no.

Bien, digo yo que bien. Un ejercicio muy digno y muy profesional, un sonido claro y alto, una puesta muy formal y uno detrás de otros los éxitos que en otros tiempos los convirtieron en lo que ahora son. El chiste malo llegó cuando me tocó turno para beber del katxi y le dije que aún tenían un polvo y todo. Con una sola mirada, me rebozó la gracia. El bis con las dos que se sabe todo el mundo lo vimos desde un costado, apostados ya para bajar a por más metal.

Y allí estaban los Steel Panther que no dieron nada que no se esperara. Que si no te gustan, cansan. Puede. Que verlos sentados desde el fondo lo desvirtúa. Seguro. Que son el tipo de grupo del que acabas hablando de las veces que han dicho pubis, de sus peticiones de tetas y de las tías que aceptan, más que de las canciones que tocaron. Pues también. La verdad es que no me acuerdo ni de cómo terminaron porque nos marchamos a ver a Pentagram, pero solo por decir que los habíamos visto. Media vuelta, al comedor al aire libre, un bocata para compartir y empezamos a calentar para el momento subrayado.

Ya sabes, aquí hay un salto en el tiempo. Un fundido en negro: lees la entrada anterior si quieres. Y cuando termina la entrada anterior, nos vuelves a ver subiendo, sin mucha fe, al “otro” escenario para ver a Dropkick Murphys un puñado de canciones, con versión de AC/DC incluida. La gente parecía estar pasándoselo de puta madre. ¿Tantos irlandeses o la gente es muy buena haciendo que tararean las canciones?

Ya enfilando el camino de salida, nos encontramos con algún componente porco y familia. Se alarga la despedida, pero sucede, que hay ganas de cerrar el día. Camino de vuelta, a paso lento, hasta mi plaza lograda de madrugada. Tras más de 19 horas en donde se hace la ley, cogimos el coche y da gusto: la ciudad vacía, las calles baldeadas, los semáforos en ámbar. Hasta nos paramos por Ibaiondo para ver las rosas blancas, y si esto te parece una mariconada, qué quieres, es lo que hay, ya me he puesto en evidencia con lo de Twisted Sister.

Ayer siguió la marcha y yo me la perdí. No he leído las crónicas, aunque he visto a Ozzy Osbourne bastante decrépito en la tele. Me hubiera gustado ver por fin a Willis Drummond en directo, pero habrá que seguir esperando. Y lo mejor, en mi opinión, venía hoy (ayer, sábado, que a este paso publico la entrada durante el BBK Live). No lo veré, pero así queda pendiente para verlos por separado: más conciertos, más emociones. M Ward, My Morning Jacket, The Brian Jonestown Massacre, Sallie Ford y Lynyrd Skynyrd… Ya se ve de qué pie cojeo, pero con todos esos, habría disfrutado a lo porco hasta de The Darkness. Y aún quedaban más cosas: Lee Fields, Frank Turner, Charles Bradley… Casi nada, pero yo en casa, todo para la próxima. Lo único bueno es que cené un sándwich vegetal con más calorías que el kebab del azkena.

¡Cuernos y hasta la próxima!

viernes, 15 de junio de 2012

AzkenEaN 2012



Porco Bravo nació en el Azkena, grita Manu Gallego. Y van a cerrarlo en unos minutos. Por fin. Unos metros más arriba, cientos de personas templan gaitas mientras Ken Casey se arrima al público. Técnicamente, no lo cierran, pero, probablemente, más que un festival, acaban de cerrar un círculo.

¿A quién le importa el círculo?

Yo sé dibujar la o con un canuto. Me enseñó mi padre. Aunque lo que yo entendía por canuto y cómo hacía las oes con él, no coincidía con lo que me enseñó. ¿Esa o de humo en el vacío vale como círculo? A mí me importa el círculo.

Un círculo flexible, sin centro, sin puntos equidistantes. Un círculo de pogo. El pogo como lugar geométrico. Cuando se termina, no queda nada: vasos de plástico por el suelo, carcasas, confeti, las huellas de una experiencia que aligera la gravedad de tu propio peso.

Durante una hora, el tío del sombrero de copa se creyó Juan Tamariz, el descamisado de la muñequera de pinchos, Damian Abraham, el animoso guitarrista de globos hinchados, Joe Satriani. Durante una hora, el feo fue guapo, el bajo fue alto, el triste, feliz. Laminados Arregui volvió a abrir. Más de trescientas familias, a sonreír. Todos vivimos a lo porco, porque se vive mejor. Después, la bengalita y a tomar por culo todos para casa. El pogo escampa, el viento amaina, se apagan las luces y vuelve a pesarte la gravedad.

Si eso es un círculo, yo me meto dentro. Si hay que hacer la ola, yo pongo la o, la hago con mi canuto.

Creo que fue a Jon Spencer a quien le oí decir que Lady Gaga era mucho más rock que otros que seguían el patrón. Entendí que Spencer, si fue él, hablaba de la transgresión como elemento fundamental del rock. Ser subversivo no es solo hacerte un traje con filetes de ternera, digo yo, pero también. No consiste en escribir canciones anunciando la muerte del Rey, mejor apuntas más alto, y anuncias la de dios. El rock necesita una actitud que no tiene definición exacta. El rock necesita fuegos de artificio y stage diving y lenguas bífidas y contoneos de cadera y proclamas inflamadas y saltos gimnásticos. Pero también existe el rock sin eso; y con todo eso, también hay quien no puede hacer rock aunque lo intente. Porque el rock es música, y música son canciones, y si no tienes canciones no tienes música ni rock. El rock es un frontman con más agilidad que Nadia Comaneci, con más voz (pero distinta, muy distinta) que Susan Boyle, con más tablas que Sara Baras (lo de ésta son tablaos, pero quería compararle con tres mujeres para testar su masculinidad, ¿¡estás cachondo!?); dos guitarras de peso (no lo digo con ironía, la ironía ya la he consumido con las mujeres que he elegido para la comparación anterior) y dedos más rápidos que Bob Munden; un bajista erguido y un batería escondido que tocan como trabajan los Soprano, que parezca un accidente, si no los sientes es porque todo va bien.

Por eso, Porco Bravo puede permitirse los fuegos artificiales (aunque se los paguen de sus bolsillos), y los cánticos futboleros, y las coreografías iguánicas, y las cabezas disecadas, y las bengalas, las llamas, los slams… Se lo pueden permitir porque todo eso solo suma, no resta; no vale, solo añade valor; lo que realmente vale está abajo, detrás de todo eso: dos gotas de base rítmica, una pizca de riffs y remueves la melodía. Después, si quieres, le pones la rodaja de naranja y la sombrilla de papel y te queda un cocktail perfecto; pero, sin la mezcla, solo tienes una copa de cristal vacío con una sombrilla que huele al almacén de una pirotecnia.

A pesar de las botas de punta y las camisetas negras y las diferencias de masa corporal, Porco Bravo evoca los tiempos en los que Josu Distorsión se calaba la chupa en gasolina y corría en llamas por encima de un camión en el parque de Los Hermanos, los tiempos en los que la peña dibujaba oes con los canutos en el búnker, los tiempos en los que Parabellum hablaba de “rock barakaldés suburbano”. Ellos tienen más de Iggy Pop, AC/DC o Turbonegro, pero vienen de ahí. Aunque no les importe ni tenga importancia, aunque nunca hayan estado ahí ni falta que les haga, aunque hable en chino o en mandarín, PB vienen de la Peña Peñarol, de la ZEN, de la colección de puertas plegables de Isidoro, como vinimos todos aunque naciéramos tarde. Quizás las calles ahora sean más anchas, las zonas más verdes, la policía menos gris, pero el instinto animal sigue respondiendo a los mismos impulsos, los donantes de cerebro medran, y Porco Bravo, probablemente, sean todo lo que queda de aquello, un alumno aventajado, un nuevo capítulo, el único grupo de todo el festival que tuvo los pies en el suelo, que estuvo más abajo que encima del escenario.

El rock también es eso, un círculo que salva el metro y medio que protege la seguridad del festival. Un círculo que se expande más de lo que se cierra, que abarca más que enmarca. Un canuto enorme que dibuja la única vocal en una palabra que ellos personifican mejor que nadie: rOck.

Si a lo porco se vive mejor, y nos damos cuenta ahora, es porque se pueden perder finales sin fichar extranjeros, y ellos ganaron ayer una, a lo grande, 4-0, y forjando el hierro, gritando alirón donde otros escriben all iron.

Si lo dice Robertez, yo me callo, y asiento. ¡Es lo que hay!

jueves, 14 de junio de 2012

De Gigatron a Steel Panther... y tiro porque me toca

Esta noche hay festi... y mañana maitines. Ya estoy en Vitoria... Gasteiz. Donde se hace la leí, ya sabes. Estoy haciendo que trabajo, pero luego a la tarde, me calzo el disfraz festivalero (que no tengo, es solo una forma de hablar, a pesar de que ya ayer un periódico digital daba consejos para ir guapo y guapa a los festis y festas) y me voy a la campa a escuchar heavy metal y rock and roll. Del bueno, digo yo. Voy sin aspiraciones. Sin nombres subrayados. Solo uno. A los demás, ni había considerado verlos, pero, al final, de rebote y gracias al buen hacer de uno que hoy se subirá al escenario, gracias a él, le veré desde abajo. A él y a otros que, como decía, no había pensado ir a ver: desde Status Quo hasta Dropkick Murphys pasando por la nueva aventura de Los Maha, que sí pasaré a verlos, y poco más. Poco más que Steel Panther. Me chisporretean los dedos, sobre todo el índice y el meñique, estoy entrenando los cuernos. Steel Panther! Toca parodiar el glam rock, comer pollas imaginarias, triángulos voladores dibujados con tus dedos, poner cuernos, mover la pelambrera (yo, caballito blanco), elegir las mallas más feas, invocar a Axl Rose... Así, de golpe y porrazo, he viajado la porra de años hasta un lejano fin de semana en el que cogimos el tren de cercanías para acercarnos a la Iglesia de La Merced y ver en directo a Charly Glamour y el resto de los Gigatron. Fue el primer concierto de pago para D. D se lo pasó muy bien. Los demás también. Hicimos cuernos, sacudimos cabelleras que empezaban a desaparecer. Más o menos lo que haré esta noche con los Steel Panther. Con los Dropkick Murphys no pienso ponerme a dar patadas ni a templar gaitas. Status Quo! Por dios! Allí estaré. Hoy toca festi y después...
Después será un antes y un después, probablemente. Un antes y un después en la carrera musical de los Porco Bravo. No es por meterles presión que se la sudará tanto como sudarán hoy encima del escenario, pero ése es el nombre que tengo subrayado y ellos cerrarán el festi con más fanfarria pero menos postura que Charly Glamour o Michael Starr. Con más chicha y menos limoná, que diría aquel si supiera de qué estamos hablando. 
Dee Snider, Ralph Saenz, Francis Rossi, Ken Casey, Eric Bloom, Bobby Liebling y... Manu el Gallego. Esto va hoy de frontmans o frontmen, como quieras. ¿Quién ganará? Yo tengo mi apuesta, pero no me dejan hacerla en betandwin.com, así que me conformaré con un par de cañas. ¿Apuestas?