sábado, 25 de octubre de 2014

Pace Mineon



Lo del título es un chiste malo de cojones, que, además, solo pillarán los freakies del baloncesto a quienes, además, les guste la música punk, que es ya la perdición.
Pace Mannion fue un alero de Salt Lake City, Utah, con carrera en Italia en los años noventa, y Satan's Mineons es la banda de Nottingham, digo yo, a razón de los notxinganflores que he oído entre el público, que he visto esta noche en directo. De ahí el título de esta entrada. De ahí mi fama.
Los Satan's Mineons no estaban en el cartel al principio, pero entraron por sorpresa para substituir a Las Sexpeares, y... ¡sorpresa, sorpresa!, además de un programa horroroso de la televisión folclórica, ése es el estado mental en el que nos han dejado: sorprendidos.
¿Cómo definirlos?
He ahí el quid de la cuestión.
Dijo Cicerón, llevándose la mano a la barbilla:
E ai el kwid de la question.
Los Satan's Mineons, si me dejas que aproveche que estoy escribiendo esto a las 0:45 de la noche con algo de resaca y mañana he quedado a las 7:45 para cumplir con seriedad, son como cuando viajas a París de viaje de estudios y decides levantarte una mañana antes de que lo hagan tus colegas para salir del hotel a darte una vuelta y echarte un fiti. Y estás deambulando por la Rue del Percebe y acabas en una plazuelita (de callos) de esas tan molonas en Montmartre o como quiera que se escriba, con adoquines y flores de colores en los balcones y te fijas en una de esas cafeterías con terraza de sillas de forja donde se sienta un apuesto veinteañero parisino con cara de haber echado doscientos polvos más que tú pero que además ha tenido tiempo de leer a Marcel Proust y hasta de colegir las bondades del alcohol etílico por vena. Y te fijas en que está allí sentado leyéndose un libro y comiéndose un cruasán con aire de que es un lunes como cualquier otro pero como posando, al mismo tiempo, para un anuncio de Jarolina Jerrera.
Y tú querrías ser como él pero sin parecer un majadero imbécil. 
Bueno, pues los Satan's Mineons son así, pero como si el tío en lugar de ser parisino fuera un tricky tree sin estudios ni falta que le hacen, de gaupasa, con guasa, y que está leyendo el Ulysses de Joyce, porque lo entiende, encima, mientras se desayuna una tortilla de patata deconstruida por Ferrá(n) Adriá(n).
¿Tiene sentido?
Pues lo dicho.
Dijo Esquilo, echándose una chaquetilla de punto por encima de los hombros. 
Pué, ea, lodixo. 
¿Cómo puede un grupo empezar una canción que parece que va a hacer una versión de Kasabian o de The Kooks, si me apuras, y terminar con tal arrebato de ritmo deathmetálico habiéndose dejado por el camino cientos de posibilidades armónicas, riffs blueseros, guiños a Johnny Cash, Q And Not U, The Pretenders, Pearl Jam o Muse? ¿Cómo puede una canción tener tantos atajos laberínticos, desplegarse tantas veces, transformarse, derrumbarse y volverse a levantar sin terminar nunca, que parece que no va a llegar nunca la coda, una coda que parece más un brugal-coda que otra cosa?
Los Satan's Mineons son un bajista, un guitarrista, una chica que canta con un micrófono de jazz, un batería y punto. No hay muchos más conceptos con los que categorizarlos. El bajista retumba, el guitarrista desvaría, la chica declama al cielo y el batería consigue que su instrumento se parezca a la acepción que toma el término cuando estamos en guerra. Había veces que le veías aporrear los platos como si estuviera intentando leer el mapa de la batalla. No intentes buscarles definición, ni categoría, ni influencias. Al menos, ésa es la impresión que me ha quedado a mí. Y a Esquilo y a Cicerón.
Eso sí.
Por muy caótica e indefinible que fuera, la sensación ha sido buena. Quizás sean la música del futuro: la del pasado, pero con un presente incómodo. Lo metes todo en la Túrmix y le das al on. No lo sé. Lo que sé es que esa incómoda sensación de desasosiego que te creaba el sentir cómo cada desarrollo armónico o melódico terminaba en un callejón sin salida donde estaban, o bien celebrando una bacanal, o bien evitando un crimen, era más agradable que desagrable. Más excitante que fatigoso.
Una auténtica experiencia.
Una más. 
Un domingo más en Montmartre, o como quiera que se escriba. 
Tarde apacible, unos veinte-treinta espectadores, techo despejado con ligeras rachas de aire fresco provinientes de los ventiladores del norte. 
Y, como siempre, todo gracias al Tubo Rock Music Club, o como quieras llamarlo.
Y ahora me piro al sobre que son la 1:07 y lo que no ha cambiado para nada es la hora en la que os dije que tengo que levantarme.

sábado, 18 de octubre de 2014

Plumbum plumba plumbi plumborum



Lo siento Brutus, tío, pero se me ha olvidado todo lo que me dijiste. Sé que hablaste de El Palomar y que después me contaste algo de Villaconejos o sobre el vinagre de Módena, no sé. Ya te lo dije, se me iba a olvidar. Me pasé toda la tarde intentando que lo que escribió Jacques Derrida en 1967 tuviera sentido para gente que en 2014 puede que no le encuentre sentido ni a seguir leyendo libros. Después de hablar de la batalla de significados, la polisemia y del sentido alegórico como si realmente yo fuera capaz de entenderlo, llegar al Tubo, saludar al bigotudo y al rizoso, cogerte una esquina y pegarle el primer trago a la cerveza hace que cualquier significante pierda su significado y yo me crea capaz de entender Of Grammatology y hasta sea capaz de relacionarlo con el concierto de Los Plomos, que no.
Pero, eso sí, no me ayudó a que recordara lo que me contó Brutus. Y estaba bien, porque me hubiera venido de pm para explicar un poco quiénes son Los Plomos y por qué estaban ayer entre nosotros. Eso es lo que debería hacer o debería haber hecho, porque, por supuesto, no lo voy a hacer ni lo he hecho, lo que hago, en su lugar, es poneros una larga lista sin sentido alguno de los grupos o bandas que a mí me vinieron a la cabeza mientras estos tocaban. Por supuesto, estaba viajando en el tiempo, acercándome al que está ocurriendo ahora, y pretendiendo tomar mentalmente notas que después pudiera usar para escribir esto. Pero igual que pasó con lo que me contó Álvaro, las notas también se borraron y solo se quedaron grabados nombres caprichosos y sin orden: 12Twelve, Black Lips, Eskorbuto, The Waterboys, Gogol Bordello, El Guincho, el redoble y el fandango extremeño, Sex Pistols, Pony Bravo, Ornamento y Delito, Velvet Underground, Las Vulpess, Decibelios, Sonics, Wau y los Arrrrghs... Baaaaag. Qué soberana retahíla de asociaciones vagas y sin fundamento. 
Es lo que hay. Hay más, pero no merece la pena. Merecen la pena Los Plomos, y les habrán hecho mil veces el chiste o se lo harán, cuando tengan titulares en el Marca o en el Hola, que los tendrán, pero a mí no me los fundieron, llegué con ellos fundidos, y tiene sorna que tuvieran que ir al chino a comprarse un cable, pero funcionó, y lo que consiguieron fue que mis plomos se activaran; funcionaron también luego sobre el escenario, el cable que compraron y la música que hicieron, los dos; los tres, hasta su sentido del humor y los comentarios mordaces sobre la cultura popular y la actualidad política. Todo funcionó: Spotorno funcionó, Ana Mato funcionó, Gracita Morales funcionó. Todo. 
Estaban los pobres tan apretados en el escenario que parecían los arroces percusivos que se meten dentro de las maracas, pero si los sacudías sonaban que parecía que Machín revivía en su sarcófago. El cantante no entraba y permanecía en la espesura del patio, como si fuera la vesícula biliar o más bien Sandra Bullock en Gravity y en 4D. Suenan absolutamente desquiciados, pero porque los quicios son gominolas que todo lo hacen dulce y salao. Con batería de pie y teclista arrinconada, el saxofonista toma el mando y el guitarrista suena como cuando Jack Torrance intenta abrir la puerta a machetazos. Letras sobre críos que se masturban escuchando la voz aterciopelada de Bruce Dickinson, sobre chicas que tienen AIDS pero no VHS y sobre no sé cuántas cosas más que si ocurren en Bilbao debe ser porque los efluvios de la ría son más alucinógenos que la mescalina. Todas ellas cantadas por un tío con buena planta y lucida barba que sabe desgañitarse para que te hierva la sangre y te den ganas de ulularle a la luna. Punk del de garaje con un toque blues y a veces hasta folclórico que funciona porque se nota que la fiebre que les mueve la saben transformar en genio y rasmia.
Vamos, que no recuerdo lo que me dijo Brutus, sé que Zebu me repitió que lo dejara, también que tiene razón, igual que la tiene Nuri con su lucha fotográfica, y que Los Plomos prometen más de lo que cuesta la factura cuando se te queman los de casa y llamas al chispas. Y eso es mucho decir. Es mucho prometer. Pero pueden hacerlo, y lo hacen, y yo creo que a la media centena de personas que nos reunimos ayer en el Tubo para confirmar un sold out prometedor también, nos convencieron de ello. 
Brutus, la próxima vez llevo un bloc de notas, yo también prometo. Prometo, además, que la próxima vez que vuelva a ver a Los Plomos hablo de su música y no de gilipolleces. Prometido queda.

lunes, 13 de octubre de 2014

Turbobravo



Podía haber sido Porconegro, Turboporco, Negroporco, Porcoturbo. Pero han elegido Turbobravo, que yo creo que es la elección más afortunada. Aunque, probablemente, lo más afortunado es que los de Oslo han elegido a los de Barakaldo para venirse de gira. O que quién sea ha decidido juntarlos en pecado para que se vayan de viaje de novios por cuatro ciudades que nos darán la oportunidad de disfrutar de la conexión noruegovasca. 
Lástima que no pasen por la ría para sacarse fotos en Olabeaga, pero sí lo harán, en cuatro días infinitos (del 11 al 14 de Diciembre, sin parar), por otros lugares cercanos, empezando en la Sala Penélope de Madrid y terminando en el Razzmatazz de Barcelona. Por el medio, Albéniz en Gijón y Jimmy Jazz en Vitoria-Gasteiz.  
Happy Tom, Duke of Nothing, Euroboy, Tommy Manboy, Txelu, El Gallego, Puro d'Oliva, Asier, Pulpo... Casi nada en un solo escenario. Quién quiera que levante la mano y que huela a porconegro por todo el turbobravo. 
¡Cuernos y chupas vaqueras!

lunes, 6 de octubre de 2014

Sugerencias académicas y menos académicas



Pues bueno, si os interesa la música, entendida como no solo alguien que canta y otro que baila, si no como una expresión cultural que comporta (sí, comporta) aspectos que superan lo puramente musical, ahí que te va una propuesta. 
Desde este miércoles 8 de Octubre hasta el viernes día 10, en Vitoria-Gasteiz se celebra el III Congreso Internacional The American Literary West, organizado por el grupo de investigación REWEST de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea. Además de hablar de literatura, cómics, películas, poesía... también habrá un hueco para la música popular. En el programa, encontrarás ponencias del cantautor balear y profesor asociado de la Universidad de les Illes Balears, Toni Monserrat, que hablará sobre la conexión entre Bruce Springsteen y John Steinbeck en The Ghost of Tom Joad; otra de Monika Madinabeitia, de la HUHEZI de Mondragon Unibertsitatea, en la que hablará sobre la música de la diáspora vasca en los Estados Unidos; un pormenorizado estudio sobre la poesía y la obra musical del cantautor y poeta de North Dakota Rick Watson a cargo de su compañero y compatriota Scott Sigel, de la Minot State University; o, también, la charla de Ángel Chaparro Sainz, de la UPV-EHU, quien, bajo el título de "Writing about Music, Rewriting the West", hablará sobre algunos de los grupos que alcanzaron relevancia nacional al cobijo de la publicación No Depression y de su relación con el Oeste Americano. Por cierto, entre los ponentes también se encontrará Juan Ignacio Guijarro quien, en esta ocasión, hablará sobre el dramaturgo nativo-americano William S. Yellow Robe Jr, pero debe aparecer en este repaso porque siempre conviene recordar la reciente publicación de su muy recomendable libro Fruta Extraña: Casi un siglo de poesía española del jazz.
Todos ellos acompañarán el gran momento musical de este congreso internacional, la plenaria del cantante de Richmond Fontaine y guitarrista en The Delines, Willy Vlautin. El escritor de Reno hablará sobre su experiencia literaria (cuatro novelas ya que recomendaría leer a todo el mundo) y musical en relación con el espacio geográfico y cultural en el que ha crecido como persona, músico y escritor. Justo después de su lectura, que tendrá lugar el día 8 a partir de las 18:30 en el Aula Magna de la Facultad de Letras de la UPV-EHU en Vitoria-Gasteiz, tanto Willy Vlautin como Toni Monserrat compartirán escenario para hacer un repaso académico-musical de la cultura del Oeste Americano en clave desenchufada y con más cercanía que grandes recursos técnicos. 
Una buena oportunidad para reclamar la atención que la música popular solicita (sí, solicita) dentro de la academia y de los estudios culturales. Hoy en día son muchas las universidades y los investigadores que prestan la requerida atención a esta expresión cultural, pero nunca está de más. Hace cuatro años, en la segunda edición de este misma conferencia, los organizadores tuvieron a bien abrir el mismo con el concierto de Johnny Barber & The Rhythm Razors, que fue todo un éxito gracias a la buena promoción de la gente de Kultur Campus. Por ello, hoy el aplauso es para este grupo de investigadores que reconocen el valor y el interés que la música popular, el rock con minúsculas pero con un mayúsculo beneficio, tiene en la sociedad y en la cultura. 
Ya, de paso, puedes cerrar esta semana de música asistiendo al concierto acústico que Toni Monserrat ofrecerá en Power Record Bilbao el mismo viernes día 10 en el que se clausura el congreso. Y si no tienes suficiente, después te coges el metro y marchas hasta Barakaldo para ver a Viva Bazooka, quienes, precisamente, son de Vitoria-Gasteiz, pero estrenarán aquí el repertorio de conciertos que el templo de la música alternativa barakaldesa, El Tubo, prepara para el mes de octubre. Con el mismo arrojo que siempre les ha caracterizado, los baterías de la hostelería nos anuncian que desde este viernes hasta el último del mes, Viva Bazooka, Los Plomos, Las Sexpeares y The Longboards amenizarán las tristes, plomizas y rectilíneas tardes de ocio y esparcimiento de nuestra otrora villa activa y excitante. 
Y creo que, con esto, puedo dar la entrada por terminada y casi que el día. Empezamos en la facultad de letras y terminamos en la del punk. Un círculo imperfecto pero más estimulante que el lingüístico de Praga, digo yo, vete tú a saber, igual el Roman Jakobson se montaba allí unos guateques que no veas...