martes, 24 de marzo de 2015

Lera y Vera



Ha pasado mucho tiempo desde que escribí la última entrada en este blog. No creo que para nadie haya sido una pérdida irreparable, sin embargo. Esta mañana ojeaba el blog de otra persona. En la columna de la derecha, mencionaba los blogs de música que consideraba recomendables. No sé cuántos había en la lista, pero parecía interminable.
Por supuesto, éste no estaba.
No está y ni tan siquiera "es". ¿Cómo "ser" en el país de internet, donde los blogs se hacinan y apilan, se acumulan y repiten, se multiplican y solapan, igual que lo hacen los anónimos ciudadanos de Tokyo en la hora punta del metro? 
Tampoco nos confundamos, hay quien destaca y se asoma porque consigue merecerlo. Hace unos días leía un artículo en el New York Times (no me quemes vivo, no soy tan estirado, llegué al NYT por simple casualidad) en el que decían que el sueño americano aún existe. Estudios recientes llevados a cabo por economistas de Harvard y Berkeley demostraban que el sueño americano seguía vivo: aún hoy en día, el país de las oportunidades es el más adecuado para medrar en la escala social. En el país de American Idol, aún hay casos en los que el pobre se hace rico, el anónimo disfruta de la fama, el mediocre descubre su talento y le sirve de algo.
Ocurre, dicen. Y digo yo que también en el mundo de las bitácoras en internet, pero no es el caso de éste. Ni lo será.
Ha pasado mucho tiempo y sigo igual: escribiendo tanto para decir tan poco.
Mi ausencia, eso sí, ha estado justificada, igual que lo estarán, digo yo, los dieciocho años que se han pasado Faith No More sin grabar disco.
Ahora, veo los conciertos en blanco y negro... y cuando cierro los ojos. He pasado a disfrutar de la música en ocasiones tan pintorescas (aunque ya empiezan a volverse acostumbradas) como cuando intento dormir a una niña de dos meses al ritmo de la música de los Alabama Shakes. Tan acostumbrada se ha convertido esta forma pintoresca de escuchar música que Boys & Girls se ha encaramado a lo más alto de mi apetito musical y empiezo a creer que también se ha convertido en su disco favorito, aunque, para ella, claro, también sea el primero que escucha, si es que realmente lo está escuchando cuando su padre intenta bailar con ella en brazos y flipa y cree ver en sus gestos cosas que probablemente no sean.
La vida es así, que suele decirse al comienzo de esas frases que luego se tatúan los futbolistas, aunque sea con caracteres chinos. La vida es así. Tiene música, se baila. Tiene cambios bruscos, alegrías que vienen para alterártela y desgracias que te llevan de vuelta al comienzo de todo. La vida tiene universidades que estudian cosas inestudiables, discos perfectos con música imperfecta, metros de vagones diminutos en urbes gigantescas. Los discos empiezan y se terminan. El metro tiene una primera y una última parada. Y los estudios de investigación siempre se abren con una introducción y se cierran con una conclusión. La vida igualmente siempre tiene un comienzo y un final, y yo he necesitado 530 palabras para decir algo que sabemos todos.
Yo hago que bailo al son de “Hold On” para que mi preciosa introducción se duerma. Juan Carlos Lera nos dejó hace solo un año para escribir uno de los párrafos de la conclusión que podría cerrar cualquier estudio sobre la historia musical de nuestra ciudad.
Ya le ofrecimos nuestro humilde homenaje y reconocimiento aquí, pero ahora ha vuelto a ser necesario recordarle. Esta mañana, su nombre volvía a tener un hueco en la prensa digital. Entre porcentajes de voto y estadísticas de fútbol, Lera volvía a aparecer en la portada. La noticia merecía ocasionar la primera entrada tras un mes y medio sin escribir.
En la edición digital de Deia, Lino Prieto anunciaba que Parabellum prepara un concierto de honra y memoria para el que fuera su guitarrista y compositor, fallecido hace un año. El próximo 23 de Mayo, se subirán al escenario del Kafe Antzokia de Bilbao, acompañados por algunos colegas de profesión, para rendir tributo al que fuera su amigo y camarada. En el reportaje, explican que la recaudación irá destinada a ayudar a la familia de Lera. Las entradas ya están a la venta. 
Además, también se explica que no descartan realizar otro tipo de reconocimientos en el futuro, contando con esas bandas de la ciudad fabril que tanto aprovecharon lo que Lera les dejó de testimonio y herencia. Y es que todos crecemos con una banda sonora que pertenece a los que la oímos y nos conecta con los que la tocaban. Más tarde o más temprano, por mucho que nos hayamos alejado de aquellas primeras canciones, todos regresamos al principio, un día cualquiera, pero al principio de todo. Como dice el poeta Joan Margarit, “uno vuelve a la música con la que comenzó”
Y precisamente por eso, porque, para muchos, Lera y la música de Parabellum están al principio de todo, también lo estarán en el final y permanecerán para siempre. Quizás se muriese sin saberlo, pero eso fue lo que consiguió Lera que a los demás nos cuesta conseguir y quizás no consigamos nunca: él fue capaz de crear algo que le sobrevivirá y que aún le mantiene vivo e inmortal. Al menos, en la memoria sentimental de muchos como yo, sus canciones seguirán vivas y, además, unidas a experiencias que nos han formado como personas y como adictos a la música. Otros fueron para él, Lera fue para nosotros; quién sabe quién seguirá la cadena. Quizás Vera y los Alabama Shakes.
Quizás, ella, algún día, un día cualquiera, quién sabe, vuelva también hasta el comienzo y en el comienzo vuelva a encontrarse con el Boys & Girls de Alabama Shakes. Puede que, entonces, también encuentre este blog y, aunque estoy seguro de que su padre le parecerá un sacamuelas un tanto moñas y estomagante, ya dará un poco igual porque yo también, a mi modo, habré vivido el sueño americano y podré sentir que conseguí algo parecido a lo que consiguió Lera.
23 de Mayo, no lo repito.