miércoles, 25 de mayo de 2016

Barras oblicuas o cómo tener epifanías en el baño de un bar



Pues a mí me gustaron.
Lo de las barras oblicuas me pone nervioso. Es como dibujar fronteras, no trae más que desgracias. Así que cuando veo a un grupo de música siendo definido por una cadena de etiquetas que se eslabonan con barras oblicuas... me la pongo al cuello y me dan ganas de colgarme del palo mayor.
Punk (/)barra oblicua(/) powerpop. ¿Qué significa la barra?
Yo las únicas barras que entiendo son las de los bares donde me atienden. 
El domingo por la mañana estuvimos en uno. Nos presentamos allí en grupo, cuando Los Pepes aún andaban pendientes de llegar al Satélite T, que era el bar con su barra en cuestión (llena de pintxos, por cierto, a los que solo miraba de reojo). Sentados fuera, al fresco, esperando a que los londinenses llegaran, cada uno andaba con sus particulares afanes en la cabeza, y yo solo quería resolver esa incógnita: ¿qué fronteras de la greguería definen esos signos de puntuación?
Ya me había olvidado de ello cuando empezó el concierto... y terminó. Así, de la misma: como cuando Phoebe Buffett explicaba que la mejor manera de depilarse con cera era quitándosela de un tirón. Salieron Los Pepes, aplicaron su ungüento, lo arrancaron de a una, y vámonos pa'Burgos, Burgos, timba, timbá. 
No, de verdad, se puede frenar y explicarlo mejor, pero la primera impresión, que es la que queda, fue esa: urgentes, como la paquetería express de correos; intensos, como los pensamientos de Thom Yorke; efímeros, como las revoluciones de izquierdas. Te enchufas la guitarra, te acercas al micro, dos minutos para una, dos minutos para otra, redoble por aquí, coros garajeros, mucha distorsión, y los acordes que pasan tan veloces que si intentas atrapar uno igual pierdes el tímpano en el intento. Yo exagero por prescripción facultativa, pero algo así fue. 
Igual de urgentes e intensas eran mis ganas de mear cuando me fui al baño y tuve una efímera epifanía. Si te fijas, he querido usar los tres mismos adjetivos que usé para describirles porque así me siento bien conmigo mismo y hago como que entiendo de qué va esto de escribir, aunque lo que te esté describiendo sea algo tan vulgar y tangencial como que estaba yo miccionando mientras escuchaba el concierto al otro lado de la pared y, entonces, de golpe, me llega la inspiración y creo que entiendo qué demonios significa la barra oblicua.
La barra oblicua es un turulo estético y explicativo que te dibuja la fantasía de la razón. Ahí de pies, apuntando a un punto inexacto de la porcelana, escuchando como rebota la batería, se estrella el bajo contra los tabiques y las guitarras se atocinan, escuchas el año 76, los manuales del punk que nunca se han escrito, las raíces quemadas de las crestas mohawks. Es como si escucharas el fondo del río sobre el que han construido una circunvalación de la M30. Como cuando te enseñan una ecografía. Como entender de qué sirve ese laberinto de piezas que forma el motor de tu coche. La sustancia, el pilar, la médula, llámalo sostén y ponte a escribir tu propio blog. Y cuando abres la puerta del baño y regresas al concierto, descubres el resto: los dedos que suben por el mástil, las melodías que no oías en sordina... y entiendes el otro lado de la barra oblicua, eso que llamaban powerpop porque era como un matiz añadido, la crema que corona el pastel, no sé. Sé que entonces entiendes que la barra oblicua es aire, el que se cuela por el turulo y complica la ecuación, contamina las sentencias, borra las lindes. Y eso me gusta tanto como que me rasquen detras de la oreja cuando voy a quedarme dormido. 
Pero, sobre todo, Los Pepes se acercan más a la raíz que al tronco, son más punk clásico devenido en algo distinto que algo distinto que viene del punk clásico y eso, permitidme que me ponga grosero, me la puso dura. El cantante, con un acento cerrado que parecía Eddie Argos imitando a Nick Lowe a finales de los setenta, tocaba también una gibson baqueteada, con las marcas que indican cuántas y cuántas veces se han rasgado esas cuerdas. Esas cosas molan, Dan Stuart solo tiene una guitarra, para qué quiere más. Al bajista, en el medio, no solo le delataba el cuerpo de su bajo trasparente, si no que le trasparentaba una mirada que aunque no tuviera legañas asomaba las consecuencias de una sesión matinal tras una larga noche en Llanes. Otro guitarrista más comedido pero activo y ensombrerado, y un batería con camiseta de Eddie & The Hot Rods que le pegaba unas ostias a su equipo que más que percutir perforaba los parches. Por prescripción facultativa, os lo tengo dicho, que soy el amo de la disco cuando se trata de exagerar. Pero entre caña y caña, así fue como lo viví yo. The Undertones, The Outcasts... Creo que el bajista llevaba una camiseta del sello Good Vibrations, así que ahí lo tienes todo resumido en la serigrafía.
A mí me gustaron. 

Epílogo gastronómico

Otra sesión en el Satélite T cerrada con hamburguesas gourmet y conversaciones amenas a mansalva.  Si la vida es bella,  como decía Benigni tiene que ser por mañanas de domingo como éstas. Así que, yo lo recomiendo, aunque no tenga licencia, porque a mí me traen salud estas sesiones y creo que, si sufres de síndrome de abstinencia musical, como yo, también te pueden ayudar. Apúntate a Melómanos Anónimos y participa de la comunidad del Satélite T.  Más chorradas, no puedo decir. 



Posdata: La fotografía la he robado de algún sitio en internet. No puedo mencionar al profesional o aficionado que la tiró, así que pido perdón.

martes, 3 de mayo de 2016

A tredias y as meigas





"Nothing is worth analysing --- you learn from 
a conglomeration of the incredible past" 
(Bob Dylan)


Si me hubieran dicho, cuando empecé a escribir en este blog, que un día abriría una entrada citando a Bob Dylan, me habría entrado una risa nerviosa contagiosa, mitad rubor mitad estupor; algo así como si un día me despierto, enciendo la tele, y descubro mi cara en un anuncio de un banco catalán o mi voz en otro de cerveza madrileña.
Pues ahí la tienes, en inglés y todo. Solo para que después expliques tú que el sábado, en aquella sudorífica oscuridad, rodeado de gente, te dio por acordarte de esto y hasta le encontraste sentido. En un momento de aquel pretexto musical, debajo de todo aquel subtexto paliativo, hundido en el fondo de una cerveza: ahí, vi la luz. No hace falta analizarlo, ahora te capto Bob, tío.
El sábado era 30 de Abril y en la sala Santana de Bilbao abrieron la puerta de atrás. En concierto, Los Paniks, Lie Detectors y Novedades Carminha. Dos horas antes de que empezara, aún en casa, decidí acercarme. Por una parte, se lo debía a Dena Flows: ya era hora de que saliera de viaje por la periferia, ¿verdad? Qué mejor lugar que Bolueta, que te da en el metro tiempo como para entablar una amena conversación. Si, además, bajas a la estación y te encuentras con alguien elegante y sonriente que te regala una entrada, y después, ya en faena, te presenta a media banda y te invita a cerveza, pues dime tú si no merece la pena enredarte con citas, palabras y los mismísimos rizos del bardo de (los mitos de) Tuluth.
El concierto fue a tredias, que es como nos repartíamos el tabaco cuando escaseaba el dinero y había que compartirlo todo en trío y racionado. Lo de las meigas viene porque para cuando subieron al tablao los gallegos, yo ya tenía el cerebro que parecía un aquelarre infinito retrasmitido por Canal Plus en codificado.


"... it was the aliveness that was 
the purpose of the rock and roll" 
(Richard Hell)


Salen al escenario y, como que no quiere la cosa, Rioja grita: "¡Despierta!". Toda la energía que tenías convertida en lípido macizo por la cintura se revuelve de repente. Te crece el discernimiento, la percepción, la frescura y hasta, si me apuras, la razón. En otra ocasión, dije que  Los Paniks son primitivos, que son todo ritmo, una genialidad atávica, instintivos, espurios, primarios, taumaturgos de la filarmonía y un montón más de chorradas en vena de esas que me ponen en evidencia porque las pongo por escrito. Pura energía, lo que decía Richard Hell. Los vizcaínos son muy dados a las referencias filmográficas: Jean-Luc Godard, Kirk Douglas, Yojimbo, Spencer Tracy, el ganadero Alvarez Kelly... Me contó Garganta Profunda aka Sergio Rock'n'ramos que el sábado casi les toca hacer homenaje a los dibujos animados del bonachón y cascarrabias ogro verde, pero, al final, se presentaron todos en formación y procedieron a ofrecer lo que saben hacer, y sigamos con las referencias de cinéfilo de barrio para ilustrarlo: guitarras que suenan a Hattori Hanzo afilando una de sus katanas, batería que chirría como la mesa de la cocina donde se refocilan Frank Chambers y Cora Papadakis, y un contrabajo que es al grupo lo que Jane para Travis en Paris, Texas.
Nadie cantará nunca como el Rioja, a mitad de camino entre Johnny Cash y Jon Spencer si eso tiene sentido, como si Mira quién habla la hubiera protagonizado el niño de Resacón en Las Vegas, una especie de invocación a nuestra naturaleza perdida. También esto lo he dicho antes, lo sé. Y lo que digo ahora también: el secreto mejor guardado. Por encima de las ambiciones más míseras del rock and roll; simplemente, lo que decía el Hell: pura energía.


"It is medicine for the soul" 
(James Rhodes)


Si te ves a los Paniks codo a codo con el batería de la próxima banda en subir al escenario y, entre canción y canción, departes con él, y te das cuenta, con solo la primera pregunta, de que es un tío cabal, sencillo, que sabe de música y pasa de los disfrazes que la desfiguran, no lo digas ahora, gilipollas, que si ya la gente duda de tu capacidad objetiva, después de esto ni te cuento. Pero yo, como con el Bob, voy y lo dejo en primera línea para que lo sepa todo el mundo. 
Los Lie Detectors, a los que veía por primera vez, son medicina para el alma, de verdad, que James Rhodes hablaba de otra cosa pero nos viene al pelo. Pelo también tienen los cuatro, mucho, y a mí me da envidia que lo voy perdiendo, pero estas bromas capilares últimamente las repito mucho y no sirven ni de ridícula metáfora. Lo que sí sirve como alegoría es la electricidad y la alegría que te atiesan el cuerpo; la sensación de regocijo, mitad físico mitad inmaterial, que te queda después de ver la descarga de emoción y jolgorio bien entendido que sueltan estos cuatro tíos con la misma naturalidad con la que sudan. Y sudan mucho. Porque no paran quietos. Porque Lie Detectors no van a permitirte nunca, si tienes alma y te gusta la música, que permanezcas quieto aunque seas de los míos, de los que bailan solo con los tobillos. Hacen que la música sea algo somático, visceral, lo repito: medicina para el alma, que si existe, debe ser eso que me cargaron como si fuera la batería del móvil. Preciosa rickenbacker, un frontman de pulcrísimo blanco y de ágiles movimientos, guitarrista de punteos ajustados y aquel batería que además de ser majo de cojones te los aprieta tanto a batacazos que por fin te das cuenta de que los tienes y te activa toda esa energía que los Paniks se encargaron de despertarte.


"All you got to do to join is sing" 
(Arlo Guthrie) 


 Sí, yo creo que eso es precisamente lo que hay que hacer con Novedades Carminha: te dejas llevar, te unes, cantas, te partes la caja, y disfrutas. Si los Paniks eran brío y los Lie Detectors, gozo, Novedades Carminha es la ironía fina, entre resacosa e iluminada, que te queda después de procesar todo la anterior. 
Ya he reconocido que llegué hasta ellos con el cerebro apisonado por los dos anteriores, y, además, cada vez más convencido, pienso que la música, si se analiza, que ya dice Bob que no hace falta, debería ser desde la crítica situacionista, aunque no tengas ni puta idea de quién es Guy Debord (ni falta que hace). Digo esta chorrada porque me da la sensación de que depende dónde te sitúes, así te cambia cómo percibes la música en directo. Al fondo, viéndolos como desde el otro lado del foso, los gallegos no consiguieron que me uniera y me pusiera a cantar. Quizás la culpa es mía (seguro que es mía), pero las canciones de su último disco, que ayer en el spotify gratuito que colgaron en su facebook y yo pinché (aunque casi no sepa ni qué es espotifai ni de cómo funciona el feisbuk), sonaban mucho más apetitosas y sugerentes, no consiguieron alcanzarme de pleno como si lo hicieron, y con puntería, las canciones de las otras dos bandas. 
Aún recuerdo el día que iba yo como aletargado, conduciendo con el ralentí en el cerebro, y pincharon una de las viejas canciones de Novedades Carminha en Radio 3. Casi meto quinta del empalme que me entró: un subidón instantáneo de regreso a mi eterna juventud. Luego, con la infinita, también me enganché. Ahora, habrá que intentarlo una segunda vez, porque dicen que para ser campeón primero hay que perder una final, así que para serlo del Mundo, supongo que los intentos se pueden multiplicar. 
Eso sí, la gente lo disfrutó por todo lo alto, y el comienzo de gira parece que les apunta a una eterna juerga musical. 


"Sigue poniendo citas, gilipollas, 
que ya no hay vuelta atrás"
(My "Baby" Mind)


Después debió de haber pinchada. Allí estaban dos pinchadiscos de los que te puedes fiar si buscas que no te vendan  rock sinfónico de botellón. Yo no me quedé. Me despedí de mi anfitriona, la dejé en buena compañía, y me fui de allí intentando caminar por el medio de la calle para evitar los ecos infernales que pueden salir del culo de un Hyundai Coupé. No quería que me destrozaran lo que yo ya traía de serie en la retaguardia de mi cabeza, repleta de tanta resonancia dulce como confitura que me acompañó, si te digo la verdad, hasta ayer mismo. "¡Despierta!", le grité a una compañera de trabajo, y me puse a cantarle el "Born to Loose" de Johnny Thunders sin acordarme de que, en mi curro, se venera la moderación y las buenas maneras.
Y la carga de obligaciones, que es la única razón por la que he escrito un título tan malo, porque no me lo he pensado dos veces, y un texto peor aún, que, además, ni voy a repasar ni corregir ni releer ni recapacitar. Se me quedan cosas, quitaría otras que he puesto, pero no doy para más, y ya no le puedo robar más minutos al día. Con la misma cacofonía quejicosa de siempre, nos vamos, y como decían ellos: "ya te dije que no volvieras a beber, que en la tragaperras te estás echando a perder, te vas a quedar sin postre y JB." ¿Qué? Quita tragaperras y pon blogspot. Quita JB y pon rock'n'roll. 




Posdata: La foto la he cogido sin permiso ni vergüenza del facebook de HeyHeyMyMy responsables de la fiesta del sábado. Abajo en la esquina izquierda se ve quién es el dueño al que se la he robado. Si alguien considera que no debería haberlo hecho, no duden en decírmelo que la retiro y pido excusas. He elegido esta, sí, porque sale el puto amo de la guitarra y las mochilas de poliester.