sábado, 24 de septiembre de 2016

Get Ready for Another Show by Digression Kid y otros éxitos de este nuestro blog: The Ribbons en concierto



I

Estuve una vez en la estación de autobuses de Reno, Nevada. Acompañamos a alguien y nos sentamos en un banco. No queríamos volver a la fiesta y él volvió del quiosco con un par de cervezas. La noche era fresca y la gente que esperaba el autobús parecía estar acostumbrada. Mi amigo fue a mear y un señor de mediana edad, con una gorra de El Cortez Records, se sentó a mi lado. Le saludé y él afirmó con la cabeza:
- Fucking Cal Neva...
- What?
- Another paycheck gone to hell...
- No luck?
- What luck? I didn't have any luck since George W. Bush won the presidential election. 
- Why so?
Se aleja unos centímetros, me mira atentamente a los ojos, se vuelve, escupe al suelo, y murmura mientras ve como se acerca mi amigo y se queda quieto delante de él:
- You fucking punk boys are even worse than that piece of shit. World's going to hell and I'm no longer able to piss standing. 
Se levantó y se fue. Mi amigo y yo nos pasamos el resto de la noche utilizando la coletilla. Cuando hablábamos con alguien y se quejaba de algo, decíamos en castellano o inglés: "Dímelo a mí, joder, no levanto cabeza desde que George W. Bush ganó las elecciones a la presidencia." Y nos reíamos el uno para el otro como se ríen confabulados los tontos que son felices. 

II

Tengo por ahí una chapa de "Rock the Vote", creo que me la trajo alguien allá por 2004, cuando algunos músicos se organizaron para ayudar a John Kerry sin conseguirlo. George W. Bush se llevó la victoria a pesar de aquellos conciertos del "Vote for Change" con gente como Pearl Jam, Bruce Springsteen, Bright Eyes, Death Cab for Cutie, John Fogerty, Neil Young, My Morning Jacket o Ben Harper, entre otros, que no he mencionado a los más mediáticos. 

Ahora que D-Trump y H-Clint se pasean por televisión con sus informes médicos, sus bisoñés auténticos y sus promesas "electofecales" (como decía aquel mismo amigo, y permítaseme el sarcasmo al citarlo), me doy cuenta de que me había olvidado George W. Bush, como muchos quisimos un día olvidarnos de aquellos días. El batería de The Ribbons le dedicó una canción ayer. "The Biggest Shit" fue el título de la misma y lo que sí que es mísera es mi asociación de ideas para justificar la (más grande) mierda que he soltado hasta ahora para que lleguemos por fin a dónde íbamos y era más que nada a hablar del concierto de ayer en el Panorama: The Ribbons en directo. 

III

Un poco "Fool" ya soy y con esa abrieron. Desbrozando el terreno un batería que podría darle vida a un cadáver haciéndole el RCP a baquetazos. "Wink Dance" fue la siguiente y ya te dejan pendiente de averiguar si todo va a ser así o va a ir a peor o a mejor. El final con "Hey You Baby!!!", protagonista demasiado evidente y pegadiza, y "Too Drunk to Fuck" no sirvió para terminar y tuvieron que hacerlo en bucle que es precisamente como suelo escribir yo para gloria de la psicología de garrafón. Sinceramente, lo mejor, para un servidor, estuvo en el cogollo, en el centro, cuando les salieron los arrebatos más punkarras y las canciones más que con aristas, con concertinas. "Pool Creature", con introducción incluída, cosa que, a veces, se agradece, y no solo cuando toca el piano James Rhodes, y "Mama It's Alright" fueron mis favoritas.   

Por lo demás, y déjame que vaya al grano y exagere ya, por dios, que es mi sello personal, The Ribbons se mantienen en equilibrio porque estoy seguro de que si les pones un filo muy fino y les dices que toquen el codo con la rodilla y sigan así en línea recta, te dicen que te den por culo el gilipollas lo haces tú. Así que lo hago yo: el guitarrista solista tocaba a dueto con el Jimi Hendrix que llevaba serigrafiado en la camiseta. El mástil de Hendrix pa'un'lao y el suyo pa'l'otro. El guitarrista rítmico tiene un índice viscoelástico con el que se marca riffs que lo mismo abren la canción que la cierran que la equidistan. El bajista, perdóname que hable desde mi ignorancia, tiene más notas que una evaluación por pares en una revista científica, nunca he visto a un bajista hacer tantos requiebros sobre cuatro cuerdas (o, al menos, desde tan cerca), y poner su instrumento tieso y tumbado en la misma canción, porque The Ribbons pasaba de Iron Butterfly a Pavement sin pedir permiso y para eso también hay que cambiar el escorzo. Me queda el batería, con campana musical y todo, que aparantemente ejerce de percusionista único y de gran parte del espíritu del grupo. Y la cantante, claro, a la que ya le saqué cantares vía comparación en mi anterior entrada sobre un concierto de The Ribbons, y no me apetece ponerme otra vez en evidencia. Pero lo hago y digo que, esta vez, me recordó a Aurora Beltrán haciendo el examen oral para el Advanced. Tiene cuajo, desparpajo y onda expansiva, lo que queda bien en una banda que ocupa a lo ancho y tiene canciones con raíces profundas. Si te pones, precisamente, a arrancárselas, acabarás angustiado y tomarás la misma decisión que tomo yo y que tomaron los Rollings antes, llamarlo rock'n'roll y basta. Pero, si eres tozudo como un bloguista amateur y parlanchín, hablarás de que los The Ribbons te recuerdan por momentos a cosas frescas y recientes, clientes del Mondo Sonoro, como Jet, The Hives o los Mando Diao pre-togas. Y, al mismo tiempo, y aquí viene la alcurnia y el rédito, a cosas más clásicas y contundentes, como Bad Company, The Runaways, Dr Feelgood o Jefferson Airplane sin teclados... Todo esto me lo he inventado, pero cuéntame tú que otra banda de por aquí se presenta versioneando cosas como garaje de antaño (¿Squiers o Squires?) o a los Devo de los Freedom of Choice

IV

A la mañana siguiente quedamos de madrugada para tomar un café en el Harrah's. Nos colamos en la piscina del hotel pero no había nadie. Se veía el cielo por encima de la pared y las luces de Eldorado como si un extraña aurora boreal hubiera caído fulminada. Fuimos caminando hasta la orilla del río y nos mojamos los pies en Wingfield Park. En el trabajo, nos vino la resaca como por inercia. Acabamos escapándonos para fumar un cigarro junto al Museo del Automóvil. Cenamos ponche y ponche en el Santa Fé. Desde allí se veía la estación de autobuses. Me pareció ver al viejo cabizbajo caminando hacia ella otra vez, pero cuando le silbé para que se volviera, resultó ser una chica que apenas llegaría a los veinte años y ya le faltaban gran parte de los dientes. Me pidió dinero. Se lo di. No quería sonreír pero me susurró al oído: "I'm too drunk to fuck, so I'll pay you back some other day." Y no tiene ese tono tan patético y dramático el cántico de The Ribbons, pero ya sabes, ellos terminaron en círcul
o y yo quería hacer un nudo con la soga de mis ridículas asociaciones. 

V

Por cierto: lo dijo la chica fuera, lo de The Ribbons Arias, ya está muy visto, pero la que se soltó ella al principio de la noche, no la cogí al vuelo y fue de premio. No soy Holden Grahams pero me costó coger el chiste tanto que fue creo en el siguiente bar después del concierto cuando de repente le di un susto a Isa al gritar como levantándome de una pesadilla: "¡Claro, coño, Golden... Holden Grahams, los esos que eso para desayunar, joder!"

VI

Me doy cuenta ahora que releo, que lo leo otra vez, sí, que la primera fase da alergia y quita las ganas de seguir. Bien, tío, bien. Quería decir otra cosa: The Ribbons necesita disco ya. Si hacen un crowfunding yo llevo unas magdalenas caseras que se me dan muy bien.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Hijos de la .... distorsión



Son las nueve de la mañana y tengo las meninges deshidratadas. No se oye un alma. Palmas. Y olé. Una vez no me acosté y desperté en un descampao. Había vías de escape pero yo seguía allí: hundido en mi miseria. Pues esto no es lo mismo, pero parecido. Y voy a parar que, al final, cantan. 

En serio, no se oye nada. Vivimos como a quinientos metros de donde se perpetró el concierto de ayer. Yo me fui a una hora prudencial y eso que la prudencia a mí me suena a nombre de venerable anciana navarra. Pero me fui. Y me debí perder el fin del mundo, porque, ahora mismo, parece que no queda nadie vivo. Oigo ladrar a un perro, allá en lontananza. 

En serio, recupero mi habitual estilo melodramático al que siempre le sobran cientos de palabras y os cuento, aunque no os interese. Me pongo serio. Cambio el chip... y hasta la tarjeta SIM. 

A las siete de la tarde o así ya estamos en Los Hermanos. Entonces, no lo sabemos, pero acabaremos viendo a Electric Funeral un poco más tarde. Lástima que no lo supiera porque, si no, hubiera hecho chistes como el que hago ahora porque el barrio era un auténtico funeral. Empezaban las fiestas, y a lo lejos, sonaba la batucada como el tambor de Bruc, pero la lluvia no cesaba y los hosteleros apretaban el ceño. Allá en los bares, solo estábamos los parroquianos y las cervezas seguían frías en los botelleros. Así que cuando nos quedamos solos en la puerta del Landa y vemos que no hay más remedio que seguir debajo del paragüas, le digo: "Si quieres vamos al Tubo." A lo que ella contesta: "Te lo iba a decir ahora mismo, total..." Y fuimos. No íbamos a haber ido porque nosotros lo de tributar lo dejamos para primavera, pero, por insistencia del Patxo y de la lluvia, allí acabamos. Y bien, te diré, no nos arrepentimos. Mucha gente allí al roce y algún músico atento, que había por allí gente diciendo que sí con la cabeza y tienen sus propias bandas y mucho más criterio que yo. Me pasé tres cuartos del concierto (no lo vimos entero) mirando atento a la base rítmica. Siempre había pensado al escuchar a Black Sabbath que tenía que ser difícil tocar esas canciones y al mismo tiempo divertido. El bajista de los Electric Funeral me acabó de convencer. 

Ya fuera del Tubo vuelve la lluvia e iba yo soltándole una chapa tremenda, cuando llegamos al barrio y nos sorprende la gente que se agolpa debajo de los toldos. Cada bar parece un burujón de júbilo. Qué subidón. Da gusto ver el barrio así aunque sea, por cómo huele la plaza de San Luis, porque acaban de terminar de quemar la pólvora y el clorato de potasio. Nos acercamos a la txozna de la comisión, nos regalan pegatinas, y a esperar. Poco a poco aparecen los autóctonos y los que no lo son. Para cuando suben los TurboFuckers ya hay una buena cantidad de gente que se mutiplicará con Distorsión. Los niños ocupan la primera fila y tiran de la valla. Cinco metros hacia atrás, nos colocamos el resto. Luego se lo preguntaré a ella: "¿Te imaginas cómo sería esto a finales de los ochenta, sin estos cinco metros huecos? Da igual quién tocara, no veríamos las baldosas." Justo poco después de que yo se lo diga al oído, alguien se apodera del hueco para azuzar a los TurboFuckers y bailarse un pogo a mitad de camino entre la espatadantza y una clase de bodypump. Y sí, no podía ser otro, es Josu Distorsión. Cómo sería esto en el 88, joder, con la chupa de cuero jediendo a gasolina. Pues no lo sé, pero ayer, por lo menos, se pareció un poquito a lo bueno y útil que nos gustaría que siguieran siendo los espacios abiertos que se llenan de música. Y para llenarlos, y pillo carrerilla, subieron primero, ya lo he dicho, los TurboFuckers. Voy a cambiar de párrafo para hablar de ellos. 

Solo hay una forma de hacer bien las cosas: con honradez. Después pueden salir bien o mal, mejor o peor, pero estará bien hecho. En el mundo de la música, a menudo, sobra afeite y falta piel. Puedes echarte laca, vestir tacón, engastarte bengalas o lucir ajuar pero como no tengas entrañas y buenas canciones, lo de la mona y la seda vendrá a colación. Los TurboFuckers tienen actitud, sí, pero, en realidad, funciona porque no es hueca, porque tras la postura hay fondo. Y el fondo son las canciones de su nuevo disco, que saldrá pronto, y promete lo que TurboFuckers ya da, canciones de renglones punzantes, a toda ostia, capaces de abrirte el cerebro en dos como los ninjas de la aplicación esa con las sandías crimson. Te las podrías tatuar. Ellos lo engalanaron con un final apoteósico, donde la versión de Los Rotos triunfó. Su regreso al punk también fue demoledor. Aprovechando una parrafada de Josu Distorsión, fui a mear, y, al volver, me encontré con Iñaki Sixx. Parecía contento, decía que arriba había sonado de puta madre. Abajo, también. Dije una chorrada para la colección y el bueno de Iñaki sonrió. 

Y llegaron los Distorsión. Como si treinta años fuera una semana de gaupasa y el meteorólogo Phil siguiese aún retrasmitiendo el día de la marmota en directo. Es difícil hablar de Distorsión ciñéndose solo a la música. Es difícil no abusar de las palabras. Por escrito, y sin el verbo ágil de Josu, si me pongo a abusarlas, esto quedaría como un vermú de mortero. Así que voy a ser telegráfico, como lo son sus canciones, y voy a limitarme el setlist a diez frases-canciones y un bis:

- Recordar a Lera en su aniversario es un ejemplo de que el punk no es vacuo y su historia sí importa. 
- Fíjate en una cosa: la línea de bajo y el lugar exacto donde pone el Ganso la baqueta, son el camino y el lugar exacto donde empezó el punk de la margen izquierda. 
- Aparece Jon B, al que tenía ganas de conocer, y luego le veo entre la peña disfrutar del concierto, así que pienso, bien, la historia se repite y perpetúa. 
- Creí que jamás volvería a cantar a grito pelao aquello de "Freddy Krueger con sus garras afiladas..."
- Luego dicen que, en la música moderna, la rima es solo cosa del hip hop. 
- Los cinco metros de antes han desaparecido por completo aunque sigamos estando en 2016. 
- Pues es verdad, el BEC está ahí abajo y a pesar de ello, esta noche ser de Barakaldo es la polla. 
- Luego veneran a The Cure por sus largos conciertos, pues que baje ya el Smith del escenario y venga aquí a ver esto. 
- Los largos pasillos del instituto, la larga semana, la larga mañana de sábado y, al final, por fín, entrabas en el Ipotx y una como "Niño pijo" te refrescaba el alma. 
- Punk son cuatro letras y un mundo misterioso entre ellas. 

El bis. Los amantes del country siempre alzan el puño cuando escuchan esa frase que quieren que les defina: "three chords and the truth". Quiere decir simple, llano, directo y sincero. Es curioso cómo eso también se puede aplicar a otros géneros. Yo no entiendo de etiquetas, de categorías y mucho menos de tasaciones. Que si esto es bueno y esto es mejor. Me la sudan los grados y las listas de lo mejor del año. A mí me mueve lo que revuelve, lo que te altera, lo que confiesa y azota. Lo que, cuando era un adolescente imbécil pero con los ojos abiertos, me ayudaba a abrirlos aún más. Lo que, ahora que soy un adulto al que se le cierran muy a menudo, me recuerda que hay que abrirlos. Son las diez de la mañana, sigo con las meninges deshidratadas y el mundo aún está ausente, pero aquí tengo los dos abiertos que aún me retumban con la música de ayer. Así que... bien, bien, no te jode, muy bien.


Posdata: El sonido en la plaza fue más que digno para unas fiestas de barrio y, si me apuras, para algunos festivales al aire libre. Enhorabuena a los que se encargaron de ello. Y a los que lo organizaron todo, les voy a regalar el nombre de una plaza o un viaje al coto de Doñana, no sé, algo grande, porque, si las bandas tienen actitud, estos tíos ni te cuento. Uno, hasta lo lleva de apellido. Así que, aplausos y matasuegras para ellos.  

Posdata B: Si ellos son los hijos de la exageración, debemos ser primos lejanos, porque, anda que no pierdo el norte yo.
 

viernes, 16 de septiembre de 2016

Ya que llueve...



Rayos y centellas:

Bad Religion, Silvio Rodríguez, Etsaiak, Pennywise, Def Con Dos, My Dying Bride, Bob Dylan, Piperrak, Led Zeppelin, AC/DC, Pablo Milanés, Al Bano, Tahures Zurdos, Cream, Napalm Death, Guerrilla Urbana, La Polla Records, Baldin Bada, Manowar, Koma, Guns'n'Roses, Black Sabbath, Su Ta Gar, Toxic Death, The Cardigans, Metallica, Extremoduro, Albert Pla, Los Suaves, Kashbäd, Barón Rojo, Francisco Céspedes, Platero y Tú, Loquillo y los Trogloditas, The Presidents of the USA, Parabellum, Ruptura, Rabia, EH Sukarra, Banda Basotti, Celtas Cortos, Eric Clapton, Sorotan Bele, Mocedades, Oasis, Anestesia, Dead Kennedys, The Refrescos, Reincidentes, The Pagans, No Doubt, Pearl Jam, The Flying Rebollos, Richard Hell & The Voidoids, Queen, Juan Carlos Pérez, The Verve, Blue Oyster Cult, MCD, Primavera en Chernobyl, Exkixu, Putakaska, Manolo Kabeza Bolo, Iron Maiden, Ehun Kilo, Rage Against the Machine, S.A., The Flying Burrito Brothers, Siniestro Total, Toy Dolls, Blur, Halloween, Biohazard, Motorhead, Tijuana in Blue, Communards, Offspring, Corcobado, The Rolling Stones, The Corrs, Dire Straits, Death, Manta Ray, U2, Europe, Latzen, RIP, Georgie Dann, Black Flag, Los Cojones, Clawfinger, Alanis Morisette, Cypress Hill, Kortatu, Andrés Calamaro, Negu Gorriak, Ocean Colour Scene, Dover, Cockney Rejects, Rick Astley, D.O.A., Hertzainak, G.B.H., Abrasive Wheels, Urtz, Andanada 7, Lin Ton Taun, Delirium Tremens, Nino Bravo, Altan, Zarama, Eminem, The Police, Itoiz, Pantera, The Doors, Foo Fighters, The Damned, Sexy Sadie, Big Whito, Radiohead, Green Day, Los Chunguitos, Hüsker Dü, Barrikada, The Beatles, Sopa de Cabra, Seguridad Social, Doctor Deseo, Sex Pistols, ZZ Top, Velvet Underground, Men at Work, El último de la fila, Amaral, Joan Manuel Serrat, Fugazi, The Dictators, Cotton Fielsd, Nirvana, Smashing Pumpkins, Supertramp, La Orquesta Mondragón, Vómito, Gris Perla, The Bottle Rockets, Gram Parsons, Suicide, Ozzy Osbourne, Jimmy Hendrix...

Bajas a casa de tu madre y te encuentras con todo eso dentro de un armario. Anda que no le dimos de comer a la Tokyo Denkikagaku Kogyo y a la Badische Anilin-und Soda-Fabrik. Pero no iba a ponerme nostálgico y evocador del ferro-cromo y las cintas magnéticas y los años de la EGB y las J'hayber y las mochilas de RAM, ya hay gente que hace eso mejor que yo. 
No, más bien, me quería poner en evidencia, que es un tipo de ejercicio que se me da mejor que las abdominales. 
Todo, todo lo que leéis ahí arriba, lo tenía yo en mi casa y lo debí escuchar, seguro que más de una vez en alguno de los casos, entre los 14 y los veintitantos años. Joder, yo vuelvo a leer la lista y no sé cómo he sobrevivido, la verdad. No me lo explico. ¿Cómo puede un tierno adolescente, inconsciente de los peligros del mundo, imbuido en sus mundos fantásticos, atorado por un físico que no reclamaba la atención femenina y por una timidez galopante y enfermiza, amén de un talento especial para asustar a todo tipo de balones esféricos, sobrevivir a esa mezcla infernal y sin criterio alguno? Y eso que no confieso mis lecturas. Y eso que no hablamos de mi tendencia a lo que ahora llaman absentismo escolar y a otros detalles sociopatológicos de mi dieta alimenticia y de ocio que podrían arrojar luz sobre alguna de mis taras actuales. Pero, ¿qué taras, hombre? ¿Cómo no vas a estar desorientado y demediado habiéndote sometido a tal proceso de formación? Si le explicas a alguien cómo eras capaz de pasar de Mocedades a My Dying Bride sin arder de repente como aquella mujer en un parque de Flesburg yo te pongo un piso en la Gran Vía y una sintonía en Onda Cero. 

Que vengan ahora los chistes y los comentarios mordaces, pero, una cosa os digo, yo, ahora, lo veo en positivo. Igual soy muy condescendiente conmigo mismo, pero como nadie lo va a ser si no, prefiero mirar atrás y sonreír con cariño: siempre he sido más explorador que la Dora esta y su abuelo el Doctor Livingstone. Supongo que después de toda esta dieta hubo una digestión, un proceso de depuración y aprendizaje. Me gustaba saber qué me gustaba y también por qué no me gustaba lo otro. Esa mente abierta hacia la experiencia más inconsciente y atrevida la he perdido ya de por vida y ahora me arrepiento y me lamento. Algo queda. Si no, ¿cómo iba a ser capaz de publicar esto y no guardármelo para siempre en el cajón de las vergüenzas?

De todas formas, también hay cosas buenas, ¿no?

jueves, 15 de septiembre de 2016

Errontegiko Jaiak 2016



Llego tarde, pero voy, al grano: no me jodas, ni lluvia ni ostias, mañana, dicen que a eso de las 22:00 horas, en la plaza San Luis, concierto de fiestas de Rontegi, en Barakaldo, Bizkaia, y hay que estar, si puedes, por cojones. Yo te lo pongo claramente en el titular de la entrada y te he recordado el sitio y la hora aquí, que te lo he puesto en negrita. Diré más: yo voy a estar antes porque hay que impregnarse del ambiente festivo y, sobre todo, recordad esto, hay que consumir en los alrededores, incluyendo la txozna de la comisión, que es la forma de conseguir que esto se vuelva a repetir el año que viene. No soy yo mucho de azuzar al consumismo que no soy George Soros, pero esta vez me parece que merece la pena: por las fiestas populares y por los conciertos en directo. No te he dicho ni quién toca, pero qué más da. Da un poco lo mismo, como si toca la banda municipal, una orquesta o, hasta si me permites exagerar, una banda de tributo. Daría un poco lo mismo porque las fiestas populares van de eso, de lo popular, de que el barrio sale a la calle y se ponen un pañuelo al cuello y te transformas en el ser festivo y zalamero con el que soñaba Miguel de Unamuno cuando se ponía tierno en la intimidad. Sé que sueno de un utópico e ingenuo que te cagas, pero qué más da. Es mejor salir así de casa que pensando que todo es una conspiración judeomasónica para bien del mercado libre. 

Además, y aquí viene lo bueno, el concierto de mañana viernes no va a defraudar. Por un lado, y para cerrar la noche, actuarán los históricos Distorsión. Parece mentira que con el tiempo que ha pasado desde que en 1988 sacaron Ke Buen Dios sus canciones, ácidas, directas, llenas de humor, cortas y a la yugular, sigan formando parte del paisaje musical. Algunos cuando las cantamos nos retrotraemos en el tiempo, pero, para otros, aún suenan nuevas y urgentes como el primer día. Mucho ha cambiado desde los años 90 pero, como he dicho muchas veces, desgraciadamente lo que cantaban grupos como RIP, Cicatriz, Eskorbuto o los mismos Distorsión sigue resultándonos tan familiar como un guantazo en la otra mejilla. Antes que ellos, y no solo para abrir boca, porque también te la cerrarán para que mastiques bien sus canciones, actuarán los TurboFuckers, dignos herederos de las bandas que hemos mencionado antes pero también de muchas otras. Sus influencias no se limitan a esa herencia más autóctona y a base de velocidad, brío y credibilidad se están labrando su hueco en la actualidad sin dejarse llevar por las prisas y artificios que, muchas veces, arrastran a las bandas que buscan el éxito fácil y rápido. Acaban de terminar su disco y promete. Algunas de esas canciones, seguro que suenan mañana en la plaza de San Luis, y, como no estés a la hora y atento, igual llegas y se las ha llevado el viento. Así que lo repito: no te lo pierdas, ostias, y en la medida en la que puedas, colabora para que el esfuerzo de la comisión y las bandas haya merecido la pena y el año que viene, si cabe, sea igual o mejor. 

Gran parte de mis recuerdos musicales van unidos a los escenarios de mecanotubo con una burda lona de plástico como techo. Durante una época, ir de pueblo en pueblo, de barrio en barrio, metiéndote en medio del ska y refrescándote con vasos de plástico de 750 ml (flipa, pero la definición está en la wikipedia) era el resumen de nuestros meses de verano. Veíamos cualquier cosa, desde lo que merecía la pena hasta la mierda más politizada que nosotros descontextualizábamos con nuestra actitud de me la sopla solo quiero bailar pero no como bailan los de Novedades Carminha (entre otras cosas porque, al parecer, nosotros no follábamos tanto y pensábamos en ello como para adentro; era otra generación). Rontegi es ahora mi barrio, pero soy postizo. Yo crecí en una calle del centro, sin barrio aparente, así que iba de uno a otro sin ser nunca del todo, lo que, en el fondo, ha sido una lección de vida. Tengo recuerdos, sin embargo, de las fiestas del barrio que está cuesta arriba. Recuerdos recientes, muy recientes, como la primera vez que vi en directo a Tiparrakers o la primera vez que un tío se me acercó y me dijo, ¿tú eres el de Fiasco Fiasco, no?, a lo que yo respondí con una cara de gilipollas que entreno todas las mañanas frente al espejo. Pero también otros más lejanos en el tiempo: yo estuve en el mítico concierto de Manolo Kabeza Bolo. Recuerdo la verbena y descansar en el Jennifer mientras veíamos en el televisor Las edades de Lulú. Comprar víveres donde Mary y decirle a una chica que quería que yo le dijera algo a un chico que se creía que conocía pero, en realidad, simplemente estaba a mi lado, una frase que podría formar parte de un diálogo protagonizado por Jennifer López: "Si te gusta, díselo tú, si no, dímelo a mí, que a mí me gustas tú." Cuando se dio la media vuelta con cara de asco, le dije al vaso de plástico de 750 ml: "Estaba de broma, cariño, sabes que tú eres la mujer de mi vida." 

Cómo ha cambiado la vida, y el barrio, y las fiestas populares y la música en directo. Pero todo sigue mereciendo la pena, así que, te lo repito, si no hay causas mayores, sube hasta la Plaza de San Luis mañana viernes y únete a la fiesta. Si me ves por allí, hadme la pregunta y verás mi archifamosa cara de gilipollas. Gora Errontegiko Jaiak 2016!!

Posdata: Iba a poner el póster del concierto como imagen, pero como ya he recordado todos los datos en mi parrafada, en su lugar, voy a aprovechar y cuelgo el póster de las fiestas que es obra de Joseba Errota, uno de los muchos artistas de los pinceles y las plumas que tenemos en la ciudad y de los que siempre tendemos a olvidarnos. Me molan estos pósters que se dejan de arte moderno y abstraciones poéticas para ilustrar lo que hay que ilustrar: fiestas populares y ya está.

viernes, 9 de septiembre de 2016

La gula y la gaupasa (de los dioses)



El concierto de The Northagirres tuvo lugar el Domingo 4 de Septiembre, a eso de la una y pico del mediodía, en el Satélite T de Bilbao. 
Ahora mismo son las 23:25 del Jueves 8 de Septiembre. 
Es decir, más o menos, han pasado algo más de 100 horas desde que terminó el concierto. Cuatro días, joder. Y ésta es la mierda que tenía escrita hasta ahora:

Cuando Klaus Kinski era Lope de Aguirre, le movía la ira, la ira de los dioses. A mí, personalmente, cuando me fui el domingo a ver a los Northagirres, me movía la gula, no sé si la de los dioses, pero era hambre y voraz lo que tenía y me movía: glotonería musical, voracidad libadora y avidez gastronómica. De todas, afortunadamente, me quedé saciado. Me atiborré, si te digo la verdad. Tanto que, al día siguiente, entendí lo que decía un viejo amigo mío cuando analizaba amargamente sus resacas: que hay de dos tipos. Las que se curan con Alka-Seltzer o bicarbonato y las que solo se curan con el tiempo porque más que el malestar que producen las sustancias congéneres del alcohol, lo que de verdad te reconcome es la colección de chorradas que pudiste decir. Y la conciencia duele más que la cefalea.
Había pasado mucho tiempo desde el último concierto, el de Diablo Cuney. Había pasado un verano en el que la cerveza fue siempre cervecita, de las que te tomas antes de ir a comer, incluso con un plato de aceitunas al lado. Había pasado en ayunas todo el mes de agosto, sin más música en directo que aquel día en Santanyi cuando escuché durante cinco minutos a un músico callejero. Mucho tiempo. Así que, el domingo pasado, en el Satélite T, me supo a néctar la primera y la última. Hablo de las cañas. Pero también la música, toda: desde que Txarly pinchó el "Keep the Goal" de Giuda hasta que los Northagirres cerraron su concierto con el "Viva Las Vegas" de Elvis Presley. Por supuesto, no todo lo que se escuchó sonó a gloria porque yo tuviera mono, así que mejor dejo de hablar de mí y paso directamente del lamento al talento para hablar de otros, de unos que, probablemente, en el futuro, no sean capaces de inventarse un hit como el "Gernikako Arbola" de su vecino José María Iparragirre pero ni falta que les va a hacer.
No les va a hacer falta ningún hit para currarse un disco equilibrado y macizo (Down the Highway, 2015) o dar conciertos excitantes y estimulantes (Satélite T, Bilbao, 28 de Agosto y 4 de Septiembre). Eso es, no les va a hacer falta porque ya lo han hecho. Yo el primero de los dos conciertos consecutivos que dieron en Bilbao, me lo perdí, y llegué al segundo sin tener todo el disco escuchado, no como Manu el Gallego, que apareció por allí cuando los Northagirres abrían su concierto con "38 Latigazos" y se tarareó la canción con tanto ímpetu y buena memoria que uno que estaba a mi lado le dijo a su colega: "Esta me suena, ¿no es de ellos, verdad?" Pero sí que es, es la que abre Down the Highway y la que muchos esgrimiríamos para apostarlo todo al castellano, aunque ellos harán bien en pasarse por el forro cualquier opinión que tengamos nosotros. Sí hicieron versiones, que conste. Además del estándar festivo, ya mencionado, con el que cerraron, y que sirvió para hacer la conga, también versionearon, y bien, a Tom Petty y a los Jayhawks, si no me equivoco, además de algún otro que se me escapó porque no soy tan listo ni tengo tan buen oído...

Y ya... 
Y ya no puedo seguir escribiendo mucho más, de verdad. Ya no tiene sentido. No después de cuatro días escribiendo igual que iba escarbando el agujero Andy Dufresne detrás del póster de Raquel Welch. Llevo toda la semana tarareándome en silencio el estribillo de "Gaupasa" de Pleonakis Plektos: "Ya no aguanto una gaupasa..." Pero en lugar de gaupasa, cambiaba la palabra por otra que rimase: semana, entrada... 
Los Northagirres no tienen culpa ninguna. Los de Urretxu no llegaron ayer a esto del rock and roll y lo mejor es que mañana tiene toda la pinta de que seguirán estando igual que hoy. Los adverbios de tiempo no afectan a la energía y competencia de su música. Y no es solo porque sumen más guitarras, porque sumen más matices. Es porque siguen restándole artificio al rock and roll y sumándole nervio y urgencia. Lo dejó por escrito al día siguiente del concierto (cuando hay que hacerlo, no cuatro días después) uno que sabe de esto y con quien tuve la suerte de charlar un buen rato aquel día en compañía también de un tercero que tampoco andaba corto de conocimiento musical: que si fueran australianos nos dejaríamos los cuartos para verlos en directo. Pues sí, sin duda.
Pero no, no estoy bloqueado porque el concierto no me cautivara o inspirara. Más bien, lo contrario. Lo que me ha sitiado es el mismo enemigo que sufrimos todos y no nos quejamos tanto, ¿verdad? Todos subimos al andamio, bajamos a la mina o nos escondemos detrás de una barra, lo que pasa es que luego yo me vengo aquí y me creo que porque me gusta y me veo guapo en el reflejo voy a ser capaz de ponerme a escribir sobre música siempre que me apetezca. Pues, no. 
Me he pasado toda la semana buscándole una hora más a las veinticuatro que tenía el día y cuando venía aquí empezaba: Northagirres, Northagirres... Y yo solo me acordaba de Klaus Kinski con morrión, del cabrón de Joe Aguirre en Brokeback Mountain, de Mark Aguirre o de Iparragirre 46, en Bilbao, porque ahí está la Asociación de Diabéticos de Bizkaia, y hubo una temporada en la que solía quedar con un amigo allí mismo y luego nos íbamos de copas y aquel amigo fue el primero que me habló de los Hot Dogs! y yo recuerdo que le contesté: "Pues me está entrando hambre..." Y ya está. Eso es todo lo que se me ocurre a las 23:35 del Jueves 8 de Septiembre para terminar la entrada. 
Ah, por cierto, sí, este amigo era el mismo que hacía filosofía con sus resacas y, siempre, siempre, aparecía el lunes con una sonrisa cantando eso de "... destrozado llego a casa, yo soy un tonto del culo..." Eso, lo otro y rock and roll. 

viernes, 2 de septiembre de 2016

(Sin título)



Quizás sea por mi trabajo, pero siempre he tenido la sensación de que el año empezaba en Septiembre. Yo es cuando me propongo ir al gimnasio (no he ido en mi vida), dejar de fumar (no lo he conseguido) o aprender a tocar la guitarra (¿el qué?). Diciembre está bien, la nochevieja tiene su cosa. Eso de entrar al Panorama y que cuando salgas te ciegue la luz tiene su encanto. Pero, no, para mí el año siempre ha empezado en Septiembre. 
Así que, inauguramos el año y una nueva temporada. Lo hacemos, además, con varias citas cercanas (en cuanto al directo), y esperamos que algunas de ellas se hagan realidad y podamos asistir: el Satélite T ya nos ha puesto los dientes largos con The Northagirres este mismo fin de semana. Giuda, a los que conocí gracias a Manu el Gallego, también visitarán el garito bilbaíno, igual que aquellos australianos de quienes ya casi ni me acordaba, You Am I, pero que, durante años, fueron los dueños de tres o cuatro canciones que de tanto escucharlas se me quedaron tatuadas en la coclea. Más: ya me insisten en que no nos podemos perder a los jovenzuelos The Strypes, a los que ya vimos, cuando casi que tuvieron que pedir permiso para entrar en el Azkena, hace años. Más: el próximo fin de semana, en Algorta, creo, se han montado algo así como una barbacoa en las Orzak y habrá un recomendable festival de un día con varios grupos de los alrededores que practican música de raíces americanas: Rustyc Music Fest, creo que se llama. El siguiente fin de semana, llega un momento señalado del calendario con las fiestas del barrio. Da casi igual quién toque porque las fiestas del barrio son las fiestas del barrio, pero, en este caso, habrá aún mejores razones para trasnochar cuando se ha conseguido, tras mucho sufrimiento y esfuerzo que agradeceremos materialmente a los responsables, que amenicen nuestras fiestas los históricos e imperecederos Distorsión y una de las bandas emergentes más recomendables, TurboFuckers, quienes, además, andan currándose en el estudio su primer disco. La lista podría ser interminable: '77 este viernes, junto a The Ribbons, Daniel Romano, Jackson Browne, The Jayhawks, Los Deltonos, Marah, Slim Cessna's Auto Club, The Pretty Things... hasta llegar al BIME, del que ya os hemos estado dando la caca, donde Richmond Fontaine pondrán el broche de oro a este inicio de curso. Más: el más que posible regreso de Toni Monserrat , auspiciado, además, por este mismo blog. Y no hemos hablado aún del comienzo de temporada en El Tubo y en otros oscuros locales del pueblo porque no tenemos ni idea que aún no han soltado prenda. 
Promete el año, ¿verdad? Los que no prometemos nada somos nosotros. Podemos hacer quinielas a ver cúantos nos perdemos, pero para qué hacer leña del árbol caído si no sabes ni cómo aviarte el hacha. Mejor soñamos ciencia ficción, despiertos o moribundos, como Leroy Kervin, y decimos que vamos a verlos todos y que luego vamos a venir aquí a contarlo para alborozo y aprovechamiento de todos los que os aburrís tanto que no encontráis mejor remedio que perder el tiempo conmigo y por eso os lo agradezco de antemano ahora que empieza el año en Septiembre y con él la temporada de conciertos, discos nuevos, merchandising rutilante e igual, igual, hasta me pongo a aprender a tocar la guitarra. Una frase de 85 palabras sin más descanso que tres diminutas comas al principio y dos más al final. Promete el año en este blog, ¿verdad?

Por cierto, sí, el blog tiene ahora página en Facebook: pincha aquí. ¿Por qué? Pues porque no he podido soportar la presión y la insistencia, sobre todo, de mis dos colaboradoras más desinteresadas. Así que podéis encontrarnos en ese mundo interminable y abrumador donde anunciaremos la publicación de las entradas más recientes, como esta misma, y nada más, porque, hasta ahora, no se me ha ocurrido utilizar esa herramienta para otra cosa que no sea para eso. 

En fin, esperamos volver a vestirnos de gala para mover los tobillos y los hielos del vaso este mismo domingo por la mañana. Hay ganas ya, la verdad, después de mes y pico de una abstinencia que ha sido aún más dura leyendo y viendo, escuchando a la peña hablar de todos los conciertos, al aire libre, en salas, en bares, en la calle sin pedir permiso, que se han tragado durante fiestas de Bilbao. Me los he leído todos o casi todos, como aquel que encuentra placer en tirar lento de la tirita para que duela más, de verdad. Mención especial a Dena Flows que es, sin duda, mi puto héroe. Le he odiado y amado a partes iguales durante este mes de agosto. Qué capacidad: vaya lista de conciertos, aún más interesantes si cabe gracias a su opinión de confianza y a su mirada caligráfica. Si queréis saber qué paso de bueno en fiestas de Bilbao, más allá de políticos katxi en mano haciendo el paripé y demás farándula veraniegofestiva, visitad su muro de Facebook (joder, sé decir muro ya y todo) y disfrutad. Y ya para acabar con las palmaditas en la espalda y ganarme la vergüenza propia, también enhorabuena a Txarly Romero y los que curran con él porque que un bar o sala de conciertos consiga traer en una semana, aunque sea la semana grande, a gente como Pájaro, Los Chicos, Hendrik Röver, Dead Bronco, Malevaje, Discípulos de Dionisos, Toni Metralla y los Antibalas... vamos, como mínimo es para premio y no precisamente de consolación. Y te lo digo yo que de todos ellos no vi ni uno porque estaba terminando el año en pantalón corto y ambiente familiar, cerca de la naturaleza y con la única música que la que cabía en el aparato electrónico de turno. De vez en cuando, no está mal apartarse de la jungla de asfalto (John Huston, 1950) y del pánico del escenario (Alfred Hitchcock, 1950). Cincuenta tobas me daba yo. Pero en lugar de eso, me dedico a poner en negrita los nombres de las bandas (solo las de los conciertos venideros) y damos por inaugurado un nuevo año musical en este blog que resiste por insistencia más que por resistencia.