sábado, 31 de diciembre de 2016

500 Fiascos: Día despejado en Ciudad Rencor de Toni Metralla y los Antibalas


Título: Día despejado en Ciudad Rencor
Banda: Toni Metralla y los Antibalas
Publicación: 3 de Julio de 2016
Discográfica: Bad Death Records


Con un directo contundente y un currículo inmaculado, no había que ser mago para adivinar que Día despejado en ciudad rencor iba a colmar las exigencias de cualquiera que necesite su dosis de punkrock para sobrellevar la rutina. Al fin y al cabo, Toni Metralla y los Antibalas no esconden, desde el nombre y la presencia hasta las letras y el pie de micro, lo que ofrecen y cómo lo ofrecen. Eso sí, que hagan lo que han hecho otros antes no quiere decir que no puedan sorprenderte o mejorar los antecedentes. Escucha “Amor francés”, por ejemplo, las guitarras que progresan y no cesan, el estribillo coreado que suena a tantos y tantos otros estribillos que has gritado en fiestas del barrio desde que eras un ñajo y te pegaban toñejas de aceptación los hermanos mayores de tus amigos pero… (que me pierdo)… escucha “Amor francés” y llega hasta el final. Verás que no todo está escrito en el punkrock y aún hay bandas que pueden innovar dentro de las convenciones del género. En “Por una razón” mentan a RIP y se consagran al Rock & Roll, y el puente instrumental te vuelve a descubrir esos pequeños detalles que constatan que aún hay cosas por añadir a esta historia interminable que llamamos música. “Antibalas”o “Max el Loco” serían como el subrayado en el libro de texto si estuvieras estudiando primero de Rock and Roll y la que pone título al disco tiene esa nostalgia cruda y áspera que ha sido desde siempre el sustrato de la música de raíces bilbaína. Porque esto es música de raíces de la margen del Nervión y si ahora los bilbaínos de bien y de mal son capaces de mirar a Guy Clark o a Robert Johnson para hacer discos, sigue siendo tan necesario o más que otros sigan empeñados en mejorar lo que bandas como Parabellum, MCD, Los Rotos o tantos y tantos otros (por la rima elegí a estos últimos, claro) fueron haciendo durante años para ayudarnos a medrar y madurar como no eran capaces de enseñarnos en las aulas pero si en el patio del colegio.
Así que, en resumen, mucha guitarra, un par de versiones muy libres, sobre todo en cuanto a la letra, del “Mutate with Me” de The Humpers y el standard “Always on My Mind”, y melodías de las que te agarran del cuello para sacudirte. Un disco recomendable para los procesos virales de amodorramiento y pérdida de memoria y conciencia, con un efecto secundario tan saludable como la vida misma: energía, que a todos nos hará falta ahora que empieza un nuevo año.





Número de palabras: 436
Escrito en contínuo estado de remordimiento, porque lo he hecho a todo correr y con la sensación de que podría haberlo hecho mejor. Cerrar el año así no es bueno, pero, al fin y al cabo, no podía ser de otra manera. Así ha sido todo el año en lo que respecta a este blog: robándole tiempo al día y escribiendo en cafeterías y hasta en gasolineras y hasta en bancos del parque con tal de aprovechar un puto (quería usar esta palabra antes de despedirme) momento.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

500 Fiascos: Me fui de casa de Las Sexpeares


Título: Me fui de casa 
Banda: Las Sexpeares
Publicación: 27 de Septiembre de 2016
Discográfica: Gaser Discos



En la portada del disco aparece una niña de espaldas, con un oso de peluche sobre el hombro. Al peluche le chamusca los bigotes una llama que, al parecer, la misma niña ha prendido. La confesión está en la canción “Me fui de casa”. Primero, Las Sexpeares cantan que se han ido de casa y luego añaden: “mi osito y yo en soledad.” Al final de la canción, lo dejan aún más claro: “Me fui de casa, quemé mi casa.” Por cierto, el bajo en esta canción (también en “Mis ojos”) es capaz de robarle protagonismo al mismísimo estribillo.  

En el librillo que viene dentro del disco hay garabatos coloridos, dibujos infantiles pero inquietantes. Toda una colección de imágenes que, en mi opinión, anticipa lo que puedes encontrar en Me fui de casa, el primer disco de Las Sexpeares.

Me sorprende, eso sí, que usen el pretérito de indicativo para el título porque suena lejos, como si esa emancipación hubiera tenido lugar hace muchos años, y, por alguna razón, se pusieran ahora a conmemorarlo. Sin embargo, el disco (y las canciones que vienen dentro), en realidad, parecen representar un momento mucho más fresco y cercano, algo que ha ocurrido ayer, hace un instante. De hecho, esa es la sensación que, a mí, por lo menos, me producen Las Sexpeares: la idea de que no me están contando cosas rancias. Ahora que lo pienso, quizás por eso funciona.

Creo que a las letras de Las Sexpeares les falta algo. Probablemente lo que da la edad o la experiencia: técnicamente, pasar de la rima y algún cliché. Se ve que lo harán mejor: se intuye, se presume, por ejemplo, en “Mejor me callo”. Una canción rotunda donde, además, quizás sin saberlo, descubren cuál es el secreto del éxito de esta banda. En su crítica velada a los tributos pero manifestando, al mismo tiempo, la importancia de la herencia recibida, de algún modo, constatan lo que les hace tan enérgicas y vigentes. Confiesan las muchas influencias que se les atribuyen, pero no van a hacer tributos. Por eso, Me fui de casa, con sus defectos y sus aciertos, suena suyo, creíble e inspirador. Son ellas. No están jugando a ser otras.

De hecho, su mejor arma para ganar cualquier discusión es precisamente lo más importante de este invento: las canciones. Es su gran argumento. Todas las canciones son complejas, con cambios de ritmo, partes dispares, estribillos varios, gritos, susurros, riffs de guitarra, frenazos, acelerones, coros, cambios en la pedalera y en el velocímetro, además de una base rítmica que no se limita a hacer de consorte. Y lo que más sorprende es la madurez con la que consiguen que todo quede bien apelmazado y equilibrado. No hay esguinces o huecos, brusquedades ni inestabilidades. No se ven costuras. Todo bien engarzado para crear canciones que producen la sensación de ser una aleación indestructible. Bien. ¿Qué más quieres de una banda, además de buenas canciones?
 


Número de palabras: 490
Escrito justo antes de quedarme dormido, ya la una de la mañana de un miércoles en el que se supone que alguna broma nos gastarán. Eso sí, las primeras notas las tomé en una gasolinera. 

sábado, 24 de diciembre de 2016

Una chorracrónica y cinco posdatas




Calla, que hoy es nochebuena. Voy a comer zamburiñas y jugar a la perejila. Mañana, migas. Todo el mundo quiere que su vida sea como en los anuncios de embutido. Pero no es así. Ni en nochebuena, ni en Año Nuevo, ni el 29 de Febrero en año bisiesto, ni todos los miércoles tristes de tu vida laboral y rutinaria. Cuanto más quieres que tu sala de estar se parezca a la que has visto en el catálogo de Ikea, más se acerca a la sala de estar de los Alcántara en San Genaro. Calla, coño, que mañana, encima, Navidad, qué casualidad. Hoy estaban en Los Fueros cantando villancicos. Me he quedado un par de minutos viendo al tío de la guitarra machacar un solo acorde. Eso puedo hacerlo yo, pensaba. Igual lo hago, repetía para mis adentros. Ayer, al bajar al metro, retumbaban los peces y los ríos y los dioses nacidos por toda la estación de Ansio. Iba yo tirando del carro por Merindad de Uribe, de nuevo esta mañana, y me he dado cuenta de que estaba tarareando la marimorena cuando en el reflejo de una tienda de chuches he confundido mi perfil con el del Olentzero. Casi me doy un queco pero son días de compasión y bondad. Incluso, con uno mismo. 
Y dicho todo esto: sí, el concierto de Los Paniks estuvo bien, como siempre. 
Pasemos a los Lie Detectors
Te lo digo de verdad pero ayer, quizás porque los vi desde la derecha, me quedé grillado con la base rítmica del grupo. Sobre todo, con Txiki, creo que se llama, que se pasa todo el concierto peinándose los tirabuzones que le salen por encima de las patillas, pero cuando vuelve a poner las manos sobre el bajo: tate, ahí pasa algo. Toca un rickenbacker precioso, pero no es solo eso, es que lo escuchas. Es que si te fijas, fijas bien la vista y el oído, y no solo sientes como entre él y el baterista al fondo aplanan el piso para que luego se alce el edificio, es que, además, él se luce, engalana y atesora las canciones como siempre han hecho los mejores bajistas de la música punk. Creo que él es lo punk de esta banda y por eso y porque lo tenía enfrente, y era a quien mejor veía entre las cabezas, pues eso, me fijé. 
Fíjate, ya está hecha la crónica. Ahora termino felicitándole al Satélite T los cumpleaños y aniversarios y me despido porque no quiero seguir haciendo el ridículo y ya está. Yo no sé si es la época del año o que me estoy haciendo viejo, pero sienta muy bien esto de pasarse por el forro los formatos. Voy a llamar por teléfono a George Bailey, a ver qué se cuenta, igual cae una partidita a la brisca. 

Posdata A: Les dije, lo reconozco, a Patxi y a Zebu, que había visto a Los Paniks un poco flojos. Luego me di cuenta al transcurrir la noche, que, en realidad, era yo. Tocaron un par de canciones nuevas que prometen. Una era una versión, creo, pero no lo pillé. Había decidido, tras un acuerdo sentimental previo con parte de la parte afectada, no escribir sobre ellos. Por eso ese primer párrafo estúpido al principio; no por falta de educación o por crítica negativa. Y, por eso, esta cobarde y estúpida posdata que, en realidad, lo jode todo. 

Posdata B: Se puede decir mucho, pero que mucho de un concierto de Lie Detectors. Mucho. Y casi todo o todo, bueno. Pero yo, hoy he optado por la sinécdoque, que es una palabra hasta difícil de escribir, por dos razones: una, resaco, tanto físico, como musical. Dos, hoy es nochebuena y mañana, navidad, no voy a sacar la bota que la saqué anoche, pero eso quiere decir que estamos a tiro de piedra de que acabe el año y, de verdad, yo no sé vosotros, pero yo estoy hasta el moño de leerme a mí mismo que no puedo evitar leerme mientras escribo. Me parece patético que escriba por cumplir cuando no me lo exige nadie y pocos lo reclaman. Así que, como al final lo he hecho, he dicho, al menos, haz un poco el chorra que te queda mal y la gente sale huyendo con lo que les haces un favor. Es mi buena acción en Saturnalia. Calla, me voy a ver la bajada del Olentzero a ver si piso mierda de buey, que trae suerte. 

Posdata C: La foto se la robo a Mikel de su facebook, sin permiso, que somos del mismo barrio. 

Posdata D: Ayer salían conciertos como carrerilla en la cima del Sasiburu. Reconozco que, por ejemplo, perderme a los Radio Aktiva reventar el Tubo, como he leído por ahí, me sentó peor que un revuelto de ciclotibe blanco. La ostia, ahora parece que entiendo de hongos y todo. 

Posdata E: La primera persona del sujeto que se empodera en estas entradas, además de ser un petulante que usa verbos como empoderar y se queda tan a gusto, es un personaje de ficción, así que, por favor, a mí dejadme tranquilo que bastante tengo con lo mío.

viernes, 23 de diciembre de 2016

500 Fiascos: Bank Robbers de Dr. Maha's Miracle Tonic



Título: Bank Robbers
Banda: Dr Maha's Miracle Tonic
Publicación: 22 de Noviembre de 2016
Discográfica: Folc Records



Pues me lo he pasado de vicio escribiendo esto. Si ya de por sí escribo sin tener mucha idea, imagínate cuando te topas con un disco como Bank Robbers de Dr Maha’s Miracle Tonic: swing, doo-wop, jazz, folk, blues acústico… qué coño voy a decir yo de eso, si todo me suena a películas en blanco y negro y bares en sótanos de Nueva York. Además, compré el vinilo, y decidí que el disco debía escucharlo así, ni pistas en mp3, ni bandcamp, ni leches. El picú dando vueltas y punto. Más divertido aún.
Hay más, claro: el disco es una puta joya. Probablemente, de lo mejor que se ha grabado en 2016 por estos lares. Ya lo he dicho; podríamos terminar aquí, pero no, dejadme que disfrute un ratito más.
Es el segundo disco de los bilbaínos pero antes que esto, e incluso durante, los cinco miembros de la banda se han dedicado a tantas cosas que si los proyectos musicales otorgaran títulos universitarios, estos ya estaban doctorados y cum laude. Así que no extraña que las canciones sean redondas y que encima estén repletas de detalles deliciosos. Tampoco sorprende el sonido, tan traslúcido que te permite meter la cabeza dentro y ver el pecio hundido de todas las canciones. Así es como descubres la guitarra historiográfica de “Bank Robbers”, una especie de dixie-doodle a lo Link Wray, en una canción que revuelve en la iconografía de una Norteamérica con la que juguetean sin prejuicios. Si no, coge y vete de fiesta al granero y estrena tus botas nuevas en “Dr Band”. “La feria siniestra” es teatral y traviesa, a mitad de camino entre Tom Waits y la banda sonora de Tiana y el Sapo. “The Scrapyard” revive al Ry Cooder de Chavez Ravine. El sonido también descubre pequeños detalles que no existen pero yo me invento, como un guiño a un popular grupo español de doo-wop de los 80 en “She Stole My Bike but I Love Her”, una canción que descubre que esta banda tiene algo más que sentido del humor. Siempre se ha destacado su ironía, y la tienen (“Dreaming of You” es un buen ejemplo), pero en sus canciones también descubren una visión particular del mundo en el que el amor se calibra en bicicletas robadas, se confiesa entre bostezos de amor y se encarna en una declaración de que la vida es una maravillosa ruina donde la compañía nos libra del descalabro absoluto. Así entiendo yo “The Wind”, una de esas canciones que poseen una belleza tan natural como inexplicable.
Este disco parece demostrar la apuesta acertada por este proyecto: con más presencia del violín, poco banjo, y con otros instrumentos, como el piano o el saxo. En resumen, Bank Robbers es un artilugio de lucidez y delicadeza, de ficciones y confesiones, de pasiones e inspiración que obliga a más de una escucha: la primera se desliza, la segunda reposa, la tercera te abduce. Pero una puta joya, ya lo he dicho. Dos veces. 

Número de palabras: 500
Escrito entre el jueves 23 de Diciembre de madrugada porque no dormía en casa y esta tarde en el mismo sofá mientras en TNT están dando una película llena de perros en la que aparece Lisa Kudrow. 

jueves, 22 de diciembre de 2016

500 Fiascos: Lady Infierno de TurboFuckers







Título: Lady Infierno
Banda: TurboFuckers
Publicación: 29 de Noviembre de 2016
Discográfica: Bad Death Records

Una cosa que me llama la atención del disco de TurboFuckers: todos los títulos de canción, todos, se convierten luego en estribillo. Cantados a coro, a palo, seguidos de un puente o por gritos enlatados, pero siempre está la palabra o frase que titula la canción ahí, dispuesta a que acabes tarareándola cuando les veas en directo. Puede parecer una chorrada, pero a mí, me parece importante. Porque es como una declaración de principios, como el “parental advisory” en los discos de rap, como tatuarse a la virgen de Guadalupe o decir esa frase de los tacones, la laca y patear culos que suelen vociferar en sus conciertos y no es gratuita porque a fe que lo dejan bien claro cuando se suben al escenario y, ahora, han decidido dejarlo también tipificado en su primer larga duración.
Lady Infierno contiene los diez mandamientos del rock and roll en diez cortes profundos, de esos que alcanzan a órganos vitales, principalmente, en este caso, al cerebro y la garganta, porque, de lo que te dan ganas cuando escuchas el disco es, por un lado, de gritar y, por otra, de dejar de mirar para otro lado. Los TurboFuckers tienen esa habilidad que solo tienen los buenos grupos de rock and roll, subcategorizados como te dé la gana, y acompañados de las influencias que te plazcan, para convertir la música en algo físico: dime si no cómo escuchas “Corre Rocker” y evitas que tus piernas se pongan tensas. Y eso puede parecer muy fácil, pero no lo es.
Mi favorita es “Tu novio, tú y yo” porque resume al máximo lo que tienen los TurboFuckers: una batería a piñón fijo que no te da la oportunidad de dudar, un bajo de esos que se esconde pero si lo desenchufas se detiene el mundo y un riff de guitarra a la épica menos grandilocuente. Le sumas un estribillo pegadizo; y esa sensación de que te has caído de cabeza por un acantilado y no sabes lo que ha pasado pero ha sido cojonudo. Parece sencillo, pero no lo es.
No lo es, y ese quizás  es el mayor problema de un disco como Lady Infierno: no han inventado la rueda, ni mucho menos, y todo parece sencillo. Estribillos, guitarras con algún deje metalero, actitud de vena hinchada, buen sonido, y esa solidez tan maciza que hace que el rock and roll se convierta en el mejor arma contra el adocenamiento y la indolencia. Lo has oído antes. Pero las lecturas simplistas siempre son erróneas, y no hace falta más que atender a la progresión de las guitarras o el perfecto empaste entre la línea rítmica y la voz para darte cuenta de que ni las oes se hacen con canutos ni el rock es tan sencillo como ellos parecen hacerlo. Eso no es sencillo y, además, es talento: urgencia, inmediatez y, sobre todo, a pie de calle, sin ostias pero con buenas ostias musicales para que despiertes, disfrutes y descubras. 

Número de palabras: 496.  
Escrito entre las 12:13 y las 13:15 del jueves 22 de Diciembre de 2016 en una cafetería de Barakaldo.