Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de abril, 2017

Del Tet al Ong

Decían que venían a conquistar Laos y Birmania, aka Araba y Bizkaia, aka Agurain y Baraka. No sé cómo les irá en Álava, porque faltan un par de semanas para que empiecen la ofensiva tierra adentro, pero el asalto anfibio les ha quedado niquelado: salieron de las lanchas de desembarco junto a las playas de El Tubo y en una hora pelada invadieron, dominaron, luego recogieron y se fueron. Muchos huyeron, otros nos quedamos, pero todos sucumbimos a Vietcong 68, y voy a dejarme ya de jugar a que entiendo de estrategia y belicismo porque no es así y ya me estoy aburriendo. 
Ellos, en alguna entrevista, han confesado ser unos "frikis de la historia" y reconocían que se llaman Vietcong 68 porque les parece que los vietnamitas resistieron al gran poder y sirve de metáfora para representar cómo entienden ellos la música. Yo os lo copio en euskera, que es la lengua que usaban para explicarlo en una entrevista en maxixatzen.eus: "Gizarte honetako ezjakintasun musikala borrokatzera…

Ket

Una cosa te voy a decir, y ya desde el principio: no iba a escribirlo. Iba a quedarme con esa imagen en la cabeza para siempre y ¡fum!, como hacen los magos de pacotilla, desaparece. No iba a hacer entrada de Deniz Tek y compañía por dos razones: una, días que pasan y la cosa pierde sentido. Dos, he leído las crónicas, he hablado con gente del concierto, hasta estoy de acuerdo con mucho de lo que dice en la suya Óscar Cubillo. ¿Qué voy a añadir yo pues? Yo iba a quedarme con lo musical, que suele ser lo primero, quieras o no quieras, en esfumarse, y recordar cómo sonaron canciones como "NY Confidential", "Prison Mouse" o la instrumental "Comanche", todas en el último disco de Tek. O las versiones de Radio Birdman y The Fleshtones. Los elegantes y oscuros punteos de Tek, los que hacía en horizontal su compañero Keith Streng o la contundencia en la parte rítmica de los hermanos Godoy.  También iba a quedarme con lo más abigarrado y visual, lo menos musical…

Yo tuve, tú tuviste, él Tubo

Pasó esto. Que se me jodió el ordenador. Y como estaba en garantía: servicio técnico. El metro a las tres y media de la tarde, que yo no tengo costumbre, porque hace tiempo que emigré al otro lado de Altube para currar. A currar era donde iba la gente en los vagones. O venían. Hasta arriba el vagón y yo tengo la manía de fijarme en la gente. Corriente, como yo. No tan corrientes en la tienda, pleno centro chic del Bilbao más Instagram y franquiciado. Es entrar, y me doy cuenta de que no me he afeitado. Mientras espero, miro hacia abajo y veo lo sucias que están mis zapatillas. Ríete que es mejor que llorar. Ya me llamarán cuando esté arreglado. Voy a tomarme un café pero voy dejando pasar cafeterías: ésta no. Esta tampoco. Ya estoy casi en Santutxu cuando encuentro un bar alicatado, con una película de vaqueros en el televisor y un solo cliente que bosteza mientras pasa hojas del Marca. Éste. Mando WhatsApp a casa. "Yastá. Dime dnd y voy buscaros." La familia también venía …

Los heraldos negros de Rui Díaz y la Banda Imposible

Enredando, me he encontrado con una entrevista en La Galera Magazine. Bueno, con el titular, porque he de confesar que el resto no lo he leído: "Siempre he entendido la canción como un género literario", dice Rui Díaz. La frase coincide con la forma en la que yo he entendido y disfrutado el disco Los heraldos negros de Rui Díaz y la Banda Imposible. Eso es lo que os voy a contar luego, pero, siguiendo con este ejercicio de autoconvencimiento, necesito añadir que ellos mismos escriben en el librillo que acompaña al disco, en la parte de los créditos, que este disco es "una historia de amor y muerte." Un poco más abajo, cierran la lista de agradecimientos con la siguiente línea: "A ti, que tienes esta historia entre las manos y los oídos. Hazla tuya. Sólo entonces tendrá sentido." Digo entonces que encaja y coincide, ¿no? Después de leer esto, me he convencido de que sí, a) las canciones forman una historia y b) tengo libertad para interpretarlas. Si, adem…

Rock & Roll por un Tubo

Hubo un momento en el que, inconscientemente, resumieron por qué se llaman Negracalavera, que, por cierto, me parece uno de los nombres más logrados de nuevas bandas autóctonas que he oído últimamente. El cantante quiso presentar una canción que, al parecer, tenía una letra de contenido vitalofilosófico y empezó a presentarla hablando del ciclo de la vida: que nacemos, vivimos, y cuando quiso añadir lo de morir, no supo cómo cerrarlo porque, efectivamente, aún están vivos y casi que recién nacidos. Otro miembro de la banda le ayudó: "pero moriremos pronto", lo que le puso ese punto de humor negro que parecía darle significado al nombre de la banda. Pero, en cualquier caso, el cantante lo arregló reescribiendo la frase con acierto y poesía: "nacemos, crecemos y tocamos". Y tocan. Rock & Roll tocan.
Los Negracalavera se estrenaban en el Tubo, al que ellos mismos calificaron como coliseo. Coliseo igual no es, pero el Tubo es un lugar espléndido para bautizar un n…